El cardenal Sarah pide clarificar el Vaticano II para frenar las «interpretaciones de ruptura» en la Iglesia

El cardenal Sarah pide clarificar el Vaticano II para frenar las «interpretaciones de ruptura» en la Iglesia

El cardenal Robert Sarah ha reclamado una mayor clarificación doctrinal sobre algunos aspectos del Concilio Vaticano II y del magisterio posterior para evitar interpretaciones “de ruptura” con la Tradición de la Iglesia. En una extensa entrevista concedida al medio francés La Nef, el prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino abordó algunos de los debates más sensibles de la vida eclesial actual: la crisis doctrinal, el relativismo, la liturgia, el pontificado de Francisco, la Fraternidad San Pío X y el futuro de la Iglesia bajo León XIV.

Aunque el purpurado evitó hablar de “correcciones” al Concilio, sí defendió la necesidad de nuevos “esclarecimientos” doctrinales sobre cuestiones que durante décadas han dado lugar a interpretaciones divergentes dentro de la Iglesia.

“La Iglesia no tiene nada que temer de la claridad”, afirmó.

Según Sarah, determinados temas relacionados con la libertad religiosa, el ecumenismo, la colegialidad o la relación entre la Iglesia y el mundo moderno han sido utilizados en ocasiones para justificar una “hermenéutica de discontinuidad” respecto a la Tradición católica.

“Un concilio debe ser leído en continuidad con la fe de siempre”, insistió el cardenal.

“La permeabilidad al espíritu del mundo es la gran herejía de nuestro tiempo”

El purpurado denunció una creciente adaptación al “espíritu del mundo” y alertó del “retorno del paganismo” incluso dentro de ambientes eclesiales.

“Cuando se reduce la fe a un lenguaje sociológico, la liturgia a una animación, la moral a una negociación permanente y la Iglesia a una institución que debe ajustarse a los deseos del tiempo, entonces algo del paganismo vuelve”, afirmó.

Para Sarah, el problema central es que incluso dentro de la Iglesia “el hombre se coloca a sí mismo en el centro” mientras desaparece el sentido de la adoración y de la primacía de Dios.

“La permeabilidad al espíritu del mundo es la gran herejía de nuestro tiempo”, añadió.

El cardenal lamentó además que muchos sectores eclesiales parezcan tener “miedo a desagradar al mundo”, prefiriendo “la ambigüedad a la claridad” y “el acompañamiento sin conversión” frente a una auténtica misericordia cristiana.

Sarah reconoce “zonas de confusión” durante el pontificado de Francisco

Preguntado directamente por el pontificado de Francisco, Sarah admitió que determinadas etapas de la vida de la Iglesia pueden dejar “heridas de confusión”. “Amo al Papa, pero amar al Papa no significa suspender toda inteligencia crítica”, señaló.

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El cardenal reveló además que durante el pontificado anterior llegó a expresar personalmente a Francisco su preocupación por ciertas “ambigüedades prácticas” que podían “oscurecer la claridad doctrinal”.

No obstante, insistió en que la crisis actual no puede atribuirse únicamente a una sola persona, sino que responde a procesos culturales y eclesiales mucho más profundos y anteriores.

Liturgia, Tradición y la Fraternidad San Pío X

Sarah abordó también la cuestión litúrgica y las tensiones con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X tras las futuras consagraciones episcopales sin mandato pontificio previstas para el 1 de julio en Suiza. El cardenal calificó esa posibilidad como una situación “objetivamente grave” y recordó que la fidelidad a la Tradición no puede separarse de la comunión jerárquica con Roma.

“La liturgia pertenece a la Iglesia, no a partidos”, afirmó.

Al mismo tiempo, pidió que las autoridades eclesiásticas no despreciaran “el sufrimiento o las cuestiones doctrinales” acumuladas entre muchos fieles vinculados al mundo tradicional, insistiendo además en que la verdadera cuestión litúrgica no consiste en una “guerra de sensibilidades”, sino en recuperar para toda la Iglesia el sentido sagrado del culto y su orientación hacia Dios.

Esperanza en León XIV y en una renovación interior

Finalmente, el cardenal aseguró percibir también signos de renovación espiritual, especialmente entre jóvenes, familias y comunidades que redescubren la adoración eucarística, el silencio, la confesión y la liturgia celebrada con dignidad.

“No buscan una religión diluida, sino una fe entera”, afirmó.

Al referirse al pontificado de León XIV, Sarah expresó su esperanza de que la Iglesia pueda recuperar mayor claridad doctrinal, profundidad litúrgica y sentido de Dios.

“Si este pontificado ayuda a la Iglesia a reencontrar más claridad doctrinal, más profundidad litúrgica y más paz interior, habrá prestado un gran servicio al pueblo fiel”, concluyó.

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