El responsable vaticano del diálogo interreligioso rechaza que visitar mezquitas implique relativismo religioso

El responsable vaticano del diálogo interreligioso rechaza que visitar mezquitas implique relativismo religioso

El cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, ha defendido que las visitas de los papas a mezquitas, sinagogas y otros lugares de culto no cristianos no deben interpretarse como una forma de relativismo religioso ni como una equiparación entre todas las religiones. Así lo afirma en una entrevista concedida a AdVaticanum, en la que aborda algunas de las cuestiones más debatidas sobre el diálogo interreligioso promovido por la Santa Sede.

Koovakad, nombrado prefecto del dicasterio en 2025 y considerado una de las figuras emergentes de la Curia romana, responde en la entrevista a preguntas sobre evangelización, diálogo con otras religiones, su encuentro con el patriarca Kirill de Moscú y la reciente visita de León XIV a la Gran Mezquita de Argel.

«El diálogo no sustituye al anuncio de Cristo»

A lo largo de la entrevista, Koovakad insiste en una idea que considera fundamental: el diálogo interreligioso no puede entenderse como una alternativa a la evangelización ni como una renuncia al mandato misionero de la Iglesia.

Apoyándose en el documento Diálogo y Anuncio, el prefecto recuerda que la Iglesia considera ambas realidades como dimensiones complementarias de una misma misión. «El diálogo no reemplaza al anuncio y el anuncio debe llevarse a cabo con espíritu de diálogo», afirma.

Según explica, la Iglesia reconoce la existencia de «semillas del Verbo» en otras tradiciones religiosas, pero esa apertura no implica poner todas las religiones al mismo nivel ni relativizar la singularidad de Jesucristo. Al contrario, sostiene que el diálogo auténtico solo puede desarrollarse desde una identidad cristiana clara y desde la convicción de que Cristo es el único Salvador.

Koovakad admite que en la práctica pueden surgir tensiones. El anuncio explícito del Evangelio puede ser interpretado como una forma de proselitismo, mientras que una insistencia excesiva en el diálogo puede dar la impresión de que la Iglesia renuncia a proclamar la verdad revelada. Por eso, defiende un equilibrio basado en el discernimiento, el respeto a la libertad religiosa y la fidelidad al Evangelio.

Dialogar incluso en medio de los conflictos

El prefecto también aborda una cuestión especialmente delicada: la conveniencia de mantener relaciones con líderes religiosos o políticos vinculados a situaciones controvertidas o acusados de vulnerar derechos humanos.

Lejos de considerar que el diálogo implique una aprobación de todas sus actuaciones, Koovakad sostiene que la Iglesia distingue entre el respeto debido a las personas y el juicio moral sobre determinadas políticas o decisiones.

A su juicio, la Iglesia está llamada a mantener abiertos los espacios de encuentro incluso cuando existen desacuerdos profundos, porque el diálogo forma parte de lo que denomina el «diálogo de salvación» iniciado por Dios con la humanidad.

Esta misma lógica es la que utiliza para justificar la reunión que mantuvo en 2025 con el patriarca Kirill de Moscú, cuya cercanía al Kremlin y su respaldo a la invasión rusa de Ucrania han sido duramente criticados en distintos ámbitos eclesiales y políticos.

Recordando la actitud mantenida por el papa Francisco, Koovakad defiende que romper completamente la comunicación rara vez favorece la paz y que el diálogo sigue siendo necesario incluso cuando existen graves desacuerdos morales.

«La Iglesia no abandona sus principios morales cuando dialoga», viene a sostener el cardenal, sino que busca mantener simultáneamente la fidelidad a la verdad y el compromiso con la paz y la reconciliación.

El diálogo en contextos de persecución

Preguntado por la situación de los cristianos que viven en países marcados por la persecución religiosa o la desconfianza hacia el cristianismo, el prefecto propone una visión menos institucional y más cotidiana del diálogo interreligioso.

Según explica, en estos contextos el diálogo no suele comenzar con grandes encuentros teológicos ni con declaraciones solemnes, sino mediante gestos concretos de convivencia, solidaridad y ayuda mutua.

Defender conjuntamente la libertad religiosa, colaborar en favor de los más pobres o rechazar la lógica de la venganza son, para Koovakad, expresiones reales de un diálogo que puede contribuir a reducir tensiones y construir relaciones de confianza incluso en ambientes hostiles.

A su juicio, el testimonio cristiano en estos contextos pasa también por la capacidad de perdonar, comprender al otro y permanecer abierto al encuentro incluso cuando existen heridas profundas o situaciones de sufrimiento.

Las visitas papales a mezquitas y el riesgo del relativismo

Preguntado por la reciente visita de León XIV a la Gran Mezquita de Argel, Koovakad explicó cómo interpreta la Santa Sede este tipo de gestos dentro del marco del diálogo interreligioso.

El prefecto rechaza que estas visitas deban entenderse como una forma de sincretismo o de relativización de la fe católica.

«Los católicos deben entender estos gestos como actos simbólicos de encuentro y diálogo, no como una negación de la unicidad de Cristo ni como una aprobación de todas las creencias religiosas por igual», afirma.

El cardenal recuerda además que la Iglesia distingue entre «rezar juntos» y «estar juntos para la oración», una diferencia que considera esencial para comprender este tipo de encuentros.

Por eso, sostiene que cuando un Papa visita una mezquita, una sinagoga o un templo no cristiano no está participando en un acto de indiferentismo religioso, sino expresando respeto hacia quienes buscan sinceramente a Dios y promoviendo la convivencia pacífica entre los pueblos.

Al mismo tiempo, advierte de que estas iniciativas deben desarrollarse siempre con prudencia para evitar cualquier apariencia de relativismo o confusión doctrinal.

Un cardenal con experiencia diplomática y pastoral

Nacido en la India y perteneciente a la Iglesia siro-malabar, George Jacob Koovakad ingresó en el servicio diplomático de la Santa Sede en 2006 tras formarse en la Academia Eclesiástica Pontificia.

A lo largo de su carrera desempeñó misiones diplomáticas en Argelia, Corea del Sur, Irán, Costa Rica y Venezuela. Posteriormente fue incorporado a la organización de los viajes apostólicos de Francisco, participando en la preparación de algunas de las visitas internacionales más complejas del pontificado, entre ellas el histórico viaje a Irak en 2021.

Creado cardenal en 2024 y nombrado prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso en 2025, se convirtió en el primer miembro de la Iglesia siro-malabar en dirigir un dicasterio de la Curia romana y en una de las figuras más jóvenes del Colegio Cardenalicio.

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