Obispo Castro Castro insta a «volver a lo básico» para edificar el Reino de Dios en un México herido por la injusticia

Obispo Castro Castro insta a «volver a lo básico» para edificar el Reino de Dios en un México herido por la injusticia

En medio de una nación marcada por la violencia, la corrupción y la polarización política, el obispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Ramón Castro Castro, llamó a los fieles a regresar a los fundamentos del Evangelio para construir el Reino de Dios. En el décimo capítulo de la serie de catequesis Venga a Nosotros tu Reino, titulado «Volver a lo básico«, el prelado enfatiza la dignidad humana, la fraternidad y la libertad auténtica como pilares esenciales para sanar las heridas sociales de México.

La catequesis, transmitida recientemente a través de las plataformas digitales de la CEM y se enmarca en una serie impulsada por el Episcopado Mexicano para reflexionar sobre la oración del Padre Nuestro en el contexto actual del país. Lanzada hace varios meses, la iniciativa busca inspirar un compromiso concreto de los católicos con la justicia social, recordando el centenario de la encíclica Quas Primas de Pío XI, que instituyó la fiesta de Cristo Rey.

«Para construir el reino de Dios, necesitamos volver a lo fundamental, a los valores básicos que nos unen como familia humana: la dignidad de cada persona, la fraternidad y la libertad auténtica», afirma Castro Castro en su prédica, dirigida al «pueblo fiel de México». El obispo denuncia con claridad los males que atentan contra esta dignidad: la pobreza extrema, la discriminación, los ataques contra la mujer, la explotación laboral y la corrupción que «roba las oportunidades a nuestros jóvenes» en un guiño a la crisis política actual, donde «muchos han perdido la confianza en las instituciones», subraya que «todo poder debe servir al pueblo, no servirse del pueblo».

El mensaje resuena con fuerza en un México que lidia con la institucionalización de la violencia, la impunidad que protege a los poderosos y el dolor de miles de familias afectadas por secuestros y desapariciones. «Cristo Rey nos llama a denunciar todo lo que atenta contra la dignidad humana», proclama el prelado, evocando la necesidad de cambios sociales que garanticen derechos fundamentales como la vida, la salud, la educación y la participación ciudadana. Para Castro Castro, estos no son ideales abstractos, sino demandas urgentes que exigen «políticos honestos, ciudadanos comprometidos y una sociedad que busque el bien común».

Un eje central de la catequesis es la fraternidad, especialmente en tiempos de polarización política y crisis migratoria. El obispo recuerda que «somos hijos del mismo Padre, hermanos en Cristo, unidos por el Espíritu Santo», y extiende este llamado a los más vulnerables: los migrantes sin documentos, las familias separadas por políticas migratorias y los perseguidos por su origen latino. «Ser fraterno significa ser respetuoso, empático, solidario», dice, citando las obras de misericordia como dar de comer al hambriento, visitar al enfermo o perdonar las ofensas. Esta hermandad, insiste, debe trascender afinidades políticas egoístas y abrazar a «los más cercanos y los más lejanos» en una «gran familia mexicana y cristiana».

No menos importante es la reflexión sobre la libertad, que Castro Castro describe como «un derecho y una exigencia de nuestra dignidad, pero debe ser responsable». Rechaza la «libertad egoísta» que se basa en intereses propios y aleja de Dios y de los demás, para promover una auténtica que «busca el bien personal y el bien común, fortalece la vida familiar y mejora la convivencia social». En un país donde la desesperanza abruma ante el sufrimiento y la crisis institucional, el obispo presenta a Cristo Rey como «nuestra esperanza», no como una utopía lejana, sino como una realidad que se construye día a día.

La prédica culmina con una invocación a la Virgen de Guadalupe, patrona de México, pidiendo su intercesión para «eliminar las enemistades que nos dividen y trabajar juntos, como hermanos». «Que la paz venza a la violencia, la justicia a la corrupción, la honestidad a la mentira y el amor a lo vivo», concluye Castro Castro, cerrando con la plegaria emblemática: «Venga a nosotros tu reino».

Esta catequesis, la décima de una serie que ha abordado temas como la Iglesia como germen del Reino y el rol de los laicos, llega en un momento clave para la Iglesia mexicana, que busca recuperar la confianza de una sociedad escéptica. Expertos en teología social destacan su tono profético, alineado con el magisterio del Papa Francisco sobre la opción preferencial por los pobres. Para los fieles, representa no solo una reflexión espiritual, sino un llamado a la acción en las urnas, las calles y las comunidades parroquiales.

La CEM invita a los interesados a ver la catequesis completa en sus canales oficiales, fomentando un diálogo que transforme la oración en compromiso concreto. En palabras del obispo: el Reino de Dios ya puede comenzar a construirse, si volvemos a lo básico.

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