Con Gurpegui todo es posible.
Y ya no descarto un quatris,
Ahora es el salesiano López Romero, arzobispo de Rabat, una nada sin sifón, la persona y la diócesis. Con 22.000 católicos. Bastantes parroquias españolas tienen más personal. Uno de los cardenalatos periféricos de Francisco verdaderamente incomprensibles. Por la persona y el obispado.
Gurpegui retrata al arzobispo. Lástima que no se repartan copias de su artículo a los cardenales electores. Aunque algunos seguro que ya lo conocen. Lo que no sé es si lo habrán comunicado a los demás cardenales votantes.
López Romero queda bien servido por Gurpegui. Casi tan malo como Tagle.