La noche del próximo 30 de mayo, decenas de pueblos alaveses volverán a peregrinar hasta el santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz en la XXXIII edición de la tradicional Marcha Nocturna a Estíbaliz, una cita que desde hace más de tres décadas une fe, sacrificio y fraternidad rural en torno a la patrona de Álava (País Vasco).
La diócesis de Vitoria impulsa este año la recuperación de esta histórica peregrinación nocturna, especialmente afectada en los últimos años por el envejecimiento del mundo rural y el descenso de participación tras la pandemia.
La marcha nació en 1993 gracias a un grupo de vecinos de Oyón, en la Rioja Alavesa, que decidieron recorrer durante la noche los más de 58 kilómetros que separan su localidad del santuario de Estíbaliz. Lo que comenzó como una iniciativa local terminó convirtiéndose rápidamente en una de las expresiones más singulares de religiosidad popular de la provincia.
Apenas un año después, vecinos de numerosos pueblos se sumaron a la propuesta, caminando simultáneamente durante la noche para encontrarse al amanecer a los pies de la patrona de Álava.
Una tradición profundamente arraigada en el mundo rural
Con el paso de los años, la Marcha Nocturna a Estíbaliz llegó a reunir a cerca de un millar de participantes procedentes de toda la Álava rural. La peregrinación se consolidó como una cita anual donde parroquias, concejos, juntas administrativas y familias enteras compartían camino y convivencia.
La diócesis destaca además el valor comunitario de esta iniciativa, nacida directamente desde los propios pueblos alaveses y sostenida gracias al compromiso de sus vecinos.
Ni siquiera durante la pandemia desapareció esta tradición. En 2020, mientras gran parte del país permanecía sometida a restricciones, una treintena de personas mantuvo viva la peregrinación caminando de noche hasta Estíbaliz.
La diócesis quiere revitalizar la peregrinación
Consciente de la pérdida de población y del progresivo envejecimiento de muchas zonas rurales, la organización ha puesto en marcha este año una intensa campaña de movilización.
Según relata el la invitación de la misma diócesis, los promotores de la marcha han recorrido las más de 350 localidades de los 51 municipios distribuidos en las siete cuadrillas alavesas para animar a parroquias y vecinos a participar.
Bajo el lema “Herritik bihotzera – De mi pueblo, al corazón de nuestra tierra”, la edición de este año busca reforzar los vínculos entre las comunidades rurales y mantener viva una tradición que une identidad local y fe popular.

Estíbaliz, corazón espiritual de Álava
La llegada al santuario tendrá lugar en la mañana del domingo. Las Peregrinas de la Eucaristía recibirán a los participantes con un pequeño desayuno antes de la celebración de la misa a las 09:30 horas y del posterior encuentro fraterno en el Centro de Acogida de Peregrinos.
La diócesis de Vitoria ha animado públicamente a todos los pueblos y vecinos de Álava a sumarse a esta “preciosa cita” nacida desde el corazón del mundo rural alavés.
En un contexto marcado por la secularización y el debilitamiento de la vida comunitaria en muchos pueblos españoles, la Marcha Nocturna a Estíbaliz continúa siendo un testimonio singular de cómo la religiosidad popular sigue actuando como elemento de cohesión y pertenencia en amplias zonas del mundo rural.