La visita de León XIV a Canarias el próximo 11 de junio llegará a unas islas marcadas por dos grandes crisis que, para la Iglesia local, están profundamente conectadas: la presión migratoria creciente y el desgaste espiritual provocado por décadas de secularización y consumismo.
Así lo explica el obispo de Canarias, monseñor José Mazuelos, en una entrevista concedida a ACI Prensa en la que ofrece un diagnóstico sobre la realidad del archipiélago. Aunque la cuestión migratoria ocupará buena parte de la atención mediática durante el viaje del Pontífice —que visitará el muelle de Arguineguín y se reunirá con inmigrantes y voluntarios—, el prelado insiste en que el problema de fondo va mucho más allá.
Según Mazuelos, Canarias lleva años experimentando una profunda transformación cultural y espiritual que ha dejado a buena parte de la sociedad atrapada entre el individualismo contemporáneo y una creciente sensación de vacío.
“Canarias recibió de golpe toda la secularización de Europa”
El obispo recuerda que las islas pasaron en pocas décadas de ser una sociedad rural, marcada por una religiosidad popular muy arraigada, a convertirse en uno de los grandes destinos turísticos internacionales.
“Canarias era una población rural y de golpe viene todo el foco de turistas y de la secularización de toda Europa”, explica.
Mazuelos reconoce que aquel boom económico y turístico encontró a gran parte de la población “poco preparada” para afrontar el cambio cultural que llegaba desde el continente europeo.
La consecuencia, según describe, fue una rápida erosión de la vida cristiana tradicional y de las estructuras familiares y sociales que durante generaciones habían sostenido la fe popular en el archipiélago, dejando como consecuencia una religiosidad superficial, vinculada muchas veces a una cultura de “primera comunión”, que terminó golpeada por el materialismo, el consumismo y el individualismo contemporáneo.
“La gente está cansada del materialismo”
Sin embargo, Mazuelos asegura percibir también un cambio de tendencia.
Después de años de secularización acelerada, sostiene que muchas personas comienzan a experimentar un profundo cansancio espiritual.
“La gente tiene sed de Dios y de amor de Dios”, afirma. Y añade: “Hay tantas heridas producidas por este materialismo, por este consumismo y por este individualismo”.
El obispo considera que precisamente ahí se encuentra hoy el gran reto pastoral de la Iglesia: ser capaz de salir al encuentro de quienes descubren el vacío de una vida centrada únicamente en el bienestar material.
Por eso insiste en la necesidad de una Iglesia “capaz de acudir al que está herido”, retomando la imagen evangélica del hijo pródigo y del hombre abandonado en el camino de Jericó.
“La gente está cansada de mirar al suelo y necesita volver a mirar al alma”, resume el prelado.
Inmigración, globalización y bien común
La otra gran cuestión que marcará la visita de León XIV será la inmigración.
Canarias se ha convertido en uno de los principales puntos de entrada de inmigrantes africanos hacia Europa, especialmente a través de la llamada ruta atlántica. Cáritas y numerosas instituciones eclesiales trabajan desde hace años con menores inmigrantes, personas recién llegadas y familias en situaciones de extrema vulnerabilidad.
Mazuelos insiste en que el fenómeno migratorio no puede entenderse sin el contexto de la globalización y pide afrontar el problema evitando tanto la demagogia política como los discursos simplistas.
“La Iglesia no defiende la inmigración irregular”, afirma expresamente. “A la Iglesia le gustaría que toda migración fuera regular”.
Al mismo tiempo, subraya que tampoco puede ignorarse el drama humano de quienes llegan a las costas españolas después de huir de situaciones extremas en sus países de origen.
El obispo defiende así una posición que combine acogida humanitaria, regulación de los flujos migratorios y protección del bien común.
“No puede un país abrir las puertas y cargarse el bien común”, advierte. Pero añade que Europa tampoco puede responder desde la indiferencia ante personas que arriesgan la vida para llegar al continente.
León XIV como signo de esperanza
Mazuelos se muestra especialmente esperanzado ante la llegada de León XIV, a quien describe como un hombre sereno, prudente y de profunda espiritualidad agustiniana.
El obispo está convencido de que la visita del Papa no quedará reducida únicamente al debate político sobre la inmigración, sino que tendrá una dimensión mucho más profunda.
“Va a llevar un foco y una luz de espiritualidad”, asegura.