“El perdón que sana y libera”, Presidente de los obispos de México destaca a Santo Toribio Romo en la serie “Testigos del Reino”

“El perdón que sana y libera”, Presidente de los obispos de México destaca a Santo Toribio Romo en la serie “Testigos del Reino”

El obispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Ramón Castro Castro, ofreció una nueva entrega de la serie de catequesis “Testigos del Reino”, centrada en la figura de Santo Toribio Romo González, mártir del perdón y patrono de los migrantes. Bajo el título “El perdón que sana y libera”, el prelado presenta al sacerdote jalisciense como testimonio concreto de que el amor cristiano no se detiene ni ante la traición y de que la libertad auténtica nace del perdón.

La catequesis se inserta en la serie iniciada en julio de 2026, que recupera la memoria de los mártires mexicanos en el marco del centenario de la institución de la solemnidad de Cristo Rey por Pío XI. Castro recuerda que muchas personas viven encerradas en “una cárcel sin rejas”: el rencor. Frente a esa prisión interior, el obispo contempla a un sacerdote que “vivió siempre libre porque vivió siempre perdonando” y que hoy “camina con los que cruzan desiertos”.

El mensaje evangélico de Jesús, que “amó hasta el extremo”, encuentra en el Papa León XIV una actualización clara: ese amor no se detiene ante la traición porque el perdón es “el rostro concreto de la esperanza”. Castro subraya con fuerza que el perdón cristiano “no es olvido ni debilidad”, sino un don que se ofrece primero de manera gratuita, como Dios perdona. “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Perdonar no es negar el mal, sino impedir que tenga la última palabra”. Y añade una precisión pastoral decisiva: el perdón sana al que lo recibe, pero sobre todo libera al que lo da, porque lo saca de la prisión del odio.

Toribio Romo nació en 1900 en Santa Ana de Guadalupe, Jalisco. Sacerdote en plena persecución religiosa, perdonó siempre: a quienes lo trataron con dureza y a quienes le prohibieron celebrar. Escondido en Tequila, preparó a un grupo de niños para la primera comunión y ofreció su vida al Señor con una oración que resume su entrega: “¿Aceptarás mi sangre que te ofrezco por la paz de la Iglesia?”. El 25 de febrero de 1928 los soldados lo mataron. Murió como Cristo, repitiendo las palabras del Maestro: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

Lo más hermoso, destaca el obispo, es lo que ocurrió después. Ese sacerdote que ofreció su sangre por la paz de la Iglesia es hoy, para el pueblo, el patrono de los migrantes. Se cuentan por miles los testimonios de quienes, perdidos en el desierto, fueron auxiliados por un joven de ojos claros que les dio agua, les enseñó el camino y les pidió: “Búsquenme en Santa Ana de Guadalupe”. Su santuario recibe cada año cerca de un millón de peregrinos que dejan cartas, mochilas y botellas de agua. “El que dio la vida sale al encuentro del que arriesga la suya”, porque Cristo dijo: “Fui forastero y me acogieron”.

Castro une esta memoria con el magisterio actual del Papa León XIV en Magnifica Humanitas, donde se pide construir una paz desarmada y custodiar a la persona, sobre todo a la más débil. En Santo Toribio se unen las dos exigencias: “No hay paz sin perdón y no hay justicia sin acogida del que llama a nuestra puerta. Perdonar el corazón y abrir la casa son el mismo amor que no se rinde”.

La catequesis concluye con dos preguntas muy concretas dirigidas a cada oyente: “¿A quién tengo que perdonar? ¿A quién tengo que acoger?”. Puede tratarse de un hombre o una mujer que lleva años evitándose, o de un forastero que espera un vaso de agua. Santo Toribio enseña que el perdón libera y que la hospitalidad salva.

En un México marcado por heridas abiertas, violencia y el drama permanente de la migración, se recupera la figura del mártir jalisciense no como recuerdo nostálgico, sino como invitación urgente a vivir libres del rencor y abiertos a la acogida. La serie “Testigos del Reino” sigue así su itinerario de formar discípulos capaces de dar testimonio en tiempos de fidelidades frágiles.

El episodio completo puede verse aquí:

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