Después de 83 años, Cruz Roja Guadalajara prescinde del servicio de las religiosas

Después de 83 años, Cruz Roja Guadalajara prescinde del servicio de las religiosas

Las religiosas de la Congregación Hijas del Sagrado Corazón de Jesús han concluido su presencia en las instalaciones de la Cruz Roja Mexicana en Guadalajara después de 83 años de servicio continuo. La directiva de la institución informó que la medida forma parte de una reestructuración interna orientada a implementar un modelo financiero más flexible.

La congregación, fundada por Santa María de Jesús Sacramentado Venegas, originaria de Zapotlanejo, Jalisco, se caracterizó por su dedicación al servicio integral de personas enfermas y en situación de vulnerabilidad. Las religiosas se incorporaron a la Cruz Roja de Guadalajara hace más de ocho décadas, en un contexto histórico posterior a la Revolución Mexicana. Junto con otras congregaciones, participaron en la consolidación del antiguo Hospital de la Beata Margarita como sede de la Cruz Roja.

A lo largo de estas décadas, las cinco religiosas asignadas al hospital del Parque Morelos realizaron labores de atención directa a pacientes y accidentados. Su trabajo incluyó el acompañamiento a enfermos y familias durante emergencias, accidentes, sismos y crisis sanitarias. Además de las tareas asistenciales, se encargaron de aspectos administrativos, destacando por una gestión rigurosa y transparente de los recursos económicos y donativos. Según diversos testimonios, esta administración se basó en principios de austeridad y control estricto, con el objetivo de que los fondos se destinaran exclusivamente al apoyo de los necesitados.

La decisión de concluir su participación fue comunicada de manera formal. La Cruz Roja explicó la medida como un ajuste administrativo necesario para adaptarse a nuevas condiciones operativas. No se han hecho públicas otras razones específicas.

El Semanario Arquidiocesano de Guadalajara ha abordado el tema en su editorial. El medio señala que la salida de las religiosas pone fin a una etapa definida por disciplina, vocación de servicio y rigurosidad en el manejo de recursos. Cuestiona si la transparencia y la honestidad que caracterizaron su labor pudieron generar incomodidad ante un modelo que busca mayor flexibilidad financiera. Asimismo, advierte sobre los posibles riesgos de que una prioridad en la eficiencia económica desplace los criterios éticos tradicionales, lo que, a su juicio, podría afectar la confianza de la sociedad hacia la institución.

El Semanario también ha reflexionado sobre el legado de las religiosas, destacando su contribución al fortalecimiento de valores como la paciencia, la esperanza y el acompañamiento humano en el ámbito de la salud. Considera que su partida representa un cambio significativo en una institución con tradición humanitaria.

Esta situación ha generado debate en sectores de la sociedad jalisciense. Entre los cuestionamientos que surgen están los siguientes: si una institución de carácter humanitario y neutral puede prescindir de un grupo que durante casi un siglo encarnó principios de servicio continuo y transparencia administrativa; hasta qué punto una reestructuración interna implica un cambio en los valores fundacionales de la Cruz Roja; y si existen otros factores, además de los administrativos, que expliquen la decisión.

La salida de las Hijas del Sagrado Corazón deja a la Cruz Roja de Guadalajara ante el reto de mantener los estándares de atención y confianza que se construyeron durante décadas. La institución ha indicado que continuará operando con normalidad bajo su nueva estructura. Por su parte, las religiosas seguirán desarrollando su labor en otros ámbitos de servicio conforme a su vocación.

Con información del Semanario de Guadalajara

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