Un nuevo abad para el Valle de los Caídos tras años de excepcionalidad

Un nuevo abad para el Valle de los Caídos tras años de excepcionalidad

La comunidad benedictina de la abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos ha elegido este miércoles al padre Alfredo Maroto, OSB, como nuevo abad del monasterio, poniendo fin a una situación excepcional que se prolongaba desde 2014, cuando el padre Anselmo Álvarez renunció al cargo por motivos de salud.

La elección se produjo durante un capítulo conventual presidido por dom Geoffroy Kemlin, abad-presidente de la congregación benedictina francesa de Solesmes, de la que depende la comunidad del Valle.

La propia abadía confirmó oficialmente la elección mediante un comunicado difundido este 13 de mayo, festividad de Nuestra Señora de Fátima, en el que los monjes expresaron su “profunda alegría” y presentaron la elección como un signo de “unidad, estabilidad y solidez espiritual” de la comunidad.

La elección de Maroto se produce en un momento especialmente delicado para el Valle de los Caídos, en pleno conflicto entre la comunidad benedictina y el Gobierno de Pedro Sánchez por el proceso de resignificación del recinto, rebautizado oficialmente como Valle de Cuelgamuros por la Ley de Memoria Democrática.

Doce años sin abad en medio de una fuerte presión política

Desde la renuncia de Anselmo Álvarez en septiembre de 2014, la abadía no había contado con un abad elegido conforme a las constituciones benedictinas.

Durante estos años, la comunidad estuvo gobernada por un prior administrador designado desde Solesmes. Primero fue el padre Santiago Cantera y, desde marzo de 2025, el propio Alfredo Maroto.

En estos años, la comunidad benedictina ha vivido bajo una intensa presión política e institucional derivada de los sucesivos intentos del Gobierno por transformar el significado religioso y reconciliador del Valle de los Caídos.

La exhumación de Francisco Franco en 2019, la posterior salida de los restos de José Antonio Primo de Rivera y el actual proyecto de resignificación han situado constantemente a la abadía en el centro de la confrontación política y cultural española.

Una comunidad que reivindica su vitalidad y fidelidad

Lejos de transmitir una imagen de desgaste, el comunicado oficial de la abadía insiste en la continuidad y fortaleza de la vida monástica en el Valle.

Los monjes destacan que la comunidad continúa desarrollando “su vida de oración, trabajo y fidelidad a la tradición benedictina”, subrayando además el “paulatino crecimiento de la comunidad gracias a la llegada de nuevas vocaciones a la vida monástica”.

La nota añade que la elección supone “un motivo de especial consuelo y confianza” para una comunidad llamada a perseverar en su misión como custodios de la basílica, la escolanía, la hospedería y de toda la vida litúrgica y espiritual que se desarrolla diariamente en el recinto.

La comunidad benedictina reafirma además su voluntad de continuar esta labor “en plena comunión con la Iglesia y al servicio espiritual de los fieles”.

El nuevo interlocutor frente al Gobierno

Con la elección de Alfredo Maroto, la abadía recupera una figura con plena autoridad monástica y canónica para representar oficialmente a la comunidad benedictina.

Dado que la abadía tiene estatus sui iuris, el abad depende directamente del Papa y ejerce funciones equivalentes a las de un superior mayor.

En la práctica, Maroto será ahora el principal interlocutor de los monjes en las negociaciones abiertas con el Ejecutivo sobre el futuro del Valle y la preservación del carácter sagrado de la basílica frente a las intervenciones impulsadas por el Ministerio de Justicia.

Actualmente, la comunidad mantiene presentado un recurso contra el acuerdo firmado entre el Gobierno y el arzobispado de Madrid, al considerar que el cardenal José Cobo carecía de autoridad para aceptar determinadas actuaciones sobre espacios considerados sagrados.

El papel de Santiago Cantera

La elección de Maroto llega pocas semanas después de la salida del padre Santiago Cantera como prior administrador.

Algunos sectores interpretaron entonces su marcha como una cesión eclesial ante las presiones del Gobierno. Sin embargo, fuentes cercanas a la comunidad han reivindicado el papel desempeñado por Cantera durante los años más difíciles del conflicto.

Según esas fuentes, su labor permitió mantener “la estabilidad interna, la unidad de la comunidad y la continuidad de la vida litúrgica y monástica” en medio de una situación especialmente tensa.

Durante su etapa al frente del monasterio, Cantera se convirtió además en una de las principales figuras de resistencia frente a los intentos de secularización y resignificación ideológica del Valle.

Un monje estrechamente ligado al Valle

Alfredo Maroto nació en Segovia en 1958 e ingresó en la abadía del Valle siendo ya sacerdote en 1996.

Emitió sus votos perpetuos en 2001 y desde entonces ha desempeñado distintos cargos dentro de la comunidad, entre ellos prior claustral, maestro de novicios, director de la escolanía y responsable de la hospedería monástica.

Durante el cierre de la basílica decretado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2010, Maroto tuvo además un papel destacado en la defensa de la vida litúrgica del Valle, celebrando junto al entonces abad las eucaristías en el exterior del recinto mientras permanecía clausurado el templo.

El futuro del Valle sigue abierto

La elección del nuevo abad se produce mientras continúa abierto el pulso entre la comunidad benedictina y el Gobierno sobre el futuro del Valle de los Caídos.

En los últimos meses, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello, ha pedido públicamente que ambas partes alcancen “un acuerdo razonable y satisfactorio”.

Mientras tanto, los monjes continúan defendiendo el mantenimiento del carácter religioso, litúrgico y espiritual del recinto frente a los proyectos políticos impulsados desde el Ejecutivo.

La nota oficial de la abadía concluye encomendando esta nueva etapa “al amparo de la Santísima Virgen del Valle y de nuestro Padre San Benito”, pidiendo oraciones por el nuevo abad y por toda la comunidad benedictina.

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