«Nadie encuentra respuesta al sufrimiento fuera de la fe»: la guerra impulsa las conversiones en Ucrania

«Nadie encuentra respuesta al sufrimiento fuera de la fe»: la guerra impulsa las conversiones en Ucrania

La guerra empuja a miles de personas a plantearse preguntas fundamentales sobre el sufrimiento, la esperanza y el sentido de la vida. Según el arzobispo mayor de la Iglesia greco-católica ucraniana, Mons. Sviatoslav Shevchuk, esta búsqueda espiritual está dando lugar a un fenómeno de conversiones y retorno a la práctica religiosa que define como «el momento más fuerte de conversión en la reciente historia» del país.

Durante una visita a la sede de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) en España, coincidiendo con la celebración en Madrid del Sínodo Permanente de Obispos Greco-Católicos, el primado ucraniano aseguró que muchas personas están encontrando en la fe respuestas que no logran hallar en ningún otro lugar.

«¿Dónde está Dios en medio de la guerra?»

«¿Por qué? ¿Qué sentido tiene mi dolor? ¿Hay esperanza? ¿Dónde está Dios en medio de la guerra? Nadie puede encontrar una respuesta a esto fuera de la fe cristiana», afirmó Shevchuk.

El arzobispo considera que el sufrimiento provocado por la invasión rusa ha llevado a muchos ucranianos a redescubrir la dimensión espiritual de sus vidas. Por ello, describió el momento actual como un kairos, un tiempo de gracia en el que se están produciendo numerosas conversiones y retornos a la práctica religiosa.

Crecen los greco-católicos mientras cae la afiliación ortodoxa

Según los datos compartidos por el prelado, el porcentaje de ciudadanos que se identifican como ortodoxos ha pasado del 70% al 52%. Además, un 18% de la población sigue considerándose ortodoxa, pero ya no se siente vinculada a ninguna Iglesia concreta.

En contraste, la Iglesia greco-católica habría experimentado un crecimiento notable. Antes de la guerra representaba entre el 7,5% y el 8% de la población ucraniana, mientras que actualmente alcanzaría el 12%.

La Iglesia en medio del sufrimiento

El arzobispo definió la misión actual de la Iglesia ucraniana como una auténtica «pastoral del dolor».

«Somos dolientes», afirmó al explicar que sacerdotes y obispos acompañan diariamente a familias marcadas por la muerte, la destrucción y el desplazamiento forzoso.

«Es una pena tremenda celebrar funerales sin fin cada día y sepultar a jóvenes y niños. Cada uno de los obispos lleva en sí el dolor de su propia gente, a la que tenemos que acompañar», explicó.

Shevchuk destacó también la labor de los sacerdotes que permanecen junto a sus comunidades incluso en las zonas más cercanas al frente.

«Cuando el Estado inicia la evacuación de civiles por el peligro, el sacerdote siempre es el último en marcharse. Como el capitán de un barco, abandona su nave al final», afirmó.

Sacerdotes pobres y una guerra que el mundo parece olvidar

El primado greco-católico expresó además su preocupación por lo que considera un creciente desinterés internacional hacia el conflicto.

«Nos duele mucho que el mundo nos olvide, que olvide que hay una guerra», aseguró, lamentando que muchas personas ya no perciban la magnitud de la tragedia que continúa viviendo el país.

La situación afecta también al clero. Según una encuesta citada por Shevchuk, más de la mitad de los sacerdotes de la Iglesia greco-católica ucraniana viven por debajo del umbral de la pobreza. El 38% tendría dificultades para adquirir ropa y un 3% para comprar alimentos básicos.

A pesar de ello, el 92% de los sacerdotes encuestados afirma sentirse feliz de servir a su pueblo, un dato que el arzobispo destacó especialmente durante su intervención.

«El mal no es eterno»

Preguntado por el futuro del conflicto, Shevchuk se mostró convencido de que la guerra terminará.

«La guerra va a terminar porque el mal no es eterno. El Señor es eterno y el Amor es eterno», afirmó.

El arzobispo concluyó haciendo un llamamiento a la oración por la paz y recordando que millones de ucranianos siguen rezando diariamente por el fin de la guerra y por la reconstrucción de su país.

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