Si no tenía bastante el obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, con la supuesta grave crisis económica que dice él que padece la diócesis por culpa de la «mala gestión» del obispo emérito Adolfo González Montes, ahora se enfrenta a otra crisis aún mayor: la fuga de curas de la diócesis.
En medio de una grave sequía vocacional que padece España, desde la llegada de Antonio Gómez Cantero a Almería la situación entre el clero parece que no ha hecho más que empeorar. Tras tomar la decisión en verano del 2021 de cerrar el seminario de Almería y trasladar a los pocos seminaristas a Murcia, desde que tomó posesión Gómez Cantero como obispo de Almería ha experimentado como el número de sacerdotes disminuye y no por fallecimientos. Unos deciden irse de Almería y otros, desgraciadamente, colgar la sotana.
Según cuenta La Voz de Almería, en estos momentos hay dos sacerdotes jóvenes de la diócesis de Almería que han iniciado el proceso de secularización. Según el digital almeriense, uno de estos dos sacerdotes no ha vuelto a ejercer desde el pasado mes de septiembre. Este sacerdote fue apartado por Gómez Cantero en septiembre del 2022 tras recibir una denuncia por un presunto caso de abusos que finalmente ha quedado en nada. Desde Almería apuntan a este medio que habría incluso un tercer sacerdote en proceso de secularización.
El obispado ha tenido que recurrir a dos de sus vicarios, Francisco Sáez de pastoral e Ignacio López vicario general, para tapar los agujeros que han dejado estos dos sacerdotes en sus respectivas parroquias. Los sacerdotes de Almería se habrían enterado de estas dos próximas bajas a través de la prensa, según explican diversas fuentes a este medio.
Goteo de bajas en el clero almeriense
A estas dos inminentes bajas entre el clero almeriense hay que sumarle algunas más desde que Antonio Gómez Cantero tomó posesión como obispo de Almería. Fruto de su aversión al emérito, ha provocado la marcha del propio Adolfo González Montes, perdiendo al fin y al cabo a un sacerdote que puede celebrar por parroquias de la diócesis y aliviar algo la carga de trabajo a los párrocos. Junto con Adolfo González se fue su secretario, sacerdote, que atendía varias parroquias en pueblos de la provincia de Almería.
Gómez Cantero también provocó la salida del sacerdote Carlos María Fortes, uno de los vicarios del obispo emérito, quien para salvar su ministerio tuvo que pedir al obispo de Málaga, Jesús Catalá, amparo y cobijo en su diócesis.
Otros dos sacerdotes de Almería estarían planteándose abandonar la diócesis para misiones o la vida militar, además de alguno que ha pedido tiempo sabático.
La realidad en estos momentos es que la situación más grave que padece la diócesis de Almería no es tanto la supervivencia económica sino el grave problema interno de gestión y control del obispo con su clero.