Vox niega el desplante a los obispos y deja la puerta abierta para hablar sobre los riesgos de la regularización masiva

Vox niega el desplante a los obispos y deja la puerta abierta para hablar sobre los riesgos de la regularización masiva

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha negado haber ignorado una petición de reunión de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y se ha mostrado dispuesto a dialogar con los obispos sobre inmigración, aunque reiterando su rechazo frontal a la regularización masiva promovida por el Gobierno y respaldada por distintos sectores eclesiales.

Según afirmó este miércoles el secretario general de la CEE, Francisco César García Magán, los obispos españoles propusieron hace aproximadamente un año mantener un encuentro informal con Abascal —“tomar un café o una cerveza”—, pero nunca recibieron respuesta.

Abascal asegura que nunca recibió la invitación

Horas después, el líder de Vox respondió públicamente a través de un mensaje en la red social X, donde negó tener constancia de esa propuesta de encuentro.

“No tengo ninguna constancia de esa petición. Hace no mucho coincidí con Mons. Argüello en la presentación de un libro y no me dijo nada”, afirmó.

Abascal añadió que su partido no tiene inconveniente en reunirse con la Conferencia Episcopal para explicar su postura sobre la inmigración y las consecuencias que, a su juicio, está teniendo la política de fronteras abiertas.

“Encantados de hablar con la Conferencia Episcopal para explicar que la regularización masiva es una invasión encubierta”, escribió.

Vox advierte sobre el efecto llamada

Desde Vox consideran que estas medidas incentivan el efecto llamada y agravan la presión migratoria sobre España. En su mensaje, Abascal insistió en las cifras de entrada de inmigrantes irregulares registradas en los últimos años.

“Han entrado 2 millones y medio de personas en dos años. Y llegarán más en los próximos, si no lo evitamos”, señaló.

El líder de Vox sostuvo además que las instituciones que apoyan este tipo de políticas “son responsables del daño directo que se causa a los españoles”.

El origen de la polémica

La tensión entre ambas partes aumentó después de que el obispo de Canarias, José Mazuelos, defendiera públicamente la necesidad de comprender la situación de los inmigrantes que llegan a las costas españolas en cayuco.

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Posteriormente, García Magán acusó a Abascal de “injuria” por denunciar que algunas entidades eclesiales “hacen negocio con la inmigración ilegal”, y rechazó la propuesta de “prioridad nacional” defendida por Vox.

Sin embargo, desde la formación de Abascal insisten en que una parte importante de los católicos españoles comparte su preocupación por el impacto social, económico y cultural de la inmigración masiva.

“Hay una gran mayoría de españoles, (muchos de ellos católicos y bastantes obispos) que saben que hay que cambiar de rumbo”, concluyó Abascal.

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