¿Qué hacer con los obispos cuando no cumplen con su deber?

Jesús Silva sinodalidad Sínodo de los Obispos (Vatican News)
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El día de su ordenación episcopal, Benedicto XVI escogió como lema “Cooperatores Veritatis”. El Pontífice alemán, tuvo claro desde el primer momento que su labor como obispo, debía estar enfocada a arrojar luz y defender la verdad.

Por desgracia, hoy en día vemos como cada vez más obispos se saltan a la torera este precepto, siendo ellos causantes y promotores de grandes inmoralidades y confusiones.

Mientras algunos se afanan por reformar la Iglesia desde dentro intentando colar doctrinas y enseñanzas nocivas, otros callan ante estos abusos.

Las herejías de alemanes y belgas

Hace escasos días, asistimos atónitos a cómo gran parte del episcopado alemán, con su presidente y el cardenal Marx a la cabeza, apoyaban reformas en moral sexual, uniones homosexuales y ordenación de mujeres.

Este pulso, no se mantiene desde el desconocimiento. Resulta inverosímil que haya obispos que desconozcan la nota que emitió la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde afirmaba que no se podía bendecir el pecado, en referencia a las parejas homosexuales. Por otro lado, es difícil de creer que los obispos desconozcan la Ordinatio Sacerdotalis de san Juan Pablo II donde afirma que «la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia».

Con todo esto, ¿cómo es posible que todavía queden obispos que planten cara de manera tan frontal y abierta contra el Magisterio de su propia Iglesia?

Cuando no se toman decisiones y se actúa de manera impune, es fácil que se produzca el «efecto llamada». En vistas que la inmensa mayoría del episcopado alemán se revuelve contra Roma y no pasa nada, ahora sus colegas belgas han decidido iniciar una nueva senda de ruptura con el Vaticano y la enseñanza católica.

En el día de ayer, publicamos como la Conferencia Episcopal de Bélgica, con el cardenal De Kesel a la cabeza, ha decidido abrazar y bendecir las uniones entre parejas homosexuales.

Lo que se esconde detrás de todas estas acciones, no es otra cosa que intentar «matar al pecado» y caer en que todo vale y que sólo hace falta ayudar a los pobres. En otras palabras, se trata de convertir la Iglesia católica, en una gran ONG.

Esta misma semana, hemos visto como algunos obispos han levantado la voz contra un error de Francisco en una de sus últimas cartas. Este tipo de actitudes no es lo habitual ya que siempre existe el temor a que pueda ocurrir como le pasó al obispo de Arecibo, monseñor Daniel Fernández, y ser destituido de un plumazo por parte del Papa.

Afortunadamente, aún algunos pocos obispos fieles a la verdad y que sin miedo ni complejos no dudan en levantar la voz cuantas veces sea necesario, tal y como han demostrado en numerosas ocasiones el obispo de Tyler, Joseph E. Strickland o Athanasius Schneider. También dentro del colegio cardenalicio los hay, como Müller o Sarah, que se han atrevido a corregir a sus colegas y alertar de estos peligros dentro de la Iglesia. Hay muchos otros, que públicamente prefieren guardar silencio.

El papel de los obispos y la doble vara de medir

Quizá haga falta recordar a este grupo de obispos progresistas colaboradores de doctrinas heréticas y confusas, que el Código de Derecho Canónico establece en el punto 386 que «el Obispo diocesano debe enseñar y explicar a los fieles las verdades de fe que han de creerse y vivirse, predicando personalmente con frecuencia; cuide también de que se cumplan diligentemente las prescripciones de los cánones sobre el ministerio de la palabra, principalmente sobre la homilía y la enseñanza del catecismo, de manera que a todos se enseñe la totalidad de la doctrina cristiana».

Cabe preguntarse, de manera legítima, el motivo por el cuál no «se actúa de oficio» en estos casos por parte de la Santa Sede y apartar cuanto antes a estos obispos que confunden al pueblo de Dios.

Es difícil de entender el empeño de Roma de poner su atención en restringir la Misa Tradicional por «falta de unidad» cuando resulta que hay un grupo de cardenales, obispos y sacerdotes que defienden públicamente doctrinas contrarias que menoscaban la unidad dentro de la Iglesia.

Resulta también sorprendente que se esté más preocupado en paralizar las ordenaciones en la diócesis de Frejús-Toulon, cuando es uno de los seminarios con más vocaciones de Francia o que se intervengan instituciones y movimientos de sana y buena doctrina que llenan las iglesias sin necesidad de inventarse cosas raras.

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Comentarios
10 comentarios en “¿Qué hacer con los obispos cuando no cumplen con su deber?
  1. Se podría plantear la pregunta de forma más explícita: ¿Qué hacer con el obispode Roma y con los demás obispos cuando no cumplen con su deber (como está pasando actualmente)?
    Nosotros los católicos, lo que tenemos a nuestro alcance, es refutarles públicamente combatiendo sus errores, y rezar para que el Señor nos envíe pronto un pontífice fiel que ponga remedio a esta apostasía generalizada.
    Se trata de imitar y ampliar el camino que siguen buenos obispos como Stryckland y Schneider.

    1. Y también es conveniente cuidar mucho la formación doctrinal, ya que así no seremos vulnerables a los errores que propagan el Papa Francisco y los de su línea.

      1. Los sarmientos que no tienen la savia viva de la divina Vid, se van secando poco a poco, hasta quedar agostados del todo.
        Caen, mueren, y solo sirven para el Fuego eterno.

        1. Esto sirve para todos nosotros, pecadores, tengamos el cargo que tengamos.
          Pero, de forma muy especial y dolorosa para el Sagrado Corazón de Jesucristo y el Inmaculado Corazón de María, sirve para todo consagrado al Señor.

  2. Acuérdese que cuanto Enrique VIII procedió a separar su país de la verdadera y declarse a sí mismo Jefe dela glesia enInglaterra, de los 18 obispos que había soolo uno se atrevió a oponerse cosa que lo hizo mártir. A mi parecer, los obispos como grupo no han maniifestado heroismo en enfrentarse a peligros que pudieran implicar el martirio. San Juan Enrique Newman comentaba que ee el siglo IV en la ocasión de la crisis arriana solo unos cuantos obispos mantuvieron la verdadera fe, mientras la mayor parte e los laicos católuco sí lo hicieron. Entre ellos está el gran San Atanasio, también San Hilario pocos más. ¿No será ahora otra ocasión en la que los fieles catolicos laicos logren defender la verdadera fe mientras los obispos con pocas excepciones no tienen la valentía de cumplir sus sagrados deberes.

  3. La respuesta que yo daría a la pregunta que encabeza el artículo es: No secundar a esos obispos y suplir su omisión.
    Ya que Francisco y la mayoría de los obispos no cumplen con su deber, hagámoslo nosotros.
    Combatamos con argumentos sus errores, prediquemos lo que ellos no enseñan, construyamos la unidad de la Iglesia que ellos dividen, y defendamos la grey de Cristo que ellos abandonan.

  4. ¿Qué hacer con los obispos cuando sí cumplen con su deber? En Roma ese asunto lo abordan con bastante solicitud. Por ejemplo, ¿qué hacer con los pocos obispos de Kazajistán, que sí enseñan, gobiernan y santifícan a los poquísimos católicos de esa nación?, pues crearles un organismo supranacional para socavar su autoridad, forzarlos para que las medidas torcidas de dicho organismo los vinculen y si no se alínean acusarlos de no estar en ‘suficiente’ comunión con los otros obispos. Poco más o menos como acusaron al obispo de Arecibo, Puerto Rico, para poder cortarle la cabeza. Bueno, lo mismo les va a pasar a los cuatro obispos que hay en Kazajistán, les crearon una tal conferencia episcopal de Asia Central, me parece que apenas han tenido la primera reunión, no sé, la cosa todavía está incipiente, pero lo que se puede prever es que a futuro esa conferencia ‘sinodalmente’ tome decisiones que menoscaben la autoridad de los obispos de Kazajistán, y si no se doblegan ya Roma sabe qué hacer.

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