La Compañía de Jesús abandonará la ciudad belga de Lieja tras más de cuatro siglos y medio de presencia ininterrumpida. Según comunicaron tanto la orden como la diócesis local, la comunidad jesuita establecida en la Rue Saint-Gilles cerrará definitivamente al finalizar el presente curso escolar.
La despedida oficial tendrá lugar el próximo 13 de junio con una misa de acción de gracias que servirá para poner fin a una presencia histórica que ha marcado profundamente la vida religiosa, educativa y social de la región.
Desde la diócesis de Lieja reconocieron públicamente el pesar que provoca la salida de los jesuitas. “Esta marcha no era nuestro deseo. La acogemos con tristeza, pero también con profunda gratitud”, afirmó el obispado en un comunicado difundido este lunes. La diócesis añadió además que “con ello se cierra una página de la historia de nuestra Iglesia local”.
Más de cuatro siglos de influencia educativa y espiritual
Durante más de 450 años, los jesuitas desempeñaron un papel relevante en la formación académica y espiritual de generaciones de católicos en Lieja. El obispado destacó especialmente su influencia en el ámbito escolar, social y pastoral de la región.
Pese al cierre de la comunidad religiosa, algunas de las obras impulsadas por la Compañía de Jesús continuarán activas. Entre ellas figura el centro educativo Saint-Benoît-Saint-Servais, uno de los colegios más importantes de la zona, que actualmente cuenta con más de 2.000 alumnos.
Asimismo, el Movimiento Eucarístico Juvenil (MEJ), vinculado tradicionalmente a la espiritualidad ignaciana, seguirá desarrollando sus actividades dentro de la diócesis.
El progresivo repliegue de los jesuitas en Europa
La salida de los jesuitas de Lieja se enmarca dentro de un fenómeno más amplio que afecta a numerosas congregaciones religiosas en Europa occidental: el envejecimiento de sus miembros, la disminución de vocaciones y el cierre progresivo de comunidades históricas.
En países tradicionalmente católicos como Bélgica, Francia o Alemania, varias órdenes religiosas han tenido que reorganizar su presencia durante las últimas décadas ante la falta de relevo generacional y la creciente secularización de la sociedad.
Aunque la Compañía de Jesús mantiene una fuerte presencia internacional, especialmente en Hispanoamérica, África y Asia, el cierre de comunidades históricas europeas refleja la profunda transformación que atraviesa actualmente la vida religiosa en el continente.