León XIV aprovechó su visita a Sant’Angelo Lodigiano, localidad natal de santa Francisca Javier Cabrini, para advertir que el fenómeno migratorio continúa siendo uno de los grandes desafíos para la Iglesia y presentar a la patrona de los migrantes como un modelo de evangelización plenamente vigente. «El fenómeno migratorio ha entrado en una fase distinta, ciertamente más compleja, pero no menos capaz de interpelar a la Iglesia», afirmó el Pontífice durante el acto celebrado este sábado en la parroquia de los Santos Antonio Abad y Francisca Cabrini.
Según informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Papa llegó a la localidad lombarda al término de su visita pastoral a Pavía. Allí participó en una adoración al Santísimo Sacramento y veneró la reliquia del corazón de la santa antes de pronunciar un discurso centrado en la actualidad de su legado.
De León XIII a los migrantes italianos en América
Al recordar la figura de Cabrini, nacida en Sant’Angelo Lodigiano en 1850 y fallecida en Chicago en 1917, León XIV destacó la obediencia con la que la religiosa acogió la orientación de León XIII cuando tuvo que definir el rumbo de la misión de su congregación.
La santa soñaba con evangelizar en China siguiendo los pasos de san Francisco Javier, pero terminó dedicando su vida a los emigrantes italianos que llegaban a Estados Unidos.
«Cuando llegó el momento de la elección decisiva sobre la dirección que debía tomar la misión de su instituto religioso, quiso que fuera el Papa quien la indicara. Y León XIII fue claro: “No al Oriente, sino al Occidente”», recordó.
El Pontífice señaló que Cabrini supo leer los signos de su tiempo y comprendió que debía acudir allí donde la necesidad era más urgente.
Un desafío que sigue interpelando a la Iglesia
A partir de esa experiencia, León XIV trasladó la reflexión al presente y sostuvo que la cuestión migratoria continúa planteando interrogantes que la Iglesia no puede ignorar.
«¿Qué debemos decir si miramos el mundo de hoy?», preguntó. «Ese signo, es decir, el fenómeno migratorio, ha entrado en una fase distinta, ciertamente más compleja, pero no menos capaz de interpelar a la Iglesia».
El Papa invitó a contemplar la realidad actual a la luz del ejemplo de santa Cabrini y se preguntó qué habría hecho la religiosa ante los movimientos migratorios contemporáneos.
«¿Qué le diría hoy su alma misionera?», planteó a los fieles reunidos en el templo.
Cabrini, Francisco y el Corazón de Cristo
León XIV vinculó la obra de la santa con el magisterio reciente de la Iglesia. Recordó que Francisco dedicó su última encíclica, Dilexit nos, al amor humano y divino del Corazón de Cristo, una devoción que, según explicó, constituye la clave para comprender toda la vida de Cabrini.
«Ese misterio de caridad infinita fue el único verdadero motor de su vida, de todo lo que realizó y de la manera en que lo hizo», afirmó.
El Pontífice recordó además que en su propia exhortación apostólica Dilexi te citó a santa Cabrini junto a san Juan Bautista Scalabrini al abordar el acompañamiento de los migrantes.
A continuación evocó unas palabras de la religiosa que, a su juicio, resumen el espíritu de su misión: «Ningún trabajo será demasiado difícil, ninguna tierra demasiado lejana, ninguna persona demasiado herida para el amor del Corazón de Jesús».
«¿Qué hay más actual que este carisma?»
León XIV reivindicó la vigencia de la obra de la santa para la Iglesia de nuestros días.
«¿Qué hay más actual que un carisma misionero que se pone al servicio de los migrantes?», preguntó ante la reliquia de su corazón.
La afirmación fue acompañada de un reconocimiento a las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, congregación fundada por Cabrini y presente actualmente en numerosos países.
Para el Papa, la religiosa italiana continúa ofreciendo una respuesta concreta a desafíos que siguen marcando la vida de millones de personas en todo el mundo.
Un ejemplo para los jóvenes
León XIV quiso dirigirse especialmente a las nuevas generaciones y las animó a acercarse a la figura de la santa.
«Conoced a santa Francisca Cabrini. Leed sus escritos, llenos de pasión por Jesús y por la misión; sus cartas, sus diarios de viaje y las notas de sus retiros», pidió.
El Pontífice describió a Cabrini como una mujer capaz de unir contemplación y acción, oración y trabajo apostólico, y aseguró que su ejemplo sigue siendo capaz de inspirar vocaciones y compromisos cristianos.
«Quien conoce a madre Cabrini queda conquistado por ella», afirmó.
Antes de concluir, León XIV expresó su deseo de que toda la Iglesia contemple a la santa italiana como un modelo de servicio al Evangelio y a los más necesitados. «Que la Iglesia entera mire a esta estupenda misionera del Amor para aprender lo que significa servir al Reino de Dios en medio de la historia», concluyó.