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Desatan campaña infamatoria contra feligresa denunciante de sacerdote abusador, teme por su seguridad

Con volantes infamatorios, leales al cura Juan Carlos Ávila-Reza incitan al odio en contra de Adriana Martínez Estebanes. El sacerdote ya enfrenta dos procesos canónicos por abusos de poder y conductas sacrílegas
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El caso del sacerdote Juan Carlos Ávila-Reza continúa siendo esa piedra en el zapato de la curia del arzobispo Carlos Aguiar Retes… y se va transformando en una piedra de molino. Como se informó oportunamente en este blog, el sacerdote fue trasladado a la rectoría san Antonio de Padua, Cuajimalpa, un ambiente más discreto y lejano en donde se presume el encubrimiento para protegerlo de las denuncias y ocultarlo de la luz pública debido a los procesos canónicos que lo han emplazado para responder por los abusos de autoridad de los que le acusa Adriana Martínez Estebanes.

A pesar del traslado y ya con un nuevo párroco responsable de la comunidad de San Simón Ticumán, parece que los leales a su antiguo párroco han tenido la consigna de iniciar una campaña más de denostaciones que de acciones legales.

Según cuenta Adriana Martínez a este blog, fue el 11 de septiembre cuando varios vecinos le habrían advertido de la circulación de volantes perjudicando su buena fama en la localidad donde ella y su familia han vivido siempre: “Habitamos ahí desde hace más de 50 años y saben la familia que somos. Al hacer esto, dan a conocer el tipo de personas que se valen de estas cosas evidenciando de dónde provienen y que, por supuesto, ni siquiera pertenecen a la colonia, es más que evidente”.

Esos volantes expuestos muestran el rostro de Martínez Estebanes, por cierto tomados sin autorización alguna de las investigaciones de este blog, con leyendas difamatorias acusándola de calumniar a la Iglesia y fingir ser buena cristiana entre otras cosas.

Adriana Martínez ya tiene ayuda de los vecinos para recopilar la información acerca de la identidad de los autores materiales y que podrían llevar al mismo Ávila-Reza: “Esos volantes hacen alusión evidente a las mentiras dichas por el sacerdote Juan Carlos Ávila- Reza al interior de su parroquia, en los grupos de la comunidad y por medio de las redes sociales de la parroquia del Apóstol San Simón Ticumán donde hasta hace unos días él era párroco…” afirma.

Martínez Estebanes. Teme por su seguridad.
Martínez Estebanes. Teme por su seguridad.

-¿Notificó a alguna autoridad?

Lo voy a notificar de manera telefónica y formalmente por escrito al tribunal eclesiástico y al área jurídica de la arquidiócesis primada de México, a la vicaría territorial, a la cancillería y a la vicaría general quienes ya, desde el año pasado, saben que había recibido dos notas en mi domicilio de amenazas de muerte y a quienes les he exigido tener mi derecho de réplica sobre los mismos medios que uso el sacerdote Ávila-Reza para yo decir la verdad de todo lo ocurrido y quienes, a unos días de cumplirse el año de esta petición aún están investigando y analizando el tema. Con relación a un tema legal ante la fiscalía de la Ciudad de México, ya lo hice del conocimiento de mis abogados para que ellos lleven a cabo lo que corresponda de acuerdo con mis intereses”.

Sin embargo, la denunciante teme por su integridad, por su seguridad personal y la de su familia. Quizá esta sea la forma más manifiesta de denostación que se suma a otras en redes sociales y al interior de la comunidad parroquial donde, inclusive, el presunto acusado llamó a la fuerza pública para desalojar a quien tiene derechos religiosos por ser feligrés de esa comunidad. Sin aún habérsele dado derecho a la réplica por parte de las autoridades arquidiocesanas, Martínez asegura en torno a estos temores fundados: “Hay gente fanática de la religión que piensa erróneamente que el sacerdote no actúa mal cuando, por ejemplo, en el caso particular del sacerdote Ávila-Reza, hay muchas pruebas en poder de las instancias de la iglesia y la fiscalía que evidencian muchas acciones en perjuicio de mi persona y de otros feligreses. Por eso, al menos en mi caso, el derecho de réplica es más que necesario. A esto debemos añadir que quienes hemos denunciado, por diversas situaciones, al sacerdote Ávila-Reza fuimos amenazados de diferentes maneras, incluso argumentándonos que el padre tiene varios padrinos dentro de la arquidiócesis por lo que nuestras denuncias no procederán y, por otra parte, consignando que conoce a funcionarios públicos a los que puede recurrir también…”

Martínez Estebanes no duda en decir que estas acciones vienen ejecutadas por personas fanáticas que muestran lealtad al presunto abusador: “Son fanáticas religiosas que lejos de observar el Evangelio y quienes se dicen llevan acciones de caridad en favor de los demás hacen todo lo contrario y quienes por su ignorancia y falta de educación realizan estas acciones contrarias de lo que una persona que se dice profesar la fe católica debe de llevar a cabo”.

Lejos de amedrentarla, Adriana Martínez continúa en su convicción de lucha para que en su caso se haga la justicia imparcial:  “No estoy dispuesta a dar marcha atrás en todo lo que hasta ahora he llevado a cabo y lo que estoy por realizar dentro de un marco institucional y con base en las leyes mexicanas. Desde un inicio mi convicción es firme y contundente en evidenciar lo que realmente a mí me sucedió con Ávila-Reza, nada ni nadie me va a impedir que, como lo exprese desde un inicio, se conozca la verdad de todo y ahora hasta de quien está actuando por encargo o por solidaridad hacia él”.

Y quizá esta sea la acción desesperada del cura ahora en Cuajimalpa que, según ha trascendido a este medio, estaría por enfrentar otro proceso canónico motivado por la reciente denuncia por la comisión de acciones sacrílegas remitida a autoridades de la Santa Sede y que fue contada en este blog de Infovaticana. De ser así, Ávila-Reza deberá responder a sus acciones y además del porqué de su traslado cuando estos asuntos aun requieren de la justicia que exigen los perjudicados. ¿Qué tiene que decir su autoridad, el arzobispo Carlos Aguiar? Esa es la manera de proceder en este arzobispado… Y son respuestas que se siguen esperando.

 

 

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