La sangre de los mártires

La sangre de los mártires
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Ya es la imagen de 2019 sin ningún genero de dudas. La estatua de Jesucristo resucitado en la Iglesia de San Sebastián en Negombo, al norte de la capital de Sri Lanka, manchada con la sangre de los mártires cristianos que murieron masacrados por las bombas, mientras celebraban la Resurrección de Cristo.

Más de 300 personas han muerto asesinadas en varios atentados perpetrados a lo largo de la isla de Sri Lanka, la antigua Ceilán, el día en que los cristianos celebrábamos el día de la Pascua, la Resurrección de Cristo de entre los muertos. Los escenarios elegidos fueron unos hoteles y, como no, unas iglesias. Entre ellas la de San Sebastián, donde se encontraba la estatua de Jesús resucitado -salpicada con la sangre de las víctimas- que encabeza esta publicación y que ha dado la vuelta al mundo.

Una foto para la historia. Una imagen que debería hacernos recordar el sentido auténtico de nuestra vida y que tendría que avivar a los adormecidos católicos occidentales. Es la sangre de los mártires la que riega la Fe de la Iglesia. Su testimonio de Fe nos interpela, nos exhorta a centrarnos en lo verdaderamente esencial, Cristo.

Si ayer Carlos Esteban le rogaba al Santo Padre que nos hablara más de Cristo y menos de cosas que, sin dejar de ser importantes, son al fin y al cabo secundarias, estos nuevos mártires nos lo dicen a gritos ¡Jesucristo es lo importante! y el mundo está deseando conocerle. No podemos no compartirlo, no podemos privar a las gentes de este tesoro. Occidente está vacío, sediento, y nosotros, sin haberlo merecido, sin ser más que los demás, sabemos donde está la fuente del agua que quita la sed para siempre.

Que la sangre de los mártires nos ayude.

Niños mártires de los atentados. Hicieron la primera Comunión el día de la masacre.

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