La Mesa del Congreso de los Diputados ha acordado obsequiar al Papa León XIV con un facsímil del Liber Horarum (Libro de Horas), uno de los manuscritos más antiguos y valiosos conservados en el fondo bibliográfico de la Cámara Baja, con motivo de la visita que el Pontífice realizará al Congreso el próximo 8 de junio.
Aunque fuentes parlamentarias señalan que León XIV no suele aceptar regalos institucionales, el órgano rector del Congreso ha decidido distinguir su visita con la reproducción de una obra excepcional del patrimonio bibliográfico español: un códice religioso del siglo XV elaborado antes de la invención de la imprenta.
Un libro de oración reservado a reyes y nobles
El Liber Horarum pertenece a la tradición de los llamados libros de horas, obras destinadas a acompañar la oración cotidiana de los fieles. Durante siglos fueron uno de los instrumentos de devoción más difundidos entre la nobleza cristiana europea, ya que reunían salmos, lecturas bíblicas, oraciones marianas y otros textos destinados a santificar las distintas horas del día.
Este tipo de manuscritos eran encargados por reyes, príncipes y miembros de la alta aristocracia debido al enorme coste que suponía su elaboración. Cada ejemplar era único y requería el trabajo de escribanos, miniaturistas e iluminadores especializados, convirtiéndose en auténticas obras de arte además de instrumentos de piedad.
El ejemplar conservado en el Congreso de los Diputados data del siglo XV y fue realizado antes de la aparición de la imprenta de Gutenberg. Su valor histórico radica precisamente en que fue confeccionado íntegramente a mano, en una época en la que cada libro era fruto de un largo y cuidadoso trabajo artesanal.
Una joya bibliográfica custodiada en una caja fuerte
El original se conserva bajo estrictas medidas de seguridad en los depósitos del Congreso. Debido a su extraordinario valor histórico y artístico, permanece custodiado dentro de una caja fuerte junto a otras piezas destacadas del patrimonio bibliográfico de la institución.
El volumen tiene unas dimensiones similares a las de un libro de bolsillo actual. Sus tapas de cuero recubren una estructura de madera reforzada con nervios y broches metálicos que permiten mantener el manuscrito completamente cerrado, una característica habitual en los códices medievales.
La cubierta constituye por sí sola una notable obra de arte. En el centro de la portada destaca una imagen de la Virgen María enmarcada por una cuidada ornamentación, reflejo de la profunda inspiración religiosa que dio origen a la obra.
Arte y fe en cada página
Más allá de su contenido devocional, el Liber Horarum sobresale por la riqueza de sus ilustraciones. Entre sus páginas se conservan siete láminas iluminadas en las que el texto aparece rodeado de elaboradas orlas decoradas con figuras humanas, motivos vegetales y elementos mitológicos.
Los pigmentos utilizados para los colores, las tintas, los detalles ornamentales e incluso la caligrafía gótica fueron elaborados manualmente, testimonio de una época en la que la creación de un libro exigía el trabajo paciente de auténticos artistas.
La elección de esta obra como obsequio para León XIV posee además un marcado simbolismo religioso. Los libros de horas fueron durante siglos una de las expresiones más características de la espiritualidad cristiana occidental y contribuyeron a acercar la oración litúrgica de la Iglesia a la vida cotidiana de los fieles.
Con este gesto, el Congreso ha querido vincular la visita del Pontífice a una de las piezas más representativas de su patrimonio histórico, un manuscrito que refleja la profunda huella que la fe cristiana ha dejado en la cultura europea a lo largo de los siglos.