El próximo 27 de agosto llegará a 150 salas de Cinépolis en todo el país el docudrama francés Sagrado Corazón. Su Reino no tendrá fin, una producción de 2024 que ha generado un fenómeno peculiar en su tierra de origen: medio millón de espectadores en menos de seis semanas y una permanencia prolongada en cartelera, pese a los intentos de bloqueo publicitario y de proyección que, lejos de silenciarla, avivaron la curiosidad del público. La cinta, distribuida en México por Dos Corazones Films, fundada por Pablo José Barroso, convierte al país en el primer país de América Latina en exhibirla; después se proyectará en Centroamérica y Chile. Barroso obtuvo los derechos tras el contacto del distribuidor francés y no dudó en aceptarlos. “Mira, la verdad por el Sagrado Corazón hago lo que sea, pero déjame ver la película. Cuando la vi, dije: es un mensaje muy actual que sería de gran beneficio para México”, expresó al sitio VC Noticias.
En Francia la película enfrentó obstáculos que ilustran las tensiones entre laicidad y libertad religiosa. La agencia publicitaria del sistema nacional de trenes y la administración de transportes de París prohibieron carteles en estaciones y vagones. Autoridades culturales de un departamento recomendaron no proyectarla. En Marsella, el ayuntamiento canceló una función privada en el Castillo de la Buzine apenas una hora antes de su inicio, invocando la separación entre Iglesia y Estado. “En Francia, con todo y que debería haber la libertad de expresión y la libertad religiosa, lo bloquearon. La misma gente se volcó a ir al cine para ver de qué estaban hablando porque no habían dejado en el metro publicarla”, señaló Barroso. El resultado fue un éxito inusual para una obra de temática religiosa, que después se exhibió en Polonia, Estados Unidos y varios países de Europa del Este. Entre el público francés figuraron musulmanes, judíos, cristianos de distintas confesiones y católicos, lo que el productor interpreta como señal de la universalidad del mensaje.
Dirigida por el matrimonio de cineastas Sabrina y Steven J. Gunnell, la película combina recreaciones históricas de las apariciones de Jesucristo a santa Margarita María Alacoque entre 1673 y 1675 en el monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial con testimonios contemporáneos de personas que aseguran haber experimentado transformaciones profundas tras encontrarse con esta devoción. Steven, quien formó parte del boy-band francés Alliage antes de dedicarse a la música y el cine católicos, y Sabrina, actriz que interpreta a la Virgen María en la cinta, aportan una mirada personal y comprometida.
Su productora KREA-Film Makers ha realizado documentales para el canal católico KTO, entre ellos Déjame vivir, la trilogía Eternam y Una sola carne, además del libro testimonial Objetivo: Dios. El formato es un docudrama de aproximadamente hora y media, arranca con las revelaciones místicas, incorpora escenas de la Última Cena y del Sermón de la Montaña, y cierra con voces actuales que narran encuentros transformadores.
El corazón del relato es el misterio teológico que los Gunnell exploran con sensibilidad: cómo lo infinito, el Corazón divino de Jesús, puede caber en lo finito, el corazón de carne compartido con la humanidad. Las revelaciones a Margarita María están marcadas por el fuego. Jesús le pide su corazón, ella se lo ofrece, y Él lo une al suyo para devolvérselo como una llama ardiente. “Yo no dejaré nunca de socorrerte, con tal que tengas siempre tu nada y tu debilidad abismadas en mi fortaleza”, le dice.
La película aborda también las doce promesas que la tradición atribuye a estas revelaciones y que el filme presenta como vigentes. Jesús promete conceder a quienes se consagren a su Corazón todas las gracias necesarias según el estado de vida de cada uno; dar paz a las familias; consolarlos en todas sus tribulaciones; ser su refugio seguro durante la vida y especialmente en la hora de la muerte; derramar bendiciones abundantes sobre todas sus empresas; ser para los pecadores la fuente y el océano infinito de misericordia; hacer que las almas tibias se vuelvan fervorosas; elevar rápidamente a las almas fervorosas a una gran perfección; bendecir los hogares donde se exponga y se honre la imagen de su Corazón; dar a los sacerdotes el don de conmover los corazones más endurecidos; escribir en su Corazón, para nunca borrarlos, los nombres de quienes propaguen esta devoción; y, en su excesiva misericordia, conceder a quienes comulguen los primeros viernes de nueve meses consecutivos la gracia de la perseverancia final, de modo que no mueran en su desgracia ni sin los sacramentos, siendo su divino Corazón su refugio seguro en ese último instante. En la película, esas promesas no aparecen como un catálogo abstracto, sino como un hilo que une las visiones del siglo XVII con las historias de personas de hoy que aseguran haber encontrado en ellas paz familiar, consuelo en el sufrimiento y una confianza renovada.
El estreno mexicano ocurre en un contexto de particular resonancia. El país está consagrado al Sagrado Corazón desde hace aproximadamente un siglo, en los años de la persecución cristera. “Este año se renueva”, expresó al sitio VC Noticias. La fecha del 27 de agosto coincide con la memoria de santa Mónica y el 28 con la de san Agustín, cuyo itinerario de búsqueda espiritual el productor vincula con el mensaje de la película. Para muchas comunidades mexicanas, las promesas de paz en las familias, consuelo en las tribulaciones y bendición de los hogares no suenan a fórmulas lejanas, sino a respuestas posibles ante realidades cotidianas de inseguridad, desintegración familiar y necesidad de esperanza. La película no pretende resolver esos dramas, pero ofrece un espacio de contemplación y de invitación a confiar en una presencia que, según los testimonios, no abandona.
Dos Corazones Films, con dos décadas de trayectoria en cine religioso que incluye títulos como Guadalupe, Karol, Cristiada y El Gran Milagro, invita a las comunidades a gestionar funciones adicionales. Si en algún Cinépolis cercano no se proyecta la película, se puede contactar a la cadena o a través del sitio www.doscorazonesfilms.org, donde también es posible precomprar boletos o solicitar una sala. La llegada de Sagrado Corazón. Su Reino no tendrá fin no es solo un estreno cinematográfico. Coincide con la renovación de una consagración nacida en tiempos de prueba y se inserta en un momento en el que el ardor de esta devoción sigue provocando tanto atracción como rechazo. La película ofrece a los espectadores mexicanos la oportunidad de reencontrarse con esa llama que, según la tradición y los testimonios que recoge, nunca se apaga, y de preguntarse si las promesas que Jesús hizo a Margarita María siguen teniendo algo que decir en el presente.
Con información de VC Noticias
