Esta semana el prestigioso medio estadounidense The Pillar publicaba una controvertida noticia en la que aseguran que el cardenal Müller no renovó como prefecto de Doctrina de la Fe por una investigación económica.
La noticia ha llamado la atención, en primer lugar, por el medio que la publica y a quien ataca debido a su aparente proximidad ideológicamente por lo que podría considerarse «fuego amigo».
En las últimas horas este medio ha tratado de recabar información sobre la veracidad de esta noticia en la que se asegura que Müller fue investigado en 2015 por «irregularidades financieras» aunque no fue hasta 2017 cuando el Papa Francisco decidió prescindir de sus servicios.
«Fuentes cercanas al Dicasterio para la Doctrina de la Fe, la Secretaría para la Economía y la Oficina del Auditor General del Vaticano dijeron independientemente a The Pillar que la salida de Müller del cargo se produjo después de problemas financieros en el DDF, que llevaron a una investigación y a que el Papa ordenara al cardenal reembolsar cientos de miles de euros a su propio departamento», dice The Pillar
Entre otras cosas, The Pillar asegura que «decenas de miles de euros de fondos departamentales se guardaban en efectivo en cajones de la oficina y eran utilizados como fondos discrecionales no recibidos por funcionarios; que el dinero destinado a la cuenta bancaria departamental del DDF fue depositado en cambio en la cuenta personal de Müller; y que el cardenal le dio una mesa de conferencias centenaria, utilizada para convocar las reuniones más importantes de la oficina doctrinal, a un amigo personal».
Lo más llamativo de todo es que esta información ya está siendo utilizada por el progresismo eclesial para lanzarse al ataque contra el cardenal Müller.
Fuentes próximas al cardenal Müller aseguran a InfoVaticana que todo el asunto ya quedó suficientemente aclarado en 2015 en un comunicado de la sala de prensa de la Santa Sede y que el propio cardenal Pell apoyó a Müller. «Quien conoce bien el cardenal Müller sabe que no hizo nada ilegal». Estas fuentes incluso aseguran a InfoVaticana que siendo Müller prefecto de Doctrina de la Fe invirtió dinero personal en el apartamento oficial y en otras necesidades de la Congregación.
Estas descalificaciones contra el cardenal alemán llegan a falta de dos meses para que se celebre la fase final del Sínodo en Roma y que buscarían manchar la credibilidad de una de las voces conservadoras más importantes que participará en esta fase final del Sínodo en octubre.
Lo que no está del todo claro, es la motivación de The Pillar a publicar esta pseudoinformación contra el cardenal Müller. Diversas fuentes sospechan que el ‘topo’ es un alto cargo del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y y tuvo que haber trabajado con el cardenal Müller cuando era prefecto de la Congregación allá por el 2015. Además, otra característica determinante de este posible topo es que se debe manejar con soltura y fluidez el inglés.
A continuación, publicamos una nota aclaratoria difundida por el cardenal Müller a raíz de la información publicada por The Pillar:
Aclaración de una vieja historia de 2015
Alguien ha considerado oportuno presentar una vieja historia de 2015 a las organizaciones de prensa pertinentes de tal manera que el lector crédulo debe tener la impresión de que el cardenal Müller, como prefecto en ese momento, llevó a cabo deliberadamente actividades financieras dudosas a expensas de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Como es obvio que a menudo nos enfrentamos a la pregunta de por qué el antiguo profesor de teología de Múnich y obispo de Ratisbona, nombrado por el Papa Benedicto XVI al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, no fue reelegido en su cargo después de sólo cinco años, tenemos que construir un escándalo financiero, como en la literatura barata de investigación. Uno podría haberse ahorrado reabrir un asunto aclarado hace tiempo si se hubiera dado cuenta, como hizo el cardenal Pell, de que la Congregación no había perdido ni un céntimo en el balance. Al contrario, el cardenal Müller hizo adquirir valiosos muebles nuevos para la congregación mediante la recaudación de fondos. La destartalada mesa de reuniones fue retirada profesionalmente con el consentimiento de la APSA. Por cierto, los elevadísimos costes de renovación del piso oficial asignado deben ser abonados por cada nuevo ocupante y pasan a ser propiedad de la Santa Sede.
El cardenal Pell hizo que los controles financieros se llevaran a cabo de forma rutinaria en todas las congregaciones. Pero incluso bajo el Papa Pablo VI, toda la dotación de la Congregación para la Doctrina de la Fe fue transferida a la Administración Central de Bienes de la Santa Sede (APSA), de modo que el economista de la Congregación sólo dispone de unos pocos ingresos y gastos corrientes.
De hecho, el economista, que llevaba muchos años en la empresa, había movido dinero de un lado a otro de las cuentas individuales de la congregación y, aunque no ilegalmente, había guardado una cantidad inusualmente grande de dinero en efectivo, pero no había permitido que desapareciera ninguna propiedad de la congregación.
La reedición de esta historia, que ya se aclaró hace nueve años, no tiene obviamente ningún fin informativo, sino claramente difamatorio.