El arzobispo Alejandro Arellano tendrá que decidir si Torreciudad sigue existiendo o hay que cerrarlo

El arzobispo Alejandro Arellano tendrá que decidir si Torreciudad sigue existiendo o hay que cerrarlo
Santuario de Torreciudad

El arzobispo Alejandro Arellano Cedillo, decano del Tribunal Apostólico de la Rota Romana desde el año 2021, tiene el delicado encargo papal de decidir si deja todo como estaba (un santuario funcionando a pleno rendimiento) o si por el contrario decide darle la razón al obispo de Barbastro lo que supondría el fin de Torreciudad.

En 2025 se celebra el 50.º aniversario de la inauguración de Torreciudad, santuario impulsado por san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Esta misma semana, la prelatura ha publicado un documental en el que se relata cómo se construyó el santuario, el cuidado de la imagen de la Virgen de la ermita, la cantidad de personas de todo el mundo que enviaron donativos con grandes esfuerzos y varios testimonios de trabajadores y gente de las comarcas vecinas.

El emblemático santuario ubicado en un paraje espectacular, fue levantado con el dinero y aportaciones de personas del Opus Dei. En los inicios, por indicación del fundador, muchos miembros de la Obra se metieron en otro trabajo remunerado con el fin de destinar ese segundo suelo para costear las obras del santuario.

No hay lugar a dudas de que el santuario fue levantado y construido y es cuidado y mantenido con dinero de personas amigas o simpatizantes de la Institución fundada por Escrivá de Balaguer. Fueron ellos, quienes con el aval del obispo Jaime Flores decidieron en 1962 arreglar la mugrienta ermita de Torreciudad y erigir al lado un imponente santuario que sirviera para acoger a los peregrinos que ya en 2023 alcanzaron los 200.000 y que dota de vida y dinamismo a toda la comarca del Somontano y la Ribagorza, que podrían verse afectadas económicamente si el Opus pierde el control de Torreciudad.

El sostenimiento del santuario

En julio del año 2023, cuando Pérez Pueyo decidió cargarse a Ángel Lasheras como rector de Torreciudad, este medio ya dejó entrever que detrás de esta oscura maniobra había una motivación económica.

Torreciudad es el ejemplo del modelo de santuario que todo obispo querría para su diócesis. No podemos perder de vista que la diócesis de Barbastro agoniza, no solo económicamente, sino también pastoralmente. No hay vocaciones y la edad de los escasos sacerdotes de la diócesis es muy elevada.

Torreciudad es un enclave importante para el Opus Dei. Además de las actividades que se organizan allí habitualmente, la temporada de Semana Santa y verano son momentos de mucho trasiego en el santuario y sus alrededores gracias a la movilización de miembros de la Obra que acuden allí a vivir la Semana Santa, pasar unos días de retiro o el periodo estival. Pero el obispo de Barbastro debería saber que muchas de estas personas no van allí por ver los millones de ladrillos que componen el santuario sino porque la atención espiritual del mismo está encomendada a sacerdotes de la prelatura.

Fondo de 30 millones de euros

Hace unos años, el Patronato de Torreciudad y la Fundación Cárdenas Rosales elaboraron un plan estratégico para los próximos 10 años con el que adecuar la oferta religiosa, social, turística y económica de este santuario mariano a los nuevos tiempos.

Para financiar las actividades de futuro, los promotores del plan decidieron crear un fondo de dotación que permita asegurar su sostenibilidad financiera con una dotación de 35 millones de euros. De estos, cinco se destinarán a infraestructuras y actuaciones en breve plazo. Con los otros 30 se pretende instituir un remanente cuyos rendimientos se utilizarán para proyectos de futuro.

El director que llevó a cabo este desarrollo del plan estratégico, Antonio Quintana, señaló al Heraldo de Aragón que los objetivos pasan por aumentar el número de peregrinos y reforzar la visión universal de Torreciudad, generando a la vez mecanismos que garanticen la suficiencia económica y la sostenibilidad del santuario, ubicado en Secastilla (Ribagorza).

Por su parte, la Fundación Cárdenas Rosales explicaba en su página web cuando nació esta idea, que «se propone, principalmente, conseguir un fondo de dotación económica que, mediante una gestión adecuada, permita al Santuario de Torreciudad contar a largo plazo con una financiación estable de las actividades que en él se realizan».

De esta manera este Proyecto contribuirá a dar continuidad a esas actividades y redundará en multiplicar el número de beneficiarios, su pluralidad internacional y el servicio social extraordinario inherente en cada una.

«La Fundación Cárdenas Rosales ha firmado un Convenio de Colaboración con el Patronato de Torreciudad, que da cauce a una relación estable y comprometida entre ambas entidades».

Dicho fondo está operativo y hace que Torreciudad pueda ser autosuficiente por sí mismo gracias a esta campaña que se lanzó hace unos años y en la que colaboraron con donativos muchísimas personas vinculadas al Opus Dei. A pesar de todo, cada año desde la Fundación como desde la Asociación Patronato necesitan conseguir más de un millón y medio de euros para cuadrar las gastos anuales. ¿Se atreverá el obispo a adueñarse de todo esto?

Futuro de Torreciudad

En la nota de prensa que publicó la Obra en marzo de este año, afirmaron que el templo donde se venera la imagen, situado en las proximidades de la ermita original, se construyó en los años 70 con donativos promovidos por miembros y amigos del Opus Dei, cooperadores y muchas otras personas de Aragón y del mundo entero.

«Actualmente, su propiedad pertenece a la Fundación Canónica Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad, erigida para acoger el santuario y facilitar las propuestas de actualización jurídica presentadas a la diócesis.»

En 1966 el entonces obispo de Barbastro, Jaime Flores y el Opus Dei acordaron que “el Patronato de Torreciudad se responsabiliza de la construcción y financiación del nuevo Santuario, con la condición expresa de que en él reciba culto y veneración la imagen de Nuestra Señora de Torreciudad, al mismo tiempo que se compromete a construirlo en terrenos próximos a los de la actual Ermita».

Por un lado, la Fundación Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad es la titular de la propiedad del templo y la que se encarga de la financiación de la actividad pastoral que en él se realiza. Es una entidad canónica, constituida por el Prelado del Opus Dei.

En paralelo, la Asociación Patronato de Torreciudad es una entidad con personalidad jurídica civil que promovió la construcción del nuevo santuario. Actualmente, se encarga de buscar los recursos económicos necesarios para el mantenimiento del santuario y la promoción de peregrinaciones.

«Las dos entidades tienen una gestión económica y gobernanzas independientes, aunque en estrecha colaboración por el bien del santuario y en beneficio de todos los fieles y peregrinos que cada año se acercan a rezar a la Virgen», se lee en la citada nota.

La intervención del Vaticano plantea numerosos interrogantes. Si bien es cierto que al ser una Fundación canónica la propietaria del templo, el Vaticano podría mangonear y apropiarse del templo (levantado con dinero del Opus y no de la diócesis).

Si Alejandro Arellano, comisario plenipotenciario, opta por esta decisión, no sería de extrañar que aquellos que invirtieron dinero en el fondo de sostenimiento de Torreciudad o han contribuido a su construcción puedan emprender acciones legales contra la Santa Sede por el cambio motu propio de las circunstancias en las que se donó el dinero. Si Torreciudad deja de estar en manos del Opus Dei no parece que ninguna de las Fundaciones vinculadas a la Obra que se encargan de recaudar fondos para mantener este edificio deficitario vayan a seguir aportando dinero.

¿Se encargará la diócesis de mantener el santuario? ¿Devolverán a la prelatura el dinero invertido en la restauración de la ermita? Si el Vaticano decide darle la razón al obispo… ¿irá alguien Torreciudad?

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