Franz Lackner, prelado que impulsó en su diócesis la elaboración de un libro que exploraba la bendición de parejas homosexuales hace unos años, dirige desde 2020 la Conferencia Episcopal de Austria.
Con motivo del 90º aniversario de la entrada en vigor de la «Constitución de mayo», el presidente de la Conferencia Episcopal de Austria ha emitido una declaración para condenar la posición que mantuvo la Iglesia católica en aquel país hace 90 años.
En la nota, el arzobispo de Salzburgo, señala que «en la época del austrofascismo, numerosos representantes de la Iglesia dieron su palabra de manera muy unilateral a la dictadura que gobernaba bajo la apariencia de una política supuestamente cristiana pero debemos confesar este fracaso».
Respecto al Concordato, que también entró en vigor el 1 de mayo de 1934, Lackner señaló que en la posguerra «finalmente se convirtió en una garantía para una ‘Iglesia libre en una sociedad libre'».
El líder del episcopado austriaco ha pedido aprender de la historia de la Primera República “que una mezcla estrecha de partidos políticos y cargos eclesiásticos no es beneficiosa para ambas partes».
El arzobispo austriaco se muestra partidario de que la Iglesia católica trabaje y colabore con todas las fuerzas políticas «que respeten la democracia y los derechos humanos».