León XIV y los jóvenes africanos, el sínodo: los religiosos y las visitas ad limina, faltan vocaciones para el Vaticano, la nueva diplomacia, entrevista a Vian, los obispos y Trump, milagros marianos, Irlanda sin católicos, la crisis de la razón, faltan sastres eclesiásticos.

León XIV y los jóvenes africanos, el sínodo: los religiosos y las visitas ad limina, faltan vocaciones para el Vaticano, la nueva diplomacia, entrevista a Vian, los obispos y Trump, milagros marianos, Irlanda sin católicos, la crisis de la razón, faltan sastres eclesiásticos.

Miércoles de audiencia en la plaza de San Pedro, seguimos con sillas rodeando el obelisco. Otro día interessante, las noticias positivas y negativas se entrelazan sin descanso y no nos dan tregua a la reflexión. Siempre tenemos artículos con firmas de fondo que nos ayudan a mirar más alto y a salir del torrente diário. Hoy no es un excepción y tenemos otro día para sentarnos un rato con calma y quedarnos sumidos en pensamientos.

Los jóvenes de África Occidental.

El Papa León en un  mensaje de video , en inglés, enviado a los participantes de la primera Jornada de la Juventud de África Occidental: «Avancen sin perder la esperanza». «Caminen juntos para contribuir a un cambio positivo en sus sociedades». «Caminar juntos significa asegurar que nadie sea marginado, aislado, excluido o rechazado. Sean constructores de puentes entre pueblos, culturas y religiones. Debemos comprometernos a vivir como vivió Jesús, nuestro Maestro y Señor, quien no excluyó a nadie de su camino. Él reconoció la presencia de Dios en quienes vivían al margen de la sociedad, incluso en quienes no pertenecían a su pueblo». «Cuento con ustedes y confío en ustedes; la Iglesia confía en ustedes».  «Sean testigos del amor, la justicia y la paz. No sacrifiquen su preciosa juventud en el altar de los placeres artificiales y la superficialidad».

El sínodo y las visitas ad limina.

Ayer,  la Secretaría General del Sínodo de los Obispos publicó dos documentos relativos a la relación de los obispos católicos con las órdenes religiosas, los movimientos laicales y Roma. El primero es el Informe Final del Grupo de Estudio n.º 6, encargado de revisar los textos que rigen las relaciones entre los obispos y la vida consagrada desde 1978. El segundo es la segunda parte del Informe Final del Grupo de Estudio n.º 7, dedicada a las visitas ad limina.  Ambos documentos fueron hechos públicos por orden de León XIV y van acompañados de una declaración en la que la Secretaría aclara que «no se trata de decisiones ya tomadas», sino de propuestas que los dicasterios competentes y la propia Secretaría deberán convertir en medidas operativas para su presentación al Papa. El cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, resumió los dos textos publicados hoy de la siguiente manera: «Parecen hablar de cosas diferentes, pero dicen lo mismo: no hay misión sin relaciones de conversión».

El Grupo 6 fue coordinado por el cardenal redentorista Joseph Tobin , arzobispo de Newark. Su comité central incluyó a los jefes de los dicasterios correspondientes. Entre ellos, hasta el 8 de mayo de 2025, se encontraba Robert Prevost, entonces prefecto del Dicasterio para los Obispos, quien fue elegido papa ese mismo día. El mandato consistía en reescribir Mutuae relationes , el documento del 14 de mayo de 1978, con el que las entonces Congregaciones para los Religiosos y para los Obispos habían establecido los criterios rectores para las relaciones entre obispos y religiosos.

La visita ad limina Apostolorum  es el otro tema. El Código de Derecho Canónico (cánones 399 y 400) la vincula al informe quinquenal sobre el estado de la diócesis; los procedimientos están establecidos por un Directorio de la Congregación para los Obispos de fecha 29 de junio de 1988. Desde hace algún tiempo, los obispos se agrupan en el Vaticano por conferencia episcopal o, en países con muchas diócesis, por región. La frecuencia quinquenal no se ha respetado durante décadas: el informe lo afirma abiertamente y atribuye el retraso a «los mayores compromisos del Papa» y al aumento del número de diócesis en todo el mundo .

