Mons. Paglia asegura que Francisco quería actualizar la Humanae Vitae

Mons. Paglia asegura que Francisco quería actualizar la Humanae Vitae

El arzobispo Vincenzo Paglia ha vuelto a reivindicar algunas de las reformas más controvertidas impulsadas durante el pontificado de Francisco. En una extensa entrevista concedida al portal italiano Settimana News, el prelado italiano aseguró que el Papa consideraba necesarias ciertas «actualizaciones» de la encíclica Humanae Vitae para responder a los desafíos contemporáneos relacionados con la sexualidad, la familia y la bioética.

Las declaraciones llegan a un año de la salida de Paglia de la presidencia de la Academia Pontificia para la Vida, ya bajo el pontificado de León XIV. Un relevo que estaba previsto porque el arzobispo ha alcanzado la edad de jubilación.

Francisco pidió reflexionar sobre una actualización de la Humanae Vitae

Durante la entrevista, Paglia afirmó que fue el propio Francisco quien le pidió preparar un texto con ocasión del cincuenta aniversario de Humanae Vitae, la encíclica publicada por Pablo VI en 1968 que reafirmó la prohibición de los métodos anticonceptivos artificiales.

Según explicó el arzobispo italiano, el Papa deseaba destacar el carácter profético del documento, pero también reflexionar sobre posibles desarrollos en su interpretación.

«Francisco sentía la necesidad de adaptar la doctrina a los nuevos tiempos», afirmó Paglia. «Me pidió preparar un texto que pusiera de relieve su dimensión profética, pero también algunas actualizaciones necesarias».

El antiguo presidente de la Academia Pontificia para la Vida aseguró que el Pontífice valoró positivamente el trabajo realizado por un grupo de teólogos y que posteriormente le animó a continuar esa línea de investigación.

Una defensa de las reformas impulsadas por Francisco

Paglia aprovechó también para justificar la profunda transformación del Instituto Pontificio Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia, una de las decisiones más polémicas del pontificado anterior.

El arzobispo sostuvo que el instituto fundado por san Juan Pablo II se encontraba excesivamente centrado en la moral matrimonial y apoyado, según sus palabras, en una visión «estática e inmutable» de la ley natural.

A su juicio, tanto el Instituto Juan Pablo II como la Academia Pontificia para la Vida se habían convertido en focos de resistencia doctrinal a las orientaciones pastorales impulsadas por Francisco tras la publicación de Amoris Laetitia.

«La tarea que se me encomendó fue devolver a estas instituciones la capacidad de escuchar al magisterio vivo», afirmó.

Las reformas promovidas por Paglia provocaron la salida de varios profesores identificados con la línea teológica desarrollada durante los pontificados de san Juan Pablo II y Benedicto XVI, generando fuertes críticas en su momento.

Críticas a los «valores no negociables»

El arzobispo cuestionó expresamente el lenguaje de los llamados «valores no negociables», una expresión popularizada durante el pontificado de Benedicto XVI para referirse a principios fundamentales como la defensa de la vida, la familia y la libertad religiosa.

Según Paglia, este enfoque corre el riesgo de reducir cuestiones complejas a la mera aplicación de normas doctrinales sin tener suficientemente en cuenta las circunstancias concretas de las personas.

El prelado defendió en cambio una aproximación más pastoral y contextualizada a los desafíos contemporáneos relacionados con la familia y la sexualidad.

La Academia para la Vida y una visión más amplia de la bioética

Paglia reivindicó asimismo la ampliación del perfil de los miembros de la Academia Pontificia para la Vida, incorporando expertos de disciplinas como la economía, la robótica, la inteligencia artificial o las ciencias sociales, así como profesionales no católicos e incluso no creyentes.

Según explicó, el objetivo era ampliar la reflexión sobre la defensa de la vida más allá de cuestiones tradicionalmente asociadas a la bioética como el aborto o la eutanasia.

Esta orientación marcó una de las características más visibles de su mandato al frente de la institución vaticana.

Un legado que sigue generando debate

Las declaraciones de Paglia vuelven a poner sobre la mesa algunos de los debates más intensos del pontificado de Francisco: la interpretación de Humanae Vitae, el alcance de Amoris Laetitia, la reforma del Instituto Juan Pablo II y el papel de la Academia Pontificia para la Vida.

Durante su etapa al frente de estas instituciones, el arzobispo italiano fue objeto de críticas por parte de numerosos teólogos, intelectuales y representantes del movimiento provida, que consideraron que algunas de sus iniciativas suponían una ruptura con la orientación establecida por san Juan Pablo II.

Ahora, ya retirado de sus responsabilidades en la Curia, Paglia sostiene que aquellas reformas respondían directamente al deseo de Francisco de promover una teología capaz de dialogar con los desafíos culturales contemporáneos.

Sus palabras, sin embargo, muestran que las discusiones abiertas durante el pontificado anterior continúan lejos de cerrarse y seguirán ocupando un lugar destacado en la vida intelectual y pastoral de la Iglesia bajo León XIV.

Un debate que sigue abierto bajo León XIV

En marzo, León XIV convocó a los obispos de todo el mundo a una evaluación global de la pastoral familiar diez años después de la publicación de Amoris Laetitia, la exhortación apostólica de Francisco que marcó buena parte de los debates sobre matrimonio, familia y acompañamiento pastoral durante la última década.

La reunión quedó fijada para octubre, del 7 al 14, con apoyo de la Secretaría General del Sínodo.

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