Los Franciscanos Marianos: acusaciones anónimas y respuesta de la comunidad

Los Franciscanos Marianos: acusaciones anónimas y respuesta de la comunidad

Apenas unos días después de la disolución de los Franciscanos Marianos en el Reino Unido, han salido a la luz nuevas informaciones sobre las circunstancias que rodearon el cierre de esta comunidad de espiritualidad tradicional. Mientras varias acusaciones difundidas por fuentes anónimas apuntan a posibles problemas internos, los propios frailes han rechazado públicamente esas afirmaciones y sostienen que la decisión de solicitar la supresión obedeció a dificultades relacionadas con la viabilidad futura de la comunidad.

La Familia de María Inmaculada y San Francisco —nombre oficial de los Franciscanos Marianos— dejó de existir como asociación pública de fieles el pasado 31 de mayo, después de que sus miembros solicitaran formalmente la disolución.

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Las acusaciones surgidas tras la disolución

El debate sobre las razones del cierre se intensificó después de que The Pillar publicara una información basada en fuentes anónimas conocedoras de la vida interna de la comunidad.

Según esas fuentes, habrían existido preocupaciones relacionadas con cuestiones de salvaguarda, supuestas deficiencias en los procesos de admisión de candidatos, prácticas ascéticas consideradas excesivas y una presentación de la comunidad que podría haber generado confusión sobre su estatus canónico.

Las mismas fuentes también hicieron referencia al caso de un antiguo miembro que falleció tras sufrir problemas de salud mental.

Hasta el momento, ninguna diócesis ha publicado conclusiones oficiales que acrediten irregularidades canónicas o disciplinarias por parte de la comunidad.

La respuesta de los frailes

Los Franciscanos Marianos respondieron directamente a las acusaciones mediante un comunicado remitido a The Pillar.

Respecto a las cuestiones relacionadas con la protección de menores y personas vulnerables, los religiosos afirmaron que no desean responder a acusaciones vagas y sin detalles concretos. Además, recordaron que el obispo Philip Egan continúa permitiendo a los sacerdotes incardinados en la diócesis de Portsmouth ejercer determinados ministerios y apostolados, algo que consideran incompatible con la existencia de preocupaciones graves y demostradas sobre la comunidad.

En relación con el reclutamiento de candidatos, los frailes aseguraron que los aspirantes debían pasar entrevistas personales previas, aportar documentación específica y presentar informes médicos antes de ser admitidos.

También rechazaron las acusaciones sobre supuestas prácticas ascéticas perjudiciales para la salud de los miembros. Según explicaron, no existe evidencia de daños físicos causados por la disciplina comunitaria y negaron expresamente que se obligara a consumir alimentos en mal estado.

La cuestión del estatus canónico

Otro de los puntos cuestionados por las fuentes anónimas fue la manera en que la comunidad se presentaba públicamente.

Los Franciscanos Marianos respondieron recordando que siempre fueron una asociación pública de fieles formada por frailes franciscanos y señalaron que es habitual que nuevas comunidades recorran este camino antes de convertirse, eventualmente, en institutos religiosos de derecho diocesano.

Según afirmaron, cualquier posible confusión por parte de terceros no puede atribuirse a una presentación incorrecta realizada por la propia comunidad.

Los motivos oficiales del cierre

Frente a las especulaciones aparecidas tras la disolución, los responsables de la asociación de apoyo a los Franciscanos Marianos mantienen que la decisión tuvo un origen distinto.

En un documento de preguntas y respuestas publicado junto al anuncio del cierre, explicaron que la comunidad atravesó un largo proceso de discernimiento sobre su futuro y concluyó que no podía garantizar el respaldo práctico y canónico necesario para la formación de nuevos miembros, el sostenimiento de sus obras y las futuras ordenaciones sacerdotales.

Por ello, los frailes consideraron que solicitar la supresión de la asociación era la opción más responsable para afrontar la situación.

Un futuro todavía abierto

Pese a la desaparición jurídica de la comunidad, parte de sus sacerdotes continuará desarrollando determinados apostolados mientras exploran la posibilidad de integrarse en otras asociaciones con un carisma semejante.

La comunidad femenina vinculada a los Franciscanos Marianos permanece activa por el momento en Dundee, Escocia.

Mientras tanto, la discusión sobre las verdaderas causas de la desaparición de esta comunidad sigue abierta. Lo que sí parece claro es que, más allá de las acusaciones surgidas tras el cierre, los frailes insisten en que la supresión fue consecuencia de dificultades estructurales y canónicas relacionadas con su futuro, una explicación que hasta ahora no ha sido contradicha por ninguna investigación oficial de la Iglesia.

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