El banco del Vaticano entrega al Papa un dividendo récord de 24 millones de euros

El banco del Vaticano entrega al Papa un dividendo récord de 24 millones de euros

El Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el banco vaticano, cerró el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 51 millones de euros, el mejor resultado de los últimos diez años y un incremento del 55,5% respecto al ejercicio anterior.

Según el balance oficial publicado por el propio IOR y recogido por Vatican News, la Comisión Cardinalicia aprobó además entregar al Papa un dividendo de 24,3 millones de euros, un 76,1% superior al de 2024, destinado a sostener las obras de religión y caridad de la Santa Sede.

Más allá de las cifras, los resultados reflejan la consolidación del largo proceso de saneamiento, transparencia y reforma financiera impulsado en el Vaticano durante la última década tras los numerosos escándalos económicos que afectaron a la Santa Sede.

Un beneficio récord y una fuerte solidez financiera

El IOR aumentó notablemente sus ingresos durante 2025. El margen de intermediación alcanzó los 66,3 millones de euros, frente a los 51,5 millones del año anterior, mientras que el patrimonio neto creció hasta los 815,3 millones de euros.

La entidad gestiona actualmente cerca de 5.900 millones de euros pertenecientes principalmente a congregaciones religiosas, diócesis, instituciones católicas y organismos vaticanos.

Uno de los indicadores más llamativos es el Tier 1 ratio —el principal índice internacional de solvencia bancaria—, que alcanzó el 71,9%, una cifra excepcionalmente alta comparada con la mayoría de entidades financieras internacionales.

Según explica The Pillar, esta elevada capitalización responde a la peculiar situación del Vaticano, que carece de un banco central o de un “prestamista de último recurso”. Eso obliga al IOR a mantener reservas muy superiores a las habituales para poder afrontar eventuales crisis financieras o necesidades extraordinarias.

El final de una década de reformas

La publicación de este balance coincide además con el relevo de Jean-Baptiste de Franssu al frente del Consejo de Superintendencia del IOR, cerrando así una etapa decisiva en la transformación de la institución financiera vaticana.

De Franssu asumió la presidencia en 2014, en uno de los momentos más delicados para el banco vaticano, tras años marcados por acusaciones de opacidad, irregularidades y escándalos financieros.

Bajo su mandato, el IOR pasó a someterse a controles internacionales, auditorías externas y normas de transparencia financiera. El balance de 2025 ha vuelto a recibir una auditoría “sin observaciones” por parte de Deloitte & Touche.

The Pillar recuerda que durante estos años el IOR desempeñó un papel central en algunas de las mayores investigaciones financieras del Vaticano, especialmente en el llamado escándalo del edificio de Londres.

El medio estadounidense señala que De Franssu y el director general Gianfranco Mammí rechazaron en 2018 una petición de préstamo de 150 millones de euros solicitada por la Secretaría de Estado para refinanciar aquella controvertida operación inmobiliaria. La negativa del IOR terminó desencadenando la investigación judicial que acabó con la condena del cardenal Angelo Becciu y otros responsables vaticanos en primera instancia.

León XIV modifica parte del modelo de Francisco

Según destaca también The Pillar, el papa Francisco reforzó durante sus últimos años el papel central del IOR, ordenando que los dicasterios y organismos de la Curia gestionaran sus inversiones a través del banco vaticano.

Sin embargo, León XIV introdujo posteriormente algunos cambios, permitiendo nuevamente que distintos organismos vaticanos puedan elegir gestores e instrumentos financieros propios.

Pese a ello, el balance muestra que el IOR continúa siendo una de las instituciones financieras más sólidas y estratégicas del Vaticano.

Inversiones “coherentes con la ética católica”

El IOR destacó además que todas sus líneas de inversión cerraron 2025 con resultados positivos y reiteró que sus productos financieros se gestionan conforme a los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

En febrero de 2026, la entidad lanzó junto a Morningstar dos nuevos índices bursátiles concebidos específicamente como referencia para inversiones católicas en todo el mundo.

El nuevo presidente del IOR será el financiero luxemburgués François Pauly, antiguo miembro del Consejo de Superintendencia y con amplia experiencia en la gran banca europea. Antes de su nombramiento, Pauly ocupó cargos de responsabilidad dentro del grupo Edmond de Rothschild, especializado en banca privada y gestión de grandes patrimonios. El Vaticano ya había anunciado el pasado mes de marzo su designación como sucesor de Jean-Baptiste de Franssu dentro del proceso de continuidad de las reformas financieras impulsadas durante la última década.

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