Se trata de la segunda profanación que sufre una iglesia de la diócesis de Castellón en menos de un mes. La proliferación de noticias como estas demuestran que el demonio anda desatado.
El obispo de Castellón, monseñor Casimiro López Llorente, ha informado «con profundo dolor» que el pasado 20 de febrero tuvo lugar «una grave profanación del Santísimo Sacramento de la Eucaristía en la iglesia parroquial de Santa María de Segorbe». Los asaltantes y autores de la profanación, también han robado el dinero recaudado en Misa.
«En el transcurso de un robo, perpetrado durante la noche, se han sustraído varios objetos, y, lo que es más grave, se ha abierto el Sagrario y han sido derramadas las Sagradas Formas, depositadas en el copón y en el viril de la custodia», reza el comunicado del obispo.
Casimiro López lamenta que «en menos de un mes tenemos que lamentar una nueva profanación de la Eucaristía en nuestra Diócesis. La anterior tuvo lugar el 24 de enero en la iglesia parroquial de San Francisco de Asís de Castellón de la Plana. Pido a toda la comunidad diocesana y en especial a los párrocos y otros rectores de iglesias que extremen las medidas de seguridad para evitar robos y, sobre todo, las profanaciones del Santísimo».
El obispo subraya que «lo ocurrido es un acto sacrílego contra el mayor tesoro que tenemos los católicos: la Santísima Eucaristía, presencia real y permanente de Jesucristo entre nosotros». Por ello, con el fin de reparar este nuevo acto sacrílego monseñor Casimiro celebrará una Santa Misa de desagravio en la Iglesia de Santa María de Segorbe, el domingo, día 5 de marzo, a las 12:00 horas, «a la que invito a todos los católicos de la Diócesis de Segorbe-Castellón -sacerdotes, religiosos y laicos-, acompañando a los fieles de esta parroquia en este momento doloroso de su historia local».
El prelado también aprovecha en el comunicado para pedir a los sacerdotes que en todas las iglesias parroquiales, capillas y templos abiertos al culto se lleven a cabo actos de desagravio y de reparación sea con la celebración de la santa Misa o con la exposición prolongada del Santísimo Sacramento.
«Exhorto de nuevo a los todos fieles católicos a aprovechar lo acontecido para renovar nuestra fe y devoción eucarísticas. Detrás de este suceso se esconde una llamada a la conversión dirigida a cada uno de nosotros. Hagamos de este agravio una oportunidad de desagravio. Que esta ofensa sea ocasión para suscitar y manifestar nuestro amor hacia Jesucristo, presente en la Eucaristía.», concluye el comunicado del obispo de Castellón.