Y van dos. Se ha presentado una nueva denuncia contra el obispo de Knoxville, en Tennessee, Richard Stika, por no disciplinar o destituir a un sacerdote durante casi dos años después de que fuera acusado de agredir sexualmente a una feligresa, informa The Pillar.
El obispo Stika se enfrenta ya a una acción judicial previa y a una investigación canónica por otros cargos de encubrimiento de acusaciones de abuso sexual en la diócesis de Knoxville. En el nuevo caso, el padre Antony Punnackal, CMI, fue acusado en enero de haber asaltado sexualmente en febrero de 2020 a una feligresa que acababa de perder a su marido.
Según una denuncia presentada en marzo pero sellada hasta la semana pasada, la denunciante, que casi no habla inglés, se encontraba en un estado de angustia mental severa cuando fue a ver a su pastor el 17 de febrero de 2020, justo después de que mataran a su esposo. Alega que el sacerdote la asaltó sexualmente en una habitación cerrada a la que había acudido para recibir consejo espiritual del sacerdote, en la parroquia de St. Mary en Gatlinburg, donde oficiaba Punnackal.
Punnackal no fue destituido del ministerio hasta que fue acusado en enero, casi dos años después del presunto asalto. Todavía figura como párroco en el sitio web de la parroquia de St. Mary.