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Mike Pompeo: “Es evidente que el acuerdo Chino-Vaticano no ha protegido a los católicos”

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Te contábamos ayer que el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, se encuentra de viaje en Europa y estos días, en concreto, en Italia. Sin embargo, no tendrá la oportunidad de reunirse con el Papa, si bien será recibido por el cardenal Parolin. ¿El motivo? Fuentes del Vaticano señalan que no recibiéndole el Papa buscaría no interferir en las elecciones presidenciales del próximo noviembre. Lo cierto es que, casualidad o no, esta situación se ha dado días después de que Pompeo escribiera un artículo en First Things en el que insta al Vaticano a no pactar con el Gobierno chino. Les ofrecemos el artículo:

LOS CATÓLICOS DE CHINA Y EL TESTIMONIO MORAL DE LA IGLESIA

La situación de los derechos humano en China se ha deteriorado gravemente bajo el gobierno autocrático de Xi Jinping, sobre todo para los creyentes. Informes fiables revelan los programas de esterilización forzada y esterilización del Partido Comunista chino en la población musulmana de Xinjiang, la agresión a los sacerdotes y laicos católicos y el asalto a las iglesias protestantes; todas estas acciones forman parte de una campaña de “sinización” para subordinar a Dios al Partido a la vez que se promociona al propio Xi como deidad ultramundana. Ahora más que nunca, el pueblo chino necesita el testimonio y la autoridad moral del Vaticano como apoyo a los creyentes religiosos en China.

Los diplomáticos vaticanos se reúnen este mes con sus homólogos del Partido Comunista chino para negociar la renovación del acuerdo provisional de dos años entre la Santa Sede y China. Los términos de ese acuerdo nunca han sido publicados; pero la esperanza de la Iglesia era que mejorarían las condiciones de los católicos en China al acordar con el régimen chino el nombramiento de los obispos, los representantes tradicionales de la fe en las comunidades locales.

Dos años después es evidente que el acuerdo Chino-Vaticano no ha protegido a los católicos de la depredación del Partido, por no hablar del horrible trato que el Partido reserva a los cristianos, budistas tibetanos, devotos de Falun Gong y creyentes de otros credos. El informe anual de 2019 del Departamento de Estado sobre libertad religiosa proporciona un ejemplo clarificado con la historia del padre Paul Zhang Guangjun, que fue golpeado y “desapareció” por negarse a afiliarse a la Asociación Católica Patriótica, dirigida por el Partido Comunista chino. Por desgracia, su caso no es el único. Las autoridades comunistas siguen cerrando iglesias, espiando y persiguiendo a los fieles y siguen insistiendo en que el Partido es la autoridad máxima en asuntos religiosos.

Como parte del acuerdo de 2018, el Vaticano legitimó a los sacerdotes y obispos chinos cuya lealtad no era clara, causando confusión en los católicos chinos que siempre habían confiado en la Iglesia. Muchos se niegan a adorar en lugares de culto autorizados por el Estado, por temor a que, al revelarse como fieles católicos, sufran los mismos abusos que ven sufrir a otros creyentes a manos del ateísmo cada vez más agresivo de las autoridades chinas.

En Hong Kong, la reciente imposición por parte del gobierno local de la Ley de Seguridad Nacional impuesta por Pekín aumenta el espectro de que el Partido utilizará las mismas tácticas de intimidación y todo el aparato represivo estatal contra los creyentes religiosos. Las voces más prominentes de Hong Kong en defensa de la dignidad humana y los derechos humanos han sido a menudo católicas, por lo que no sorprende que católicos prominentes como Martin Lee, el “padre de la democracia” en Hong Kong, y Jimmy Lai, un honesto barón de los medios de comunicación y un defensor de la democracia, hayan sido arrestados, espiados y perseguidos por el simple “crimen” de defender las libertades fundamentales que Pekín prometió proteger a cambio de recuperar la soberanía sobre Hong Kong en 1997. Conozco a ambos hombres y soy testigo de su bondad y sinceridad de corazón. Su devoción a Dios, a todos los hijos de Dios y a una China en paz, libre y próspera es incuestionable.

Muchas naciones se han unido a Estados Unidos en su acto de repulsa a los cada vez más frecuentes actos de violación de los derechos humanos por parte del régimen chino. El año pasado, 22 naciones enviaron una carta al Consejo de Derechos Humanos de las ONU para denunciar la detención por parte del Partido Comunista chino de más de un millón de uigures, de kazajos y otras minorías en los llamados campos de “reeducación” de Xinjiang. La Alianza Interparlamentaria de China, que incluye legisladores de las democracias del mundo, ha condenado las “atrocidades que comete” el Partido. El Departamento de Estado ha sido una voz firme en la defensa de la libertad religiosa en China y en todo el mundo, y ha dado los pasos necesarios para que se responsabilice a todos los que abusen de los fieles. Seguiremos adelante.

La Santa Sede tiene la capacidad y el deber únicos de centrar la atención del mundo en las violaciones de los derechos humanos, sobre todos los perpetrados por regímenes totalitarios como el chino. En el siglo XX, el poder como testimonio moral de la Iglesia inspiró a quienes liberaron Centroeuropa y Europa del Este del comunismo, y a quienes desafiaron los regímenes autocráticos y autoritarios de Latinoamérica y el Lejano Oriente.

El mismo poder de ser testimonio moral debe ser empleado hoy con respecto al Partido Comunista chino. El Concilio Vaticano II y los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco han enseñado que la libertad religiosa es el primero de los derechos civiles. La solidaridad es uno de los cuatro principios fundacionales de la Doctrina social de la Iglesia. Lo que la Iglesia enseña al mundo sobre libertad religiosa y solidaridad debe ahora, por fuerza y de manera persistente, ser expresado por el Vaticano ante los esfuerzos implacables del Partido Comunista chino de doblegar a todas las comunidades religiosas a la voluntad del Partido y su programa totalitario.

El papa Francisco dijo en 2013 que “los cristianos deben responder al mal con el bien, cogiendo la cruz sobre ellos mismos como hizo Jesús”. La historia nos enseña que los regímenes totalitarios pueden sobrevivir solo en la oscuridad y el silencio, y sus crímenes y brutalidad pasan desapercibidos. Si el Partido Comunista chino consigue que la Iglesia católica y otras comunidades se arrodillen ante él, animará a todos los regímenes que desprecian los derechos humanos, y el coste de resistir a la tiranía aumentará para todos los valientes creyentes religiosos que honran a Dios por encima del autócrata de turno. Rezo para que, en sus tratos con el Partido Comunista chino, la Santa Sede y todos los que creen en la chispa divina que ilumina cada vida humana acaten las palabras de Jesús en el evangelio de Juan: “La verdad os hará libres”.

Publicado por Michael R. Pompeo en First Things.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

 

8 comentarios en “Mike Pompeo: “Es evidente que el acuerdo Chino-Vaticano no ha protegido a los católicos”
  1. Estoy escandalizado por la actitud de Francisco en estos asuntos. Por mi parte, como católico y como sacerdote, estaré del lado de los pro vida: de Pompeo, de Barret y de Trump.

    1. Los católicos debemos cerrar filas contra el comunismo que persigue y quiere destruir la verdadera religión. El Vaticano con su erróneo acuerdo, encima está dando alas a la dictadura comunista.

  2. Espantoso, lo que sucede en China con la Iglesia Católica, que es la Iglesia fiel a Jesucristo, no al partido comunista. Los comentarios descritos en este página se han quedado cortos, porque habría que agregar otras acciones que se realizan con ellos, que han publicado conocido otras fuentes, entre las que están el robo de órganos, para comercializarlos…, no tiene nombre lo que hace allí, esto no es humano, solo puede venir del padre de la mentira, esos hermanos están siendo martirizados, de hecho ellos declararon, que preferían el martirio que renunciar a su fe en Cristo el Señor. Oremos por estos hermanos.

  3. Lo que no tiene pase es que el acuerdo se secreto.

    Un estado que hace acuerdos secretos algo tiene que ocultar.

    Qué decir si ese estado es el Vaticano!

    Repito: no tiene pase…

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