Ronald Hicks cumple 100 días como arzobispo de Nueva York reforzando un perfil pastoral centrado en el acompañamiento

Ronald Hicks cumple 100 días como arzobispo de Nueva York reforzando un perfil pastoral centrado en el acompañamiento

El arzobispo de Nueva York, Ronald Hicks, cumplió sus primeros cien días al frente de la archidiócesis reforzando un perfil pastoral centrado en el acompañamiento, la cercanía con la comunidad hispana y un lenguaje eclesial enfocado en la inclusión y la misión.

Con motivo de este primer balance de su ministerio en Nueva York, Hicks concedió una entrevista a The Good Newsroomen español en la que insistió en la importancia de caminar junto a los fieles latinos, defendió una Iglesia “misionera” y volvió a subrayar algunas de las líneas pastorales que ya había planteado durante su toma de posesión el pasado mes de febrero.

“A mí no me gusta mucho decir ‘yo y ellos’. Es nosotros, es una comunidad”, afirmó el arzobispo al referirse a los católicos hispanos de Nueva York, insistiendo en que se siente “en casa” junto a ellos.

La comunidad hispana en su proyecto pastoral

Durante la entrevista, Hicks insistió repetidamente en su cercanía con la comunidad latina, subrayando que aprender español no fue simplemente una herramienta práctica, sino parte de su forma de entender el ministerio pastoral.

“No solamente hablo español. Parte de mi corazón está con la comunidad hispana”, aseguró.

El arzobispo recordó además que actualmente celebra una misa mensual en español en la catedral de San Patricio y describió como “un gozo” caminar junto a los fieles hispanos de la arquidiócesis.

“La Iglesia no es un club”

Hicks volvió a recurrir a un lenguaje centrado en la misión y el acompañamiento pastoral, insistiendo en que la Iglesia debe orientarse al servicio y no limitarse a conservar estructuras internas.

“La Iglesia no es un club”, afirmó. “Un club es para cuidar a los miembros, pero la Iglesia es para servir a los demás”.

El arzobispo explicó que una de sus prioridades para los próximos meses será seguir formando equipos pastorales compuestos por hombres y mujeres comprometidos con la misión de la Iglesia, además de mantener una intensa vida de oración para “hacer la voluntad de Dios”.

Un estilo pastoral basado en la cercanía

Hicks relató también cómo suele recorrer a pie distintos lugares de Nueva York y explicó que aprovecha esos paseos para escuchar conversaciones en español e intentar identificar el país de origen de los hispanohablantes por su acento.

“Trato de escuchar y adivinar de qué país vienen”, comentó, presentando esa experiencia como una manera de acercarse a la diversidad cultural de la ciudad.

Ese tono cercano y horizontal ha marcado buena parte de sus primeras intervenciones públicas desde su llegada a Nueva York, donde en febrero alternó inglés y español durante su primera homilía en San Patricio y apeló repetidamente a la unidad y al trabajo conjunto dentro de la Iglesia.

Un nombramiento recibido con reservas

La llegada de Ronald Hicks a Nueva York fue observada con preocupación en numerosos ambientes católicos más conservadores de Estados Unidos debido a algunos episodios ocurridos durante su etapa anterior como obispo de Joliet.

Entre ellos, destacó el caso del antiguo canciller diocesano que abandonó el ministerio sacerdotal y contrajo matrimonio civil con otro hombre, un episodio que volvió a salir a la luz tras su nombramiento para Nueva York y que alimentó las críticas hacia su gestión episcopal.

El nombramiento de Hicks representa además una señal del tipo de liderazgo eclesial que se ha ido consolidando en los últimos años: obispos con fuerte acento pastoral, lenguaje inclusivo y prioridad en el acompañamiento frente a perfiles más doctrinales o disciplinarios.

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