Irlanda registra un aumento del 50% en las ordenaciones sacerdotales

Irlanda registra un aumento del 50% en las ordenaciones sacerdotales

Irlanda ordenará este año nueve nuevos sacerdotes diocesanos, frente a los seis del año anterior, lo que supone un incremento del 50% en un país que durante décadas fue considerado uno de los grandes laboratorios del declive religioso en Occidente.

La cifra sigue siendo modesta si se compara con el peso histórico que tuvo la Iglesia católica en Irlanda, pero adquiere un valor especialmente simbólico en un contexto marcado por la secularización, la caída de la práctica religiosa y la crisis de vocaciones.

Según recogen los medios irlandeses, el aumento se reparte entre distintas diócesis. La archidiócesis de Armagh ordenará tres sacerdotes; Down y Connor, dos; y las diócesis de Clogher, Cloyne, Derry y Dromore tendrán una ordenación cada una.

Una señal de esperanza en una Iglesia golpeada por la secularización

Durante buena parte del siglo XX, Irlanda fue una de las grandes canteras de sacerdotes y misioneros para la Iglesia universal. Sin embargo, en las últimas décadas sufrió un desplome vocacional provocado por la caída de la práctica religiosa, los escándalos de abusos y una transformación cultural acelerada.

Hoy algunos dioceses apenas cuentan con sacerdotes jóvenes. Por eso, aunque nueve ordenaciones parezcan una cifra reducida, el cambio de tendencia ha sido recibido como un signo de esperanza.

Monseñor Phonsie Cullinan, obispo de Waterford y Lismore y presidente del Consejo de Vocaciones de los obispos irlandeses, afirmó que es “una alegría” ver a jóvenes —y también a hombres no tan jóvenes— responder a la llamada de Jesucristo al sacerdocio.

Una nueva generación de sacerdotes

Entre los nuevos sacerdotes figura el padre Stephen Sherry, ordenado recientemente para la diócesis de Clogher. Con 30 años, es uno de los sacerdotes más jóvenes actualmente en ministerio en Irlanda.

Su historia refleja el perfil de muchas vocaciones actuales: procesos de discernimiento largos, nacidos en un ambiente social ampliamente secularizado y no en una cultura católica dominante como la de otros tiempos.

Sherry estudió inglés e historia antes de entrar en el seminario y comenzó a plantearse la vocación mientras preparaba sus exámenes finales de secundaria. Según explicó, una “pequeña voz” le repetía: “Necesitamos más sacerdotes”.

También aumentan los seminaristas

El repunte no se limita a las ordenaciones. Trece nuevos candidatos ingresaron en los seminarios irlandeses en septiembre, elevando a 77 el número total de seminaristas diocesanos.

Además, en 2024 entraron 21 hombres en formación sacerdotal, la cifra más alta registrada en más de una década.

Los perfiles de estos nuevos seminaristas muestran también un cambio sociológico. Muchos han pasado por la universidad, han trabajado profesionalmente e incluso vivieron una etapa de alejamiento de la fe antes de regresar a la Iglesia.

Vocaciones nacidas en una sociedad descristianizada

Estas nuevas vocaciones no surgen ya en una Irlanda culturalmente católica, sino en un ambiente donde el cristianismo ha quedado reducido muchas veces a una presencia minoritaria.

Precisamente por eso, muchos de estos jóvenes sacerdotes parecen asumir su ministerio con una conciencia más misionera: no para administrar una sociedad católica heredada, sino para anunciar el Evangelio en un país más descristianizado.

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