El Papa León XIV recibió en el Vaticano a Ana Paula Hernández Romano, coordinadora del Diálogo Nacional por la Paz, quien le entregó la Agenda Nacional de Paz de México, un documento construido con más de 14 mil voces ciudadanas. El encuentro se dio en el marco de un diálogo internacional sobre drogas y reclutamiento criminal juvenil, donde el pontífice subrayó la necesidad de reconstruir el tejido comunitario como respuesta integral a la violencia.
La reunión entre el Papa León XIV y Ana Paula Hernández Romano se convirtió en un momento simbólico de gran relevancia para México. Hernández Romano, al frente del Diálogo Nacional por la Paz, presentó al pontífice la experiencia mexicana en la reconstrucción comunitaria frente a la violencia juvenil y las adicciones. Explicó que el riesgo que enfrentan adolescentes y jóvenes no puede reducirse a decisiones individuales, sino que está marcado por condiciones sociales, familiares e institucionales. La falta de comunidad, el abandono de espacios públicos, la precariedad laboral y la ausencia de políticas que prioricen a las nuevas generaciones son factores que alimentan la vulnerabilidad.
El Papa León XIV, al recibir la Agenda Nacional de Paz, la bendijo como signo de respaldo a quienes trabajan por la reconciliación en México: familias que buscan a sus desaparecidos, mujeres que luchan por comunidades seguras, agentes de pastoral que acompañan el dolor y jóvenes que se resisten a renunciar a su futuro. En su intervención por el encuentro “Respuesta basada en la fe a las drogas y al reclutamiento criminal de jóvenes: un diálogo desde América Latina y el Caribe hacia el mundo», el pontífice insistió en que “no hay mejor prevención contra las drogas que una buena familia” y llamó a orientar los esfuerzos hacia el cuidado, la presencia y la reconstrucción del tejido comunitario. Evocó la figura del buen samaritano para exhortar a la Iglesia a no pasar de largo frente al sufrimiento, sino a detenerse, atender las heridas y convertirse en hogar para los marginados.
El encuentro fue promovido por el CELAM, la Pontificia Comisión para América Latina y la OEA, celebrado en Roma del 25 al 27 de agosto de 2026. Allí se compartieron experiencias de prevención y acompañamiento en América Latina, África, Asia y Europa. La metodología de “Conversaciones en el Espíritu” permitió identificar desafíos comunes y respuestas basadas en la fe y la corresponsabilidad. Hernández Romano subrayó que la construcción de paz es una “carrera de largo aliento” que requiere la participación corresponsable de Iglesia, gobiernos, familias, universidades y empresas.
La Agenda Nacional de Paz, entregada al Papa, es fruto de un proceso iniciado tras el asesinato de los jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora en la Sierra Tarahumara en 2022. Se elaboró a partir de 1004 conversatorios en 20 estados, 50 foros de justicia y seguridad en 32 entidades y un Diálogo Nacional en Puebla con más de 1300 participantes y 550 organizaciones. El documento plantea tres ejes fundamentales: tejido social, justicia y seguridad. Reconoce la crisis de violencia que vive México, con más de 92 asesinatos diarios y miles de desapariciones, y propone transitar de una cultura de violencia hacia una cultura del cuidado. Entre sus objetivos destacan fortalecer las familias, reconstruir la confianza comunitaria, combatir la violencia contra las mujeres, recuperar la institucionalidad, promover el trabajo digno y cuidar el medio ambiente. La ruta propuesta incluye programas de salud mental, educación para la paz, acompañamiento a víctimas, justicia restaurativa y participación activa de la ciudadanía en la vigilancia de las instituciones.
El gesto del Papa León XIV al bendecir la Agenda Nacional de Paz fue interpretado como un respaldo espiritual y político a la sociedad mexicana en su esfuerzo por “organizar la esperanza”. La reunión no solo visibilizó la urgencia de atender las raíces comunitarias de la violencia juvenil, sino que también colocó a México en el centro de un diálogo global sobre cómo la fe y la corresponsabilidad pueden ofrecer alternativas frente a las adicciones y el crimen organizado. En palabras de Hernández Romano, la paz no puede delegarse, es tarea de todos los sectores, una construcción colectiva que busca que los jóvenes puedan imaginar un futuro “deseable, habitable y compartido”.
Este encuentro marca un hito en la relación entre México y el Vaticano, pues la entrega de la Agenda Nacional de Paz al Papa León XIV simboliza la convergencia entre la voz ciudadana y la autoridad moral de la Iglesia, en un momento en que el país enfrenta una de las peores crisis de violencia de su historia contemporánea.
La Agenda Nacional de Paz puede ser consultada aquí.