Al menos doce obispos italianos participarán este año en vigilias organizadas para el “superamento de la homotransbifobia”, una serie de actos promovidos por grupos cristianos LGTB y respaldados por numerosas diócesis, parroquias y organismos eclesiales en Italia.
Según informa La Nuova Bussola Quotidiana, en los meses de mayo y junio están previstas decenas de vigilias y celebraciones en Italia y otros países europeos. La lista, actualizada por Progetto Gionata, recoge actualmente 47 eventos, muchos de ellos celebrados en iglesias, parroquias, conventos o espacios directamente vinculados a diócesis católicas.
Doce obispos implicados en las vigilias
El dato más relevante es el aumento del número de obispos que presidirán o participarán en estas vigilias. Si en 2025 fueron cinco, este año la cifra asciende ya a doce, más del doble.
Entre ellos figuran el obispo de Parma, Enrico Solmi; el de Cremona, Antonio Napolioni; el arzobispo de Florencia, Gherardo Gambelli; el obispo de Fano, Andrea Andreozzi; y el arzobispo de Pesaro, Sandro Salvucci. A estos se suman este año los obispos de Padua, Rimini, Módena, Savona, Verona, Bari y Forlì.
La participación episcopal no es el único elemento llamativo. Según el recuento de Progetto Gionata, al menos 23 diócesis tendrían algún tipo de implicación en la organización, apoyo o patrocinio de estas iniciativas. Entre ellas aparecen diócesis de peso como Milán, Bolonia, Bérgamo, Como, Catania, Cosenza, Agrigento y Albano Laziale.
Un fenómeno que ya supera el ámbito local
Progetto Gionata presenta estas vigilias como un camino iniciado en 2007 en Florencia, cuando grupos cristianos LGTB comenzaron a reunirse para rezar contra la violencia y la discriminación. Casi veinte años después, estas celebraciones se han extendido fuera de Italia, con actos también en España, Bélgica, Suecia, Malta, Polonia, Suiza e Irlanda.
El lema elegido para 2026 es una cita de Isaías: “No temas, porque te he rescatado, te he llamado por tu nombre”. Para los organizadores, este versículo expresa reconocimiento, dignidad e identidad.
La crítica doctrinal: acogida no significa aprobación
El Catecismo es claro al pedir respeto, compasión y delicadeza hacia estas personas. El problema surge cuando esa acogida pastoral se convierte en una vía para diluir o silenciar la enseñanza católica sobre la castidad, el pecado y la conversión.
Muchas de estas vigilias no parecen orientadas a acompañar a las personas hacia la vida cristiana, sino a normalizar dentro de la Iglesia categorías, lenguaje, símbolos y reivindicaciones propias de la agenda LGTB.
El medio italiano recuerda además la carta de 1986 de la Congregación para la Doctrina de la Fe, firmada por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, en la que ya se advertía sobre los intentos de normalizar la homosexualidad dentro de la Iglesia mediante grupos de presión y programas pastorales ambiguos. El documento señalaba que “ningún programa pastoral auténtico podrá incluir organizaciones, en las cuales personas homosexuales se asocien entre sí, sin que sea claramente establecido que la actividad homosexual es inmoral”, y añadía que “solo lo que es verdadero puede finalmente ser también pastoral”.
Ratzinger alertaba además contra iniciativas que, bajo apariencia de acogida o acompañamiento, terminaran diluyendo la enseñanza católica: “Todo alejamiento de la enseñanza de la Iglesia, o el silencio acerca de ella, so pretexto de ofrecer un cuidado pastoral, no constituye una forma de auténtica atención ni de pastoral válida”. Para el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la verdadera caridad pastoral no consistía en confirmar a las personas en una situación objetivamente desordenada, sino en acompañarlas hacia la conversión y la vida cristiana.
La deriva sinodal italiana
Los encuentros deben su aumento también al documento de síntesis del Camino Sinodal italiano, publicado en octubre de 2025, en el que la Conferencia Episcopal Italiana abrió la puerta a sostener con oración y reflexión determinadas jornadas promovidas por la sociedad civil contra la violencia y distintas formas de discriminación, incluyendo la llamada homofobia y transfobia.
Esa formulación ha sido utilizada por algunas diócesis como respaldo para iniciativas de pastoral LGTB. En Como, por ejemplo, aparece incluso un “Equipe LGBTQ+” vinculado a la diócesis y a la pastoral familiar.
El resultado es un panorama en el que la frontera entre acompañamiento pastoral y asimilación del discurso ideológico se vuelve cada vez más difusa. Lo que antes se presentaba como una sensibilidad marginal gana presencia institucional, espacios litúrgicos y respaldo episcopal.
El auge de estas vigilias coincide además con el respaldo que diversos colectivos católicos LGTB están mostrando hacia el actual proceso sinodal. Progetto Gionata difundió recientemente el comunicado del Consejo Pastoral Católico LGBT+ de Westminster, en el que se celebraba que las aportaciones de redes LGTB europeas “han dejado su huella” en el informe final del Grupo de Estudio número 9 del Sínodo sobre la Sinodalidad.
Una pastoral cada vez más condicionada por la agenda LGTB
La presencia de grupos como La Tenda di Gionata, Progetto Gionata, Kairos y otras asociaciones de “cristianos LGTB” muestra hasta qué punto estas redes han logrado insertarse en estructuras diocesanas, parroquias, movimientos y espacios eclesiales.
También llama la atención la colaboración de realidades católicas conocidas, como Acción Católica, Scouts Agesci, el Movimiento de los Focolares y distintos organismos de pastoral familiar. No se trata, por tanto, de actos aislados organizados fuera del ámbito eclesial, sino de una red creciente de iniciativas con apoyo interno.
La caridad cristiana no consiste en confirmar a cada uno en su situación, sino en conducirlo a la verdad de Cristo. Y en este terreno, la Iglesia parece cada vez más dispuesta a hablar el lenguaje del mundo antes que el del Evangelio.