El nuevo patriarca caldeo llama a conservar la identidad cristiana oriental ante una cultura que «busca borrar las identidades»

El nuevo patriarca caldeo llama a conservar la identidad cristiana oriental ante una cultura que «busca borrar las identidades»
New Patriarch of the Chaldean Catholic Church. Archbishop Nona elected new Patriarch of the Chaldean Catholic Church. The New Patriarch of the Chaldean Catholic Church was officially installed on Friday 29 May, during a solemn ceremony in the Cathedral of St Joseph, in Baghdad, Iraq.

El nuevo patriarca de la Iglesia Católica Caldea, Pablo III Nona, presidió su misa de entronización en Bagdad con una llamada a pasar «de la lógica del miedo a la lógica de la fe» y con una reflexión sobre la necesidad de custodiar el patrimonio espiritual, litúrgico y cultural de la tradición caldea en medio de los desafíos que afrontan los cristianos de Oriente y de la diáspora.

Durante la celebración celebrada el pasado 29 de mayo en la catedral de San José de Bagdad, el nuevo patriarca expuso algunas de las líneas pastorales que considera fundamentales para esta nueva etapa de la Iglesia caldea, una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo.

«No tengáis miedo; solamente creed»

Tomando como punto de partida las palabras de Cristo recogidas en el Evangelio de san Marcos —«No tengas miedo; solamente cree»—, el nuevo patriarca invitó a los fieles a vivir desde la confianza en Dios incluso en medio de las dificultades.

«La fe significa ver lo que no puede verse y confiar en aquello que supera la lógica humana», afirmó durante la homilía.

Para Pablo III, el cristiano está llamado a permanecer firme incluso cuando desaparecen las seguridades humanas, convencido de que Dios continúa actuando aun en los momentos de prueba y aparente silencio.

El patriarca explicó que desea asumir su nueva misión apoyándose en dos pilares fundamentales: la fe y la confianza. «Con confianza a pesar del miedo; con fe a pesar de los desafíos; y con apertura a todos a pesar de las tentaciones de encerrarnos en nosotros mismos», señaló.

Seis prioridades para la nueva etapa de la Iglesia caldea

Durante su homilía, Pablo III destacó varios ámbitos que considera esenciales para el futuro de la Iglesia caldea: la unidad eclesial, la vida espiritual, la formación del clero, la corresponsabilidad de los laicos, la conservación de la cultura caldea y la fraternidad con las demás Iglesias católicas.

Al referirse a las comunidades dispersas por el mundo, rechazó considerar la diáspora únicamente como una pérdida para Irak. Por el contrario, afirmó que la presencia de fieles caldeos en otros países constituye una oportunidad providencial para la evangelización y para el testimonio cristiano.

Al mismo tiempo, insistió en la importancia de fortalecer la presencia cristiana en Irak y en los países de Oriente, donde nació y se desarrolló la tradición caldea a lo largo de los siglos.

La defensa de la tradición oriental

Sus palabras en torno a la identidad cristiana, se refirieron a la influencia del mundo occidental en los ritos y tradiciones propios del mundo oriental.

«Vivimos en una época y dentro de una cultura global que busca borrar las identidades, fusionar las culturas y diluir las tradiciones y las herencias recibidas», afirmó el patriarca.

Ante esta situación, subrayó la necesidad de que la tradición caldea siga siendo el fundamento de la vida eclesial y de la transmisión de la fe a las nuevas generaciones.

Pablo III insistió en que conservar la propia tradición no significa rechazar el mundo moderno ni encerrarse en el pasado. Por el contrario, sostuvo que las raíces espirituales, culturales y litúrgicas permiten a los cristianos dialogar con otras culturas sin perder aquello que les da identidad.

Sus palabras adquieren especial relevancia en un momento en que numerosas Iglesias orientales manifiestan preocupación por la progresiva pérdida de lenguas, costumbres y tradiciones propias entre las comunidades emigradas a Occidente.

Una Iglesia de muchos ritos y una sola fe

El nuevo patriarca quiso recordar también que la riqueza de la Iglesia católica se expresa precisamente en la diversidad de sus tradiciones.

Comparó la comunión católica con un jardín lleno de flores de distintos colores y fragancias, unidas por una misma fe en Cristo. En este contexto, destacó la importancia de fortalecer los vínculos de fraternidad entre las distintas Iglesias católicas orientales y occidentales.

Finalmente, recordó que todos los proyectos pastorales serán estériles si no están sostenidos por la oración, la unidad y la fidelidad al Evangelio.

Un reconocimiento a su predecesor

Para finalizar, Pablo III dedicó unas palabras de agradecimiento al cardenal Louis Raphael Sako, quien durante trece años estuvo al frente de la Iglesia caldea.

El nuevo patriarca agradeció su servicio y pidió para él un tiempo de descanso, estabilidad y oración después de una larga vida dedicada al ministerio episcopal.

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