El Obispado de Vitoria ha emitido un comunicado en el que reafirma su postura respecto al uso extralitúrgico de los templos de la diócesis, en un contexto de tensiones con el Ayuntamiento de Vitoria.
Estas discrepancias surgieron tras la negativa del obispo a permitir el rodaje de escenas de una película en la Catedral de Santa María, lo que generó un enfrentamiento público con la alcaldesa socialista de Vitoria.
En el comunicado, el Obispado destaca su compromiso con la promoción cultural y turística de Vitoria. Subraya que iniciativas como rodajes cinematográficos, conciertos y otras actividades culturales pueden ser beneficiosas siempre que cumplan ciertas condiciones. Este espíritu de colaboración se extenderá, según se indica, a las actividades previstas para el Año Santo Universal en 2025, en el que varios templos de la diócesis serán designados como jubilares.
El documento recalca que la relación entre las administraciones locales y la diócesis ha sido históricamente cordial, articulada a través de organismos como la Comisión Mixta entre la Diputación y el Obispado. No obstante, el obispado manifiesta su sorpresa ante decisiones unilaterales, como el recorte del presupuesto destinado a restauración artística y las presiones para imponer usos culturales en templos bajo propiedad eclesiástica.
La decisión sobre los usos culturales
El Obispado cita el canon 1210 del Derecho Canónico, que limita los usos de los lugares sagrados a aquellos compatibles con su carácter religioso, aunque otorga al obispo la capacidad de autorizar excepciones. En este sentido, se subraya que la diócesis ha permitido numerosos rodajes en el pasado, como los de «El silencio de la ciudad blanca» o «Balenciaga», siempre que las condiciones hayan respetado la santidad del lugar.
La Catedral de Santa María ocupa un lugar destacado en el comunicado, donde se resalta asombrosamente que la diócesis de Vitoria ha renunciado al culto diario en la catedral para facilitar su uso turístico, en colaboración con la Fundación Catedral Santa María. Y he aquí la paradoja de este asunto. ¿Para qué quiere mantener la diócesis la catedral si no es para celebrar la Eucaristía diaria?
El obispado defiende que, aunque analiza todas las propuestas y trata de consensuar las decisiones, mantiene su potestad exclusiva para decidir sobre los usos de este templo y de otros espacios religiosos.
El comunicado agradece a la Diputación el presupuesto anual de restauración, aunque lo califica de insuficiente en comparación con las inversiones destinadas a otros sectores. El obispado reivindica el derecho de los cristianos alaveses, como ciudadanos, a recibir un apoyo económico adecuado para el cuidado del patrimonio religioso, mayoritariamente sostenido por las comunidades cristianas y el propio obispado.
Finalmente, la Diócesis de Vitoria reconoce que las tensiones institucionales reflejan «carencias, equivocaciones y falta de comunicación», pero se compromete a seguir trabajando en pro del diálogo y la cooperación con las autoridades locales. En un tono conciliador, afirma su disposición a facilitar y agilizar las resoluciones sobre futuros proyectos, buscando siempre el consenso y el respeto mutuo.