El papa León XIV visitó este martes la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat, en Barcelona, donde presidió el rezo del Santo Rosario ante la imagen de la Virgen de Montserrat, conocida popularmente como «La Moreneta».
La visita al santuario tuvo lugar después del encuentro que el Pontífice mantuvo por la mañana con internos de la prisión de Brians 1. León XIV se trasladó posteriormente en helicóptero hasta Montserrat, donde fue recibido por el obispo de Sant Feliu de Llobregat, monseñor Xabier Gómez García, y por el abad del monasterio, Manel Gasch i Hurios.
En el atrio de la basílica le esperaban cerca de un millar de niños. Tras entrar en el templo, el Papa rezó unos instantes en la Capilla del Santísimo Sacramento y se dirigió después al presbiterio, donde tuvo lugar la oración del Rosario.
«La Moreneta siempre me ha acompañado»
Durante su intervención, León XIV recordó su vínculo personal con la Virgen de Montserrat, a la que conoció especialmente durante sus años como párroco en la parroquia de Santa María de Montserrat, en Trujillo, Perú.
«La Moreneta siempre me ha acompañado. Gracias, Cataluña, por tu fe», afirmó el Pontífice, que leyó algunos pasajes de su discurso en catalán.
El Papa aseguró estar contento de poder acudir a los pies de la Virgen de Montserrat para encomendarle su ministerio petrino y la misión de la Iglesia en un mundo que, según dijo, «clama pidiendo justicia y paz».
María conduce a Cristo
León XIV recordó también que Montserrat ha sido durante siglos un lugar de devoción, gratitud y esperanza, pero también un espacio marcado por el testimonio de quienes derramaron su sangre por amor a Jesucristo.
El Pontífice citó a su predecesor, el papa Francisco, quien en 2023 ofreció la rosa de oro a la Virgen de Montserrat y recordó que María es fundamental en la vida de todo cristiano.
En este sentido, León XIV invitó a acoger las palabras de la Virgen en las bodas de Caná: «Haced lo que Él os diga». Según explicó, esta frase contiene un verdadero programa de vida cristiana, porque María conduce siempre hacia Cristo y enseña a escuchar su voz.
Una llamada a evitar la división
En su discurso, el Papa afirmó que Jesús «nos muestra el camino de la misericordia, la reconciliación, la verdad y la mansedumbre». Al mismo tiempo, advirtió contra «la violencia que puede esconderse en nuestras palabras y actitudes: la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide».
León XIV pidió a la Virgen que enseñe a los cristianos a «renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias».
También exhortó a cultivar el amor «en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas», para que «el odio ceda paso a la esperanza y la paz».
«Que la comunión sea más fuerte que toda división»
El Papa invitó a contemplar a la Virgen de Montserrat mostrando a Jesús como un niño indefenso en su regazo. Desde esa imagen, pidió a los fieles deponer «las corazas que han endurecido poco a poco el corazón».
León XIV subrayó que María invita a los cristianos a reconocerse como hermanos, «donde nadie quede excluido y donde la comunión sea más fuerte que toda división».
Al concluir su intervención, el Pontífice invitó a los presentes a rezar: «De los catalanes siempre seréis la Princesa, de los españoles y del mundo todo el amor; decidnos: “Sois mi tesoro, yo soy vuestra madre, no temáis”».
Saludo desde el balcón
Tras la bendición, el canto de la Salve Regina y el Virolai, León XIV se retiró unos momentos para rezar en la capilla de la Virgen.
Posteriormente saludó a los fieles reunidos en la plaza desde el balcón del monasterio y agradeció a Cataluña su acogida, destacando también la labor de la comunidad benedictina de Montserrat en la recepción de peregrinos que acuden al santuario para rezar ante la Virgen.