Obispo eslovaco carga contra los críticos de la comunión en la mano e insinúa que se oponen por «orgullo y un sentimiento de superioridad desordenado»

Obispo eslovaco carga contra los críticos de la comunión en la mano e insinúa que se oponen por «orgullo y un sentimiento de superioridad desordenado»
Tomas Galis

El obispo de Zilina, Tomas Galis, defendió en una carta pastoral la introducción de la Comunión en la mano, ordenada por el gobierno eslovaco tras el coronavirus.

Según publica el medio Kathpress, el obispo afirma que es “atrevido” describir la comunión en la mano como una “profanación” del sacramento.

Cuando estalló el coronavirus, el entonces Primer Ministro Igor Matovic pidió a los obispos eslovacos que permitieran inmediatamente la comunión en la mano, que anteriormente había sido prohibida en Eslovaquia. La medida, que inicialmente sólo se impuso durante la pandemia, provocó gran indignación entre muchos sacerdotes y creyentes.

La comunión en la mano, había sido rechazada por los obispos católicos en Eslovaquia hasta 2020. Ahora, según este obispo, comulgar en la mano es un retorno a una práctica de la Iglesia primitiva y describirla como una profanación es «una gran presunción hacia el pasado y hacia los hermanos y hermanas de todo el mundo que reciben el sacramento en esta forma». Además, afirma que no es raro que el rechazo sea una “expresión de orgullo y un sentimiento de superioridad desordenada sobre los demás”, según se lee en la carta pastoral.

La elección, ahora permanente, entre la comunión en la boca y la comunión en la mano fue aceptada por la «mayoría de gente en paz y sin dificultad», por lo que los obispos «lo agradecen sinceramente», afirmó monseñor Galis en su carta pastoral.

Galis pide también a los sacerdotes que no exijan a los fieles que se arrodillen para comulgar, como antes se exigía generalmente, porque esto sería «una expresión adicional inapropiada de reverencia y perturbaría el ritmo de distribución”.

Por otro lado, el obispo detalla que los fieles, a su vez, deben decirle al sacerdote cómo quieren recibir la comunión y que el sacerdote esté vigilante para asegurar que comulgan delante de él.

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