La caída del metropolita Hilarión de Moscú: del diálogo con el Vaticano a una investigación por drogas en Chequia

La caída del metropolita Hilarión de Moscú: del diálogo con el Vaticano a una investigación por drogas en Chequia

El metropolita Hilarión (Alfeyev), durante años principal responsable de las relaciones entre la Iglesia ortodoxa rusa y el Vaticano y considerado uno de los posibles sucesores del patriarca Kirill, ha sido destinado a Brasil después de verse envuelto en una investigación policial en la República Checa por el hallazgo de cocaína en el vehículo en el que viajaba. El caso constituye el último capítulo de una caída que comenzó tras la guerra de Ucrania y que se aceleró con diversas controversias que terminaron apartándolo de los principales centros de poder del Patriarcado de Moscú.

El pasado 5 de junio, el Patriarcado de Moscú anunció que Hilarión abandonará su destino en Karlovy Vary (Karlsbad), en la República Checa, para asumir responsabilidades pastorales en dos comunidades ortodoxas del sur de Brasil. La decisión llegó apenas unos días después de que las autoridades checas confirmaran que la sustancia hallada en el automóvil del metropolita era cocaína, aunque la investigación continúa abierta y no se ha presentado ninguna acusación formal.

Una investigación que sigue abierta

Los hechos se remontan al 25 de mayo, cuando la policía checa detuvo el vehículo en el que viajaba Hilarión junto a otra persona en una autopista al oeste de Praga. La intervención se produjo tras una denuncia anónima recibida por la unidad nacional antidroga.

Durante el registro, los agentes encontraron varias bolsas que contenían una sustancia blanca. Días después, los análisis confirmaron que se trataba de una droga ilegal. Sin embargo, ni Hilarión ni la otra persona detenida han sido acusados formalmente.

Tras permanecer dos días bajo custodia policial, el metropolita fue puesto en libertad sin restricciones y regresó inmediatamente a Rusia.

A través de su canal oficial de Telegram, Hilarión ha negado cualquier relación con la posesión o el transporte de sustancias estupefacientes. Su abogado sostiene que existen interrogantes sobre cómo llegó la droga al vehículo y ha solicitado una investigación independiente de todas las circunstancias del caso. El Ministerio de Exteriores ruso también ha intervenido públicamente, calificando el episodio como una provocación destinada a desacreditar al prelado y a la Iglesia ortodoxa rusa.

El ortodoxo que preparó el histórico encuentro entre Francisco y Kirill

Nacido en Moscú en 1966, Hilarión desarrolló una brillante carrera académica y eclesiástica. Estudió en la Universidad de Oxford, se convirtió en uno de los teólogos más reconocidos de la Iglesia ortodoxa rusa y fue considerado durante años uno de los rostros más influyentes del cristianismo oriental.

Su ascenso culminó en 2009, cuando fue nombrado presidente del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú, el organismo encargado de las relaciones con otras Iglesias y con la comunidad internacional.

Desde ese puesto mantuvo frecuentes contactos con la Santa Sede y desempeñó un papel decisivo en la preparación del histórico encuentro celebrado en La Habana en febrero de 2016 entre el papa Francisco y el patriarca Kirill. Aquella reunión fue la primera entre un Pontífice romano y un patriarca de Moscú desde la separación entre Oriente y Occidente, convirtiéndose en uno de los acontecimientos ecuménicos más importantes de las últimas décadas.

Durante años, Hilarión fue considerado el principal interlocutor de la Ortodoxia rusa con Roma y una de las figuras con mayor proyección internacional dentro del Patriarcado de Moscú.

El punto de inflexión tras la guerra de Ucrania

La situación del metropolita cambió radicalmente en 2022, coincidiendo con el inicio de la invasión rusa de Ucrania.

Ese año fue relevado inesperadamente de la dirección de Relaciones Exteriores y enviado a la diócesis de Budapest y Hungría. Aunque nunca criticó públicamente la guerra, diversos observadores interpretaron su destitución como una señal de tensiones internas dentro del Patriarcado respecto al rumbo adoptado por la Iglesia rusa durante el conflicto.

La decisión llamó especialmente la atención porque el comunicado oficial omitió incluso las habituales fórmulas de agradecimiento utilizadas para despedir a altos responsables eclesiásticos.

Acusaciones y pérdida de influencia

Su situación se complicó aún más en 2024, cuando un antiguo asistente lo acusó de abusos sexuales en declaraciones publicadas por medios rusos en el exilio.

El denunciante también afirmó que el metropolita llevaba una vida de lujo incompatible con la imagen de austeridad que proyectaba públicamente y aseguró disponer de grabaciones privadas en las que criticaba duramente al patriarca Kirill.

Hilarión rechazó todas las acusaciones y denunció una campaña de difamación y extorsión. Sin embargo, el Patriarcado de Moscú abrió una investigación y finalmente decidió apartarlo de sus responsabilidades en Hungría, enviándolo posteriormente a una parroquia rusa en Karlovy Vary.

Un nuevo destino en Brasil

El traslado ahora anunciado a Brasil se produce mientras continúa abierta la investigación policial en la República Checa y cuando aún persisten interrogantes sobre el futuro del metropolita dentro de la jerarquía ortodoxa rusa.

Hace apenas unos años, Hilarión era considerado uno de los candidatos más sólidos para suceder al patriarca Kirill y una de las figuras más respetadas del diálogo entre católicos y ortodoxos. Hoy, su nombre aparece vinculado a investigaciones, acusaciones y controversias que han transformado profundamente su posición dentro del Patriarcado de Moscú.

A la espera de que la justicia checa esclarezca los hechos relacionados con el hallazgo de cocaína, el caso de Hilarión se ha convertido también en un reflejo de las tensiones y fracturas que han sacudido a la Iglesia ortodoxa rusa desde el inicio de la guerra en Ucrania.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando