Más de 100 empleados de la Iglesia alemana ‘salen del armario’: «Dios bendice a las personas LGBTIQ+, vivan solas o en pareja»

Más de 100 empleados de la Iglesia alemana ‘salen del armario’: «Dios bendice a las personas LGBTIQ+, vivan solas o en pareja»

Ayer, en la televisión pública alemana, se publicó el documental ‘Tal y cómo Dios nos creó’, en el que más de 100 personas ―sacerdotes incluidos― confesaban sus tendencias homosexuales.

“Hoy es un día importante para todos los LGBT católicos. En el documental de la TV pública alemana «Wie Gott uns schuf/Tal y como Dios nos creó» salen del armario más de cien personas, entre sacerdotes, asalariados y voluntarios de la Iglesia”, escribía en Twitter Arturo Blázquez, un español que participó en la iniciativa.

“El documental es parte de la iniciativa #outinchurch, con la que queremos decir que estamos aquí, que no vemos contradicción entre nuestra fe y nuestra sexualidad. Y que ya basta de LGBT-fobia en la Iglesia”, añadió Blázquez.

La iniciativa está acompañada de un manifiesto en el que estos empleados, ex empleados, voluntarios, catequistas, etc… realizan sus reivindicaciones.

“Somos un grupo diverso, al que pertenecen personas valientes que, en un contexto eclesial y de forma individual, ya han salido del closet/armario. Pero también estamos personas, que están en proceso de tomar esa decisión – y quienes por distintas razones aún no la pueden o quieren tomar. Lo que nos une es que llevamos mucho tiempo siendo parte de la Iglesia Católica y seguimos viviéndola, desarrollándola y formándola hasta el día de hoy”, se lee en el manifiesto.

La mayoría de ellos ―escriben añadiendo una @, yo se la voy a ahorrar― han sufrido “numerosas experiencias de discriminación y exclusión – también en y por parte de la Iglesia institucional”, dicen citando el magisterio de la Iglesia.

“A la luz de los conocimientos actuales de la teología y las ciencias naturales, el magisterio no puede seguir repitiendo ni respaldando estas declaraciones porque, al difamar el amor, la orientación e identidad de género y sexualidad queer, también se desvalúa a la persona”, continúan. Llegan a decir que esa supuesta discriminación es una “traición” al Evangelio.

“Es por eso que ya no queremos quedarnos callad@s. Demandamos una corrección de las posiciones tóxicas e inhumanas del magisterio – y que la Iglesia asuma por fin su responsabilidad en la lucha por los derechos humanos de personas LGBTIQ+ en todo el mundo”, escriben.

“Asimismo, demandamos la corrección de la discriminación en la ley de empleo eclesiástico, incluyendo todo pasaje y formulación despectiva y/o excluyente en el “Directorio del servicio eclesiástico”.

“Vivir abiertamente nuestra orientación sexual o identidad de género nunca puede ser considerado como una traición a la Iglesia ni una razón para no contratar o despedir a alguien. Tampoco el inicio de una relación o matrimonio no heterosexual: Las personas LGBTIQ+ deben tener acceso en igualdad a todas las profesiones en la pastoral de la Iglesia”. No olvidemos que en Alemania, una Iglesia exageradamente rica, son miles las personas que viven de ella.

“Además, la Iglesia debe expresar en sus ritos y celebraciones que Dios bendice a las personas LGBTIQ+, vivan solas o en pareja, y que su amor es fructífero. Esto incluye al menos la bendición de las parejas del mismo sexo que lo soliciten”, continúa el manifiesto. En mayo demostraron que lo que diga la Iglesia poco les importa, ya que bendijeron a parejas homosexuales desafiando directamente la posición de Roma.

“Para un nuevo comienzo, es imprescindible que los líderes de la Iglesia acepten la responsabilidad por las innumerables experiencias negativas de las personas LGBTIQ+, asuman la historia de culpa institucional de la Iglesia y acepten nuestras demandas.

La lucha por la igualdad y contra la discriminación no debe dejarse únicamente en manos de las minorías marginadas. Al contrario, nos concierne a todos”, escriben al final del panfleto, animando a los “responsables y líderes” de la Iglesia a sumarse al mismo..

Se consuma el desafío a Roma

Manifiesto de OutInChurch:

¡Somos nosotr@s! Se ha hablado mucho sobre nosotr@s: Ahora nos toca a nosotr@s hablar.

Nosotr@s, es decir empleados, voluntarios, posibles futuros o antiguos empleados de la Iglesia Católica. Trabajamos y participamos en la formación escolar y universitaria, en la catequesis y educación, en los cuidados, servicios sociales y caritativos, en la acción pastoral, en la administración y organización, como músicos, o en la dirección de una parroquia.

Y entre nos identificamos, otr@s cosas, como homosexuales, bisexuales, trans*, intersexuales, queer y/o no-binarios.

Somos un grupo diverso, al que pertenecen personas valientes que, en un contexto eclesial y de forma individual, ya han salido del closet/armario. Pero también estamos personas, que están en proceso de tomar esa decisión – y quienes por distintas razones aún no la pueden o quieren tomar. Lo que nos une es que llevamos mucho tiempo siendo parte de la Iglesia Católica y seguimos viviéndola, desarrollándola y formándola hasta el día de hoy.

La mayoría de nosotr@s hemos sufrido numerosas experiencias de discriminación y exclusión – también en y por parte de la Iglesia institucional. Así, por ejemplo, el magisterio proclama que nuestra condición “obstaculiza gravemente una correcta relación” [1] con otras personas, que a causa de nuestra “inclinación objetivamente desordenada”[2] no podemos realizarnos como seres humanos, y que una relación entre personas del mismo sexo “no puede ser reconocida como objetivamente ordenada a los designios revelados por Dios”[3].

A la luz de los conocimientos actuales de la teología y las ciencias naturales, el magisterio no puede seguir repitiendo ni respaldando estas declaraciones porque, al difamar el amor, la orientación e identidad de género y sexualidad queer, también se desvalúa a la persona.

Esa discriminación es una traición al Evangelio y falsifica nuestra vocación como Iglesia de ser “signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano”[4].

Es por eso que ya no queremos quedarnos callad@s. Demandamos una corrección de las posiciones tóxicas e inhumanas del magisterio – y que la Iglesia asuma por fin su responsabilidad en la lucha por los derechos humanos de personas LGBTIQ+ en todo el mundo. Asimismo, demandamos la corrección de la discriminación en las ley de empleo eclesiástico, incluyendo todo pasaje y formulación despectiva y/o excluyente en el “Directorio del servicio eclesiástico”.

Porque hasta ahora, much@s en nuestra profesión o entorno eclesial no han podido vivir abiertamente su identidad de género u orientación sexual. Sufren el riesgo de consecuencias laborales, que pueden llegar hasta el despido. Algun@s hemos vivido situaciones en las que obispos, vicarios generales u otros responsables nos han obligado a mantener en secreto nuestra orientación sexual o identidad de género. Y solo con esta condición se nos ha permitido permanecer en el servicio de la Iglesia. Se ha creado así un sistema de ocultación, doble moral e hipocresía, un sistema tóxico, dañino y vergonzante, que hasta perjudica nuestra relación con Dios y nuestra espiritualidad.

Tod@s en la Iglesia, especialmente los obispos como responsables, tenemos el deber de crear una cultura de diversidad, para que las personas LGBTIQ+ podamos vivir nuestro servicio y vocación en la Iglesia abiertamente, sin miedo y en un entorno de apoyo.

Vivir abiertamente nuestra orientación sexual o identidad de género nunca puede ser considerado como una traición a la Iglesia ni una razón para no contratar o despedir a alguien. Tampoco el inicio de una relación o matrimonio no heterosexual: Las personas LGBTIQ+ deben tener acceso en igualdad a todas las profesiones en la pastoral de la Iglesia.

Además, la Iglesia debe expresar en sus ritos y celebraciones que Dios bendice a las personas LGBTIQ+, vivan solas o en pareja, y que su amor es fructífero. Esto incluye al menos la bendición de las parejas del mismo sexo que lo soliciten.

Con nuestras demandas, damos un paso adelante y hacemos pública nuestra condición de personas LGBTIQ+ en la Iglesia. Hacemos esto por nosotr@s mism@s y en solidaridad con otr@s que (todavía) no tienen las fuerzas para hacerlo; en solidaridad con todas las personas que sufren sexismo, capacitismo, antisemitismo, racismo y toda forma de discriminación.

Pero también lo hacemos por la Iglesia, porque estamos convencidos de que solo la sinceridad es compatible con nuestra misión como Iglesia: la proclamación de la buena y liberadora noticia de Jesús. Y aquellos que creen que la discriminación y la exclusión de las minorías sexuales y de género es la misión de la Iglesia deben cuestionarse si están en la posición de utilizar a Jesús para ello.

Entender los planes y las experiencias de vida de las personas queer es una vía para profundizar en la fe y descubrir la mano de Dios en nuestro mundo. Estamos convencidos de que la diversidad hace a la Iglesia más rica, más creativa, más amable y más viva. Como personas comprometidas con la Iglesia, queremos contribuir con nuestras experiencias y carismas en pie de igualdad y compartirlos con tod@s l@s cristian@s y no cristian@s.

Para un nuevo comienzo, es imprescindible que los líderes de la Iglesia acepten la responsabilidad por las innumerables experiencias negativas de las personas LGBTIQ+, asuman la historia de culpa institucional de la Iglesia y acepten nuestras demandas.

La lucha por la igualdad y contra la discriminación no debe dejarse únicamente en manos de las minorías marginadas. Al contrario, nos concierne a todos.

Con este manifiesto abogamos por la convivencia y cooperación en libertad, basada en el reconocimiento de la dignidad de tod@s dentro de nuestra Iglesia. Por ello, invitamos a tod@s, especialmente a los responsables y líderes de la Iglesia, a apoyar este manifiesto.

Version: 24.01.2022

[1] Congregación para el Clero, El Don de la vocación presbiteral – Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis (2016), N°199.

[2] Congregación para la Doctrina de la Fé, Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales (2003), N°4; y: Catecismo de la iglesia católica (1997), N°2357.

[3] Congregación para la Doctrina de la Fé, Responsum ad dubium sobre las bendiciones de las uniones de personas del mismo sexo (2021).

[4] Concilio Vaticano II, Constitución dogmática sobre la iglesia – Lumen Gentium, N°1.

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