TRIBUNA. La Iglesia y las ideologías. ¿Ideologías en la Iglesia?

Por: Católica (ex) perpleja

TRIBUNA. La Iglesia y las ideologías. ¿Ideologías en la Iglesia?

Desde los tiempos nefastos del Papa Francisco se viene hablando del peligro de las “ideologías” en la Iglesia. Sorprendentemente, sin embargo, cuando Franciscus y sus secuaces hablaban y hablan de “ideologías” se refieren a los católicos conservadores y tradicionalistas – entre quienes no distinguen, por cierto, en esa mentalidad suya cargada de confusión.

Y digo que es sorprendente porque, precisamente, son los progresistas, que políticamente son de izquierdas, vinculados ideológicamente a la teología de la liberación, el pobrismo y actualmente al inmigracionismo y el ecologismo, quienes acusan de pertenecer a “ideologías” tendenciosas que crean división en la Iglesia a católicos que sólo intentan ser tales.

En estos días presentes, y asociados ideológicamente a lo anterior, también están emergiendo de sus cuevas los más rancios progresistas (sí: en la Iglesia se aplica el et et; y, aunque pueda parecer una paradoja, se puede ser rancio y progresista al mismo tiempo) que siguen viviendo en los años 1970, asustados del “giro católico” que observan “conservador”, y tienen miedo de que acaben con su primavera y vuelvan los tiempos preconciliares. A sor Lucía Caram y a los organizadores del Congreso sobre la vida consagrada organizado por Vida Nueva hace unos días, por citar sólo dos ejemplos, se les ha visto muy preocupados al respecto.

Pero los progresaurios están tan ciegos como los agresivos medios de comunicación del sanchismo, que creen que Hakuna y la Sacristía de la Vendée son la misma cosa. ¿Recuerdan al mercenario Javier Ruiz en su “análisis” sobre los villancicos de Hakuna en la Puerta del Sol de Madrid, con Ayuso y Feijoo coreando las canciones? El análisis llevaba a estos pobres neocons, que son el colectivo más activo en la Iglesia actual, a ser tildado de ultraderechistas. Cuánta ceguera. Los neocons, pobrecitos ellos, también muy confundidos, no son reaccionarios: no aprecian la tradición de la Iglesia, no la conocen. Viven perfectamente felices en un mundo postcristiano, apóstata, hablando de teología del cuerpo y temas similares; nada de sobrenaturalidad ni vida eterna. Son disidencia controlada para las agendas globalistas y el wokismo, aunque los perciban en TelePedro como unos peligrosos ultraderechistas.

Lo interesante, a nivel eclesial, es cómo los anteriormente conocidos como “influencers católicos” y hoy “rebautizados” como “misioneros digitales” han pasado a convertirse, en un claro paralelismo entre los voceros de la televisión pública controlada por el gobierno para construir su relato sobre la “realidad” al margen de los hechos, e incluso negándolos y mintiendo abiertamente, en mercenarios al servicio de la jerarquía eclesiástica en la construcción del relato del llamado “giro católico”. Al cardenal Cobo, por ejemplo, progre entre los progres del episcopado, los “misioneros digitales”, que son todos neocons, le están viniendo perfectamente para formar un equipo de opinión sincronizada para la visita del papa León a España en junio, que difunda un mensaje “de unidad” y evite la “división”.

Otro día trataremos sobre esta cuestión de lo que ha venido a conocerse como giro católico, tanto en cifras como en relato, basándonos en estadísticas internacionales. Pero hoy quiero destacar que la gran paradoja que se produce cuando desde la jerarquía de la Iglesia se habla de “ideologías”, mientras la única fracción de la Iglesia – porque sí, está fraccionada ideológicamente hace décadas – es la progresista, que es ideológicamente de izquierdas, filo-marxista y ahora woke. Son los que creen que Jesucristo fue, como canta Joaquín Sabina, “el primer comunista”. Son los admiradores de la teología de la liberación, de los obispos pobres de buena familia amigos de dictadores marxistas iberoamericanos, los orgullosos de no bautizar a un solo indígena pagano en décadas. Son los de la Ostpolitik; los que se negaron a condenar el comunismo en el Concilio Vaticano II. Y son, hoy, quienes asumen la agenda 2030, con su inmigracionismo y ecologismo. Como afirma Jean Madiran, cuando dicen que “la Iglesia se abrió al mundo”, en realidad se refieren a que se abrió a las ideologías de izquierdas

Vamos a citar sólo unos ejemplos, en su evolución cronológica en la medida de lo posible:

  • Juan XIII, el Concilio Vaticano y Pablo VI deciden no condenar el comunismo, comenzando una traicionera Ostpolitik y permitiendo el sufrimiento de fieles y pastores en los países del bloque de Europa oriental.
  • Iberoamérica: los ideólogos jesuitas europeos aburguesados se inventan la teología de la liberación, marxista. Ya no rezan ni confían en Dios, sino que toman las armas. Y asumen todos los postulados izquierdistas, junto con la habitual práctica roja de ser amigo de todos los dictadores comunistas.
  • España: después del Concilio Vaticano II, como podemos leer en “La Hermandad Sacerdotal Española”, los obispos españoles recibieron de Pablo VI la instrucción de dar la espalda a Franco, que había salvado a la Iglesia del exterminio en la Cruzada de 1936 – 1939. El episcopado español se hizo mayoritariamente de izquierdas. La banda terrorista ETA, que ha matado a tantos inocentes y destrozado a tantas familias, nació al amparo de sacerdotes vascos. Lo peor que le podía ocurrir a un obispo, y con ellos ya a cualquier sacerdote o bautizado, hasta hoy, es que le llamaran “franquista”. Los obispos españoles llevan 60 años viviendo entre la nada absoluta y posiciones de izquierdas progresivamente más mundanas y anticatólicas. 
  • Los infames pactos secretos con el gobierno comunista criminal chino firmados por el nefasto tándem Bergoglio – Parolin, traicionando a millones de católicos chinos – clérigos y laicos – y dejándoles a los pies de los caballos. León XIV todavía no los ha revocado. 
  • El nauseabundo proceso de destrucción del Valle de los Caídos: la cabeza del Prior Santiago Cantera servida por Cobo y Parolin al gobierno revanchista del PSOE, que quiere ganar hoy lo que perdió en 1939, y la desacralización progresiva de todo el espacio. 

Los actuales pastores de la Iglesia, parece mentira, no se ha dado cuenta aún de que los rojos, la extrema izquierda, tan totalitaria ella, NUNCA va a tener suficiente ante las cesiones y bajadas de pantalones de sus adversarios. No importa lo que cedan. El objetivo es aniquilarles. Desprecian a la Iglesia y quieren verla desaparecer. Y cuando se encuentran enfrente a obispos débiles, pusilánimes y sin fe católica lo tienen bien fácil. Les van a dar lo que les pidan.

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