El pasado lunes este portal publicaba que el arzobispo de Santiago de Compostela, Julián Barrio, ordenó sacerdotes a dos homosexuales sabiendo que eran pareja. La versión con que «se explica» el arzobispo resulta más sorprendente.
El Arzobispo de Santiago ordenó sacerdotes a dos homosexuales sabiendo que eran pareja
En la información publicada el pasado lunes sobre el arzobispado de Santiago de Compostela, esta redacción decidió omitir los datos de las personas homosexuales que recibieron la ordenación de manos de Julián Barrio, si bien los nombres sí han sido trasladados a las pertinentes autoridades eclesiásticas. El motivo de omitir los nombres no es otro que el de centrar la atención de la noticia en el arzobispo, responsable de salvaguardar la doctrina católica y los mandatos del derecho canónico.
Después de que InfoVaticana publicara la información, el responsable de prensa del arzobispado, Javier Aguado, envió una nota a esta redacción en la que acusaban a este portal de “mendaz” y de “calumniar e injuriar” al arzobispo. El director de Infovaticana, Gabriel Ariza, manifestó su disconformidad con el contenido de la nota, pero ofreció al Arzobispado la posibilidad de ejercer formalmente el derecho de rectificación, derecho al que Javier Aguado reiterada y explícitamente renunció.
Desde entonces, el Arzobispado de Santiago ha utilizado los canales más inusitados para tratar de desacreditar a este portal, con el objetivo aparente de forzarnos a publicar los datos de las dos personas, cuya identidad hemos querido preservar desde un primer momento.
Como ya reiteramos el pasado viernes, la información publicada por este portal es veraz y ha sido debidamente contrastada, y toda la documentación ha sido puesta a disposición de las autoridades eclesiásticas correspondientes.
Sin embargo, la versión oficiosa que se ha esparcido por la Archidiócesis compostelana para tratar de desmentir la información de este digital resulta casi más surrealista que la propia realidad:
La citada versión «oficiosa» se refiere, efectivamente, a los dos sacerdotes a los que hace referencia la información publicada, cuya identidad parecen conocer todos los responsables de la diócesis, algo sin duda sorprendente habida cuenta que este portal omitió cualquier dato que pudiera identificarles.
Según la citada versión, los dos hombres sí viven juntos desde hace más de veinte años, sí tienen un carácter afeminado -de forma literal han asegurado que «tienen mucha pluma»– y efectivamente tienen apariencia de que son homosexuales, pero «no practican la homosexualidad».
En concreto, la citada versión reconoce que el arzobispo recibió denuncias de feligreses antes de la ordenación, pero que los dos hombres negaron su condición de homosexuales, y por lo tanto se procedió a ordenarles.
El pasado 9 de diciembre, la Congregación para el Clero, con la aprobación expresa del Papa Francisco, publicó un documento en el que se recuerda que «la Iglesia no puede admitir al Seminario y a las Órdenes Sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la así llamada cultura gay».