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Chaput pide al Papa que cancele el Sínodo de la juventud por la falta de credibilidad

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Monseñor Charles Chaput, arzobispo de Filadelfia, ha escrito al Santo Padre para que, en vistas al escándalo que sacude la Iglesia, cancele el Sínodo de la Juventud previsto para octubre.

“Los obispos no tendrían absolutamente ninguna credibilidad”, ha alegado el arzobispo de Filadelfia -el mismo que, según el Informe Viganò, puso el Papa de ejemplo del tipo de prelado que no quería para Estados Unidos- al declarar ante un panel de discusión reunido en el Seminario San Carlos Borromeo que había escrito al Papa pidiéndole que cancelara el Sínodo de la Juventud, previsto entre el 3 y el 28 de octubre.
En su lugar, propone Chaput, habría que convocar un sínodo dedicado a examinar a los propios obispos. “Le he pedido que, en su lugar, se empiece a estudiar un sínodo sobre la vida de los obispos”, ha declarado, en una iniciativa que se suma a la del obispo inglés Philip Egan, de Portsmouth. Egan ha escrito igualmente al Papa pidiéndole que convoque un “sínodo extraordinario” sobre la vida sacerdotal que ayude a afrontar la crisis de abusos sexuales por parte de clérigos.
En la carta, que hizo pública, Egan especificaba: “Sugiero que el sínodo se dedique a la identidad de ser sacerdote/obispo, a delinear una guía de vida y apoyo al celibato, a proponer una regla de vida para sacerdotes/obispos y a establecer formas apropiadas de supervisión y redición de cuentas de sacerdotes y obispos”.
La iniciativa de Chaput no solo parece motivada por las revelaciones de abusos homosexuales por parte del todopoderoso ex cardenal McCarrick y el posterior, devastador informe del gran jurado de Pensilvania sobre abusos clericales y su encubrimiento, sino también por la ‘bomba’ que ha arrojado en medios eclesiales el testimonio bajo juramento del arzobispo Carlo María Viganò, en el que se acusa al propio Papa y a importantes personajes de la Curia romana de conocer y encubrir la conducta de McCarrick.
El reciente nombramiento papal de Joseph Tobin, arzobispo de Newark y uno de los prelados citados en el informe como miñones de McCarrick, nombrado por consejo del ex cardenal, no hace sino aumentar la preocupación de muchos por el desarrollo de este sínodo. Ya el documento preparatorio de la reunión, supuestamente elaborado por los propios jóvenes, señala que a estos les ‘preocupa’ la doctrina católica sobre “contracepción, aborto, homosexualidad y amancebamiento” y que pretenden que se cambie.

13 comentarios en “Chaput pide al Papa que cancele el Sínodo de la juventud por la falta de credibilidad
  1. Propone un Sínodo sobre los obispos. A mi parecer sobra cualquier Sínodo. Lo que se necesita es una investigación a fondo tanto sobre el homosexualismo en el Vaticano como en USA y de la mano de esto el tema financiero.
    ¿Considerando el carácter vengativo de Francisco y lo que comentó a Viganó acerca de Chaput, que es uno de los mejores obispos en USA, no creo que le haga caso.
    ¿Qué signfica lo que dijo en el aviónd de Dublín a Roma cuando invitaba a los periodistas a investigar el testimonio de Viganó? Pareciera que lo que significaría sería que buscaran mugre sobre Viganó para desacreditarlo.

    1. Es bien claro, el lenguaje de Bergo glio se traduce así: primero que hagan el trabajo sucio ustedes, mis cloacas mediáticas, sobre Mons Viganó y después con la cancha bien embarrada hablo yo como una victima de la maldad del ex-nuncio.

  2. “Monseñor Charles Chaput, arzobispo de Filadelfia, ha escrito al Santo Padre para que, en vistas al escándalo que sacude la Iglesia, cancele el Sínodo de la Juventud previsto para octubre”.
    Excelente propuesta. Totalmente lógicas las razones que aduce para aconsejarlo en dicho sentido (“Los obispos no tendrían absolutamente ninguna credibilidad”).

    En cuanto al sínodo sobre la vida de los obispos que propone, no me parece que sea el momento oportuno. Primero hay que aclarar bien los tantos en relación a los escándalos producidos en distintos países. Quienes hayan participado en los hechos aberrantes, por acción o por ocultamiento, deben rendir cuentas ante la justicia y dentro de la Iglesia. No se puede seguir diluyendo las responsabilidades y poner a todos en la misma bolsa. Quienes han actuado mal, deberán pagar por ello.
    Después llegará el momento de sentar las bases para el futuro.

  3. Que el Sínodo de la Juventud estará cuestionado y no será creíble es cierto. Hacer un Sínodo sobre el Sacramento del Orden aparece totalmente innecesario ya que existen numerosas normas que regulan las ordenaciones, el estudio real de las vocaciones, incluso la resolución de Benedicto XVI de no ordenar sacerdotes ni diáconos a quienes lleven adelante pecados contra el sexto mandamiento, lo que debe pedirse es que se apliquen las normas y se cumplan en el sentido de la caridad para evitar los daños incalculables que se han causado, el peor de ellos el escándalo a los más pequeños-

  4. El pedido de Mons Chaput es acertado ya que la crisis de la Iglesia es la crisis de los obispos, pero ocurre que representante de San Gallen -a quien dirige su solicitud- es parte importante del problema y no su solución.

  5. Existe la posibilidad intermedia de que el Sínodo se realice, pero “on line” desde la cárcel y en tiempo real, debido a los modernos medios cibernéticos con los que las autoridades penitenciarias estadounidenses, italianas etc. han dotado últimamente a sus respectivas prisiones estatales.

  6. Sí a los jóvenes del documento preparatorio les preocupa la doctrina de la Iglesia sobre el aborto, la homosexualidad etc, A) no han leído los evangelios y B) deben abandonar la Iglesia de Cristo ya.

  7. “Chaput pide al Papa que cancele el Sínodo de la juventud por la falta de credibilidad”.

    No creo que lo haga. De ese Sínodo van a provenir muchos cambios para la Iglesia. Quiera Dios que me equivoque.

  8. Hay un caso emblemático que recuerda Kobyliñski: el del arzobispo de Milwaukee (Wisconsin) Rembert Weakland, prestigioso exponente de la corriente progresista y liberal en Estados Unidos: «Durante años, Weakland ha encubierto los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y sostenido un concepto de la homosexualidad contrario al del Magisterio de la Iglesia Católica. Poco antes de su jubilación, llevó a cabo una gigantesca malversación, sustrayendo cosa de medio millón de dólares de las arcas de su arquidiócesis para pagar a un ex compañero de aventuras sexuales, que lo acusaba de abusos deshonestos. En 2009, Weakland salió del armario publicando una autobiografía titulada A Pilgrim in a Pilgrim Church (peregrino en una Iglesia peregrina), en la que además de reconocer su homosexualidad admite haber mantenido durante décadas relaciones sexuales continuadas con numerosas parejas.

  9. En 2011, la archidiócesis de Milwaukee se vio obligada a declararse en bancarrota en razón del elevado costo de las compensaciones pagadas a las víctimas de los sacerdotes pedófilos.»

    En 2004 se publicó el informe John Jay, documento elaborado a raíz de una solicitud de la Conferencia Episcopal Estados Unidos, en el que se analizan todos los casos de abusos de menores por parte de sacerdotes y diáconos católicos en ese país entre 1950 y 2002.

    «Este informe de casi 300 páginas posee un extraordinario valor informativo –escribe Kobyliński–. El informe John Jay ha demostrado la relación entre la homosexualidad y los abusos sexuales de menores cometidos por parte de sacerdotes católicos. Según la documentación relativa a 2004??, una amplia mayoría de casos de abusos sexuales no corresponde a casos de pedofilia, sino de efebofilia, degeneración que no consiste exclusivamente en la atracción sexual hacia los niños, sino hacia muchachos adolescentes, chicos que están en la pubertad.

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