El Grupo 7, coordinado por el obispo emérito de Münster, Felix Genn, publicó el 5 de mayo la primera parte de su trabajo, relativa a los criterios para la selección de obispos. La segunda parte surge de una consulta con las conferencias episcopales y las Iglesias Orientales. Las propuestas se ajustan a las tres fases de la visita: preparación, estancia en Roma y regreso.

La primera innovación es organizativa. El informe propone la creación de un «órgano interdicasterial» coordinado por la Prefectura de la Casa Pontificia, con la participación de la Secretaría de Estado, los dicasterios pertinentes y la Secretaría del Sínodo. Este órgano se encargará de planificar el calendario anual y el estilo de las visitas, así como de identificar las necesidades específicas de las Iglesias en cada territorio:  «Sin dicho órgano, muchas de las siguientes propuestas podrían resultar difíciles de implementar».

Los complicados cambios en la curia.

No todo depende de León XIV y la situación de degrado en los organismos curiales hace complicado que cuando se propone un servicio con responsabilidad en la Santa Sede son muchos los que dan un paso atrás.  La Curia carece de candidatos para algunos puestos de alto nivel, y cada vez son más los sacerdotes en las diócesis que prefieren seguir siendo párrocos en lugar de convertirse en obispos. Este es un problema muy actual del que San Agustín, hace dieciséis siglos, ya era plenamente consciente. Hacia el año 400, el obispo de Hipona escribió una confesión que pocos de sus sucesores repetirían públicamente hoy en día. Declaró que, si viviera de acuerdo con sus propios intereses, preferiría dedicar unas horas diarias al trabajo manual, como se hace en los monasterios bien organizados, y reservar el resto del día para la lectura, la oración y el estudio de las Escrituras, en lugar de soportar el «tumultuoso enredo de las disputas ajenas», que se resuelven con una sentencia o terminan con una intervención autoritaria. Juró esto, invocando al Señor Jesús como testigo.

Las cosas han cambiado mucho y tenemos demasiado recientes la muchas purgas del pontificado del Papa Francisco. El universo eclesiástico está poblado de personas de muy alto nivel que se han puesto de perfil y no quieren saber nada con este tomate que se ha montado. Trabajar por la Iglesia es una cosa y estar el servicio de los caprichos de turno es otra. No entendemos esto como una falta de amor a la Iglesia, ni mucho menos, sino como buscar antes la salvación de la propia alma y no colaborar con una situación demoníaca. La inmensa mayoría de buenos sacerdotes no lo son por defender el planeta, ni por luchar por el sínodo. Sirven y gozan con sus fieles, sufren con ellos y padecen con paciencia martirial la persecución de sus obispos y superiores. Es el problema de una estructura piramidal que el Papa Francisco, muy sinodal, no hizo más que reforzar. Nuestra fe no depende del obispo de turno y sus cortedades y caprichos, es algo mucho más serio, de Dios la hemos recibido y a Él la debemos.

La diplomacia en tiempos de León XIV.

Los hay que piensan que el nuevo pontificado ha marcado un cambio de rumbo, no creemos que sea así. La desaparición del Papa Francisco ha supuesto que la Secretaría de Estado tome todas la riendas y que el Papa León se deje aconsejar. Hemos perdido mucho tiempo en el último decenio intentado aclarando emanaciones papales que siempre causaban problemas.  «En sus relaciones y acciones internacionales, la Santa Sede defiende consecuentemente la dignidad inalienable de toda persona », declaró León XIV al cuerpo diplomático.

Seguimos con muchos tópicos heredados: «No se puede pasar por alto, por ejemplo, que todo migrante es una persona y, como tal, posee derechos inalienables que deben respetarse en todo contexto. Además, no todos los migrantes se desplazan por elección propia, sino que muchos se ven obligados a huir debido a la violencia, la persecución, los conflictos e incluso los efectos del cambio climático, como ocurre en diversas partes de África y Asia». Entre los bienes destinados a todos, el Papa León XIV incluye nuevas formas de propiedad : patentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras tecnológicas, datos. Todos oon fruto del potencial inscrito en la inteligencia humana por Dios.  «En un contexto en el que la riqueza de las naciones depende cada vez más del conocimiento y la tecnología, cuando estos bienes permanecen concentrados en manos de unos pocos, sin formas adecuadas de compartir y acceder a ellos, se crea un nuevo desequilibrio que contradice el destino universal de los bienes y alimenta la brecha entre incluidos y excluidos , entre quienes pueden participar en la revolución digital y quienes permanecen al margen. Además, el cuidado de nuestra casa común y la responsabilidad hacia los pobres y las generaciones futuras exigen que el uso de los bienes de la creación y las nuevas posibilidades que ofrece la tecnología se regulen de manera que se respete el medio ambiente y se eviten los despilfarro y las nuevas formas de saqueo». «El propósito del multilateralismo es ofrecer un lugar donde las personas puedan reunirse y dialogar, inspirado en el antiguo foro romano o la plaza medieval».

La confusión en la que vivimos es evidente hasta para un recién llegado al pontificado y advierte Leópn XIV:  «necesitamos ponernos de acuerdo en las palabras y los conceptos que representan. Redescubrir el significado de las palabras es quizás uno de los principales desafíos de nuestro tiempo. Cuando las palabras pierden su conexión con la realidad y la realidad misma se vuelve discutible y, en última instancia, incomunicable, nos convertimos en aquellos dos de los que habla San Agustín, obligados a permanecer juntos sin que ninguno conozca el idioma del otro».

Las enormes deudas de la sanidad católica italiana.

Las situación no es buena en la Casa Solievo del Padre Pío y todo apunta a que podemos terminar en una venta para tapar agujeros. El Gemelli tampoco está en su mejor momento.  Un decreto aprobado el 7 de agosto por el Ministerio de Economía —aunque el Boletín Oficial lo publicó hace tan solo unos días— ha asignado 60 millones de euros al Hospital Agostino Gemelli, que el hospital utilizará hasta 2034 para renovar sus instalaciones. Con fondos públicos, el Gemelli construirá una nueva morgue y una unidad psiquiátrica, renovará el área de trasplantes, el centro de donación de sangre y el laboratorio de análisis, y adquirirá un sistema de cirugía robótica de 3,5 millones de euros.  La crítica viene de que las  nuevas instalaciones también se utilizarán para los lucrativos servicios que el hospital presta al margen de su convenio con el Servicio Nacional de Salud. En el último presupuesto presentado (2025), los ingresos procedentes de la actividad privada alcanzaron los 229 millones de euros, 15 millones más que el año anterior. La Fundación Gemelli cuida mucho a quien contrata y el presidente es el economista Daniele Franco, que anteriormente trabajó en la sanidad pública. Dirigía la Oficina de Cuentas del Estado cuando, en 2014, el gobierno asignó 50 millones de euros anuales de financiación pública al Campus Biomédico del Opus Dei y al Hospital Gemelli. Fue él quien aprobó dicho decreto.

Entrevista a Giovanni Maria Vian.

Más que interesante y como presumimos que no pasara al mundo español por ser un personaje secundario le dedicamos más espacio. Comienza recordando sus orígenes familiares típicos de una familia muy ‘papalina’. Recuerda a su antepasado «Andrea Vian, nacido en 1791, debió de ser un hombre formidable, pues fue a Rusia como granadero, reclutado por Bonaparte para la desastrosa campaña que sirve de telón de fondo a Guerra y Paz . Se salvó del frío glacial en la batalla de Berezina destripando a su caballo y acurrucándose en su vientre. Una vez de vuelta en casa, Andrea se instaló en Venecia, se casó con una chica rica y se dedicó con éxito al comercio». Así comienza la historia de la familia Vian, emparentada con una rama de los dogos Contarini, la del cardenal Gasparo, el Martín Lutero italiano, sepultado en la Madonna dell’Orto. Quizás para contrarrestar las sospechas de herejía que rodeaban al cardenal, a partir de entonces la familia Vian se distinguió, todos sus miembros, por su absoluta lealtad a la Iglesia de Roma. Agostino era un abogado veneciano y amigo de Pío X, a quien el patriarca Giuseppe Sarto casó con Giuseppina Castagna el 17 de junio de 1903, pocas semanas antes de la muerte del papa León XIII y su partida al cónclave del que emergería como pontífice. Fiel fue su hijