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Diario de una corresponsal en Roma

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Como ya les adelanté la semana pasada, el prefecto del Dicasterio vaticano para la comunicación, Paolo Ruffini, recibió a InfoVaticana en su despacho de Via della Conciliazione.

Durante la entrevista, el que se ha convertido en el primer laico de la historia a la cabeza de un organismo de la Santa Sede explica a nuestros lectores las realidades que componen dicho dicasterio -donde trabajan 580 personas-, los retos a los que debe hacer frente y la reforma que está llevando a cabo el Papa Francisco.

Asegura que no le parece exacto decir que «este Papa considera la comunicación importante y que los otros papas no tanto», que «ignorar el mal de la Iglesia no es hacer buen periodismo» o que, en definitiva, la comunicación «es un instrumento que puede generar mucho bien, pero también mucho mal».

La semana dio un giro inesperado. El martes 12 de abril recibí un correo del Director de la Sala Stampa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, quien me impedía participar en la rueda de prensa de la presentación de la Exhortación Christus Vivit . Alegaban que este medio había roto un embargo tras haber publicado el documento un día antes de haber sido presentado oficialmente. InfoVaticana no rompió ningún embargo ya que el documento no lo obtuvo por razón de su acreditación a la Sala Stampa, sino a partir de otras fuentes.

Algo no muy distinto le sucedió al periodista de L’Espresso y autor de uno de los blogs que alberga InfoVaticana, Sandro Magister, con quien pude hablar acerca de lo que le ocurrió en 2015, cuando Lombardi le suspendió la acreditación durante seis meses tras la publicación en L’Espresso del texto de la encíclica Laudato si tres días antes de que la Santa Sede la hiciera pública de forma oficial para todo el mundo. Por el momento parece que las aguas se han calmado y que la Sala de Prensa de la Santa Sede ha levantado el veto a InfoVaticana dos semanas después de lo ocurrido.

InfoVaticana en Roma acudió a la conferencia del teólogo Nicola Bux impartida en la Fundación Lepanto. Entre otras cosas, el que fue consultor para la Congregación para la Doctrina de la Fe explicó que la Eucaristía “es un sacrificio eterno” y lamentó como a día de hoy se utilizan algunas iglesias y lugares sagrados con otros fines. Asimismo, defendió que la Sagrada Comunión “debe recibirse en la boca”, porque lo que recibimos “no es cualquier trozo de pan, es el Cuerpo de Cristo”.

También tuve la oportunidad de entrevistar a Martha Alegría Reichmann, autora del libro «Traiciones Sagradas», donde cuenta como el cardenal Maradiaga, el protegido del Papa Francisco, traicionó a su familia. Sin pelos en la lengua, la viuda del que fue embajador de Honduras ante la Santa Sede durante 22 años cuenta cómo terminó su amistad con el cardenal y, entre otras cosas ,asegura que «si Rodríguez era así y es de los que influyó para elegir al Papa, allí no trabajó el Espíritu Santo, allí trabajó el espíritu del mal. En la elección de Bergoglio nada tuvo que ver el Espíritu Santo».

¡Ah! casi se me olvidaba. Vino desde Ferrara a pasar unos días a Roma el Padre Apeles, a quien tuve oportunidad de ver en varias ocasiones. A diferencia de la imagen que el sacerdote podría dar en televisión, Apeles me pareció un hombre inteligente y cercano (quizá algo decepcionado con la vida) que no dudó, desde el primer momento, en aconsejarme y contarme lo que durante su experiencia como corresponsal en Roma había aprendido.

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