CEM agradece la visita del cardenal Parolin y vincula el anhelo de León XIV a los 500 años de Guadalupe

CEM agradece la visita del cardenal Parolin y vincula el anhelo de León XIV a los 500 años de Guadalupe

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) emitió el 6 de agosto de 2026 un comunicado oficial en el que agradece profundamente la visita del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, y reafirma el compromiso de la Iglesia en México con la paz, la esperanza y el bien común. El documento, firmado por el presidente de la CEM, Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca, y el secretario general, Héctor M. Pérez Villarreal, obispo auxiliar de México, ofrece una lectura institucional de los tres días de estancia del purpurado en el país (4-6 de agosto) y proyecta su significado hacia el futuro eclesial y social.

El texto destaca que la visita permitió “fortalecer los vínculos de colaboración entre la Iglesia y las autoridades mexicanas” y compartir una reflexión conjunta sobre las realidades que atraviesa el pueblo mexicano: la violencia, la migración, las amenazas a la dignidad humana y a la libertad religiosa, así como los principios éticos que deben orientar el uso de la inteligencia artificial. En la víspera de los 35 años del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede (1992), la CEM califica el encuentro como una oportunidad para “fortalecer y actualizar la relación Iglesia-Estado, desde el respeto a la autonomía de ambas instituciones y con una disposición renovada para colaborar en todo aquello que contribuya al bien común”.

Uno de los ejes centrales que el cardenal Parolin pudo constatar, según el comunicado, fue el compromiso de la Iglesia mexicana con la construcción de la paz, particularmente a través de los esfuerzos coordinados por el Diálogo Nacional por la Paz. En ese encuentro, el secretario de Estado recordó que “la paz es un trabajo artesanal que comienza con la empatía al dolor del otro”. Ante la Virgen de Guadalupe, “madre que acoge y consuela”, Parolin animó a los presentes a acompañar a las víctimas de la violencia y a las madres buscadoras, “compartiendo su dolor y caminando junto a ellas en la búsqueda de verdad, justicia y paz”.

El documento no se detiene en el balance inmediato. Su presencia, afirma la CEM, “fue ocasión para que los obispos en México le reiteráramos el anhelo para que su Santidad, el Papa León XIV, visite nuestro país y pueda gozar del cariño que le guardamos, además de compartirnos una palabra que nos anime a recorrer caminos de reconciliación y paz que preparen la celebración de los 500 años de las apariciones de Nuestra Madre Santísima de Guadalupe”. Esta mención explícita vincula la visita del número dos del Vaticano con el horizonte jubilar de 2031, cuando se cumplirán cinco siglos de las apariciones del Tepeyac. No se trata de una petición genérica, sino de un anhelo que se articula ya con la preparación pastoral y espiritual de un acontecimiento fundacional para la identidad católica mexicana.

La CEM agradece al cardenal Parolin “su cercanía, sus palabras y su disposición al diálogo”. Su paso por México, concluye el texto, anima a la Iglesia a continuar trabajando “junto con todos los sectores de la sociedad, por un México en paz, reconciliado, solidario y abierto a la esperanza”. Con la mirada puesta en el futuro y bajo el amparo de Santa María de Guadalupe, los obispos reafirman que siguen caminando juntos “como Iglesia que peregrina en México”.

El comunicado de la CEM ofrece así una síntesis precisa y esperanzada. Por un lado, valora el diálogo institucional y el reconocimiento del trabajo artesanal de paz que la Iglesia impulsa en medio de la violencia. Por otro, eleva la mirada hacia 2031 y presenta la posible visita de León XIV no como un evento aislado, sino como una palabra de aliento que puede ayudar a recorrer los caminos de reconciliación necesarios para celebrar dignamente el medio milenio de Guadalupe. En un país que sigue buscando verdad, justicia y paz, la voz del episcopado mexicano convierte la escala del cardenal Parolin en un signo de continuidad y de horizonte abierto.

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