Georg Gänswein ha sido hasta el 31 de diciembre del 2022 el fiel secretario de Benedicto XVI.
Liberado ahora de cualquier atadura, el arzobispo Gänswein sabe que un grupo numeroso de fieles católicos han quedado en cierto modo ‘huérfanos’ con la muerte de Benedicto XVI. Gänswein es conservador y de buena doctrina, próximo al Opus Dei y ha querido desvelar algunos acontecimientos demandados por muchos católicos.
Colaborador de Ratzinger desde 1996, Gänswein es originario del sur de Alemania, donde nació en 1956. Más conocido como «Padre Georg», fue ordenado sacerdote en 1984 y completó estudios en Múnich antes de ser llamado a Roma en 1995. Al año siguiente se unió a la Congregación para la Doctrina de la Fe del cardenal Joseph Ratzinger, con quien ha permanecido desde entonces. En 2000, fue nombrado capellán personal de Juan Pablo II, cargo que ocupó hasta la muerte del Papa.
En 2003 se convirtió en secretario personal del cardenal Ratzinger, quien lo eligió como su secretario privado después de su elección al Trono de Pedro en 2005. En 2012, se convirtió en prefecto de la Casa Papal, cargo que mantiene más bien a título honorífico ya que en el año 2020, el Papa le dijo que dejara de acudir a su puesto de trabajo. Fue ordenado arzobispo a principios de 2013.
Durante sus intervenciones públicas, tras la muerte del Papa emérito, el que fuera secretario personal de Benedicto XVI ha ido dando a conocer algunos detalles desconocidos hasta ahora de la vida de Ratzinger.
En una entrevista con un medio alemán, afirmó que Benedicto leyó Traditionis custodes «con dolor en el corazón». En este decreto, Francisco restringió drásticamente las posibilidades para la celebración de la llamada Misa Antigua que su antecesor había decretado en 2007.
Gänswein describió esta medida como un «golpe» para el Papa jubilado. Benedicto XVI con su reforma de 2007, quería asegurar que los seguidores de la Misa Antigua, que encuentran su hogar en esta forma de liturgia, «encuentren su paz interior», dijo el arzobispo. También quería «alejarlos de Lefebvre», el excomulgado fundador de la Fraternidad Pio X.
Estas declaraciones provocaron que los medios progresistas empezaran a ver en Gänswein la persona a la que atacar y enfrentar de nuevo con el Papa Francisco, con quien por cierto se vio cara a cara en audiencia privada este pasado lunes 9 de enero.
En esa entrevista, el secretario personal de Benedicto XVI desveló haber escrito un libro en el que pretende contar la verdad contra las “calumnias flagrantes”, las “maniobras oscuras”, los misterios y los escándalos que mancillaron la reputación de un pontífice mejor conocido por su histórica renuncia.
“Nada más que la verdad: Mi vida al lado del Papa Benedicto XVI” del arzobispo Georg Gänswein es el libro que será publicado en italiano este mes y al que InfoVaticana ha tenido acceso desde hace varios días. El anuncio de la publicación de este libro ha sido interpretado por el aparato mediático progresista como un ataque de Gänswein a Francisco o una especie de ajuste de cuentas del arzobispo contra el Papa.
No hay que perder de vista que el pontificado de Benedicto XVI no fue fácil y estuvo marcado por continuas críticas por la gestión de casos de abusos o el caso Vatileaks. Todas esas calumnias, propugnadas por los medios que ahora tratan de enfrentar a Gänswein contra Francisco, es contra lo que el arzobispo alemán pretende luchar.
“No hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.” (Lucas 8, 17). Esta cita del Evangelio que a tantos todavía asusta porque tratan de esconder el polvo debajo de la alfombra, es quizá la idea que se esconda detrás de la publicación de este libro por parte del secretario personal de Benedicto XVI.
Tampoco hay que olvidar, como bien ha recordado Gänswein, que Ratzinger acabó exhausto durante sus años como Pontífice fruto de los frentes contra los que tuvo que luchar, especialmente dentro de la Iglesia.
La fidelidad que siempre ha demostrado el Padre Georg a Benedicto XVI, hace pensar que durante todo este tiempo Gänswein haya decidido guardar silencio para no causar más problemas y preocupaciones a su mentor, pero Benedicto ya no está y ahora toca la fase de defender su obra, no solo teológica que es incuestionable, sino también su papel como «gestor» al frente de la Iglesia católica.
Ahora, los mismos medios de comunicación que arremetían contra Benedicto, lo hacen contra Gänswein quien seguramente estará siendo testigo de como muchos en estos momentos se bajan de su barco. Y es aquí donde el arzobispo se saca un ‘as’ de la manga fruto de su fidelidad y lealtad a Benedicto.
Con la publicación de este libro, donde narra episodios inéditos sobre la vida de Benedicto XVI, consigue esconder detrás de los focos la figura de Ratzinger para que prevalezca el buen recuerdo sobre el Papa alemán y se ofrece él como chivo expiatorio y blanco de todos los ataques de los terminales mediáticos para evitar que esa furia recaiga ahora o en el futuro sobre Benedicto XVI.