Bajo el lema «Arriesgan su vida por el evangelio» la Iglesia celebra el domingo 3 de marzo el Día de Hispanoamérica. Una jornada para recordar especialmente a los sacerdotes españoles que han salido de sus diócesis de origen para colaborar con la Iglesia católica en Hispanoamérica.
Según los datos proporcionados por la CEE, las diócesis españolas aportaron un total de 59.657 euros para los proyectos en Hispanoamérica. «Hay que destacar que algunas diócesis hacen directamente sus aportaciones a aquellos territorios de América con los que tienen compromisos de colaboración», apunta la Conferencia Episcopal ya que según los datos que ellos ofrecen solo 27 diócesis han aportado siendo la de Tenerife la que más (26.874 euros) seguida de Orihuela-Alicante (6.025) y Córdoba (3.916).
En la actualidad hay 150 sacerdotes españoles de la OCSHA distribuidos por diferentes países de América Latina. En el año 2023, los sacerdotes diocesanos que marcharon acogidos al servicio de la OCSHA pertenecen a las diócesis de Madrid y Toledo y los países de destino fueron México y Perú. En el documento informativo que ofrece la Comisión Episcopal para las Misiones y Cooperación con las Iglesias se puede consultar más datos de los sacerdotes pertenecientes a la Obra para la Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana .
Mensaje del cardenal Prevost
En su mensaje con motivo de la celebración de esta jornada el cardenal Prevost, presidente de la Pontificia Comisión para América Latina y prefecto del Dicasterio para los Obispos, aplaude el lema de este año «Arriesgan su vida por el Evangelio» ya que según él, «es una forma de afirmar el llamado que como sacerdotes hemos recibido por parte del Señor; es una forma de vivir eucarísticamente al servicio de todos, en especial, de los más pobres; es una manera de abrazar en serio el amor que encontramos en Jesucristo y que él nos pide también ofrecer a todos, para la salvación del mundo».
Para el cardenal Prevost, «la vida encuentra su destino verdadero en el amor. El amor que implica ofrendar la vida por nuestros hermanos trascendiendo la retórica y sumergiéndonos en la gran aventura que significa seguir la vocación que el Señor nos ha confiado».
«En el camino para celebrar el jubileo ordinario de 2025, el V centenario del acontecimiento del Tepeyac en 2031, y el II milenio de la redención en 2033, pido de corazón a la Santísima Virgen de Guadalupe, Emperatriz de las Américas, los sostenga siempre en la bella tarea de anunciar a Jesucristo con el valor que se basa en la certeza de que él es nuestra fuerza y ella es nuestra madre», concluye el mensaje del cardenal de origen estadounidense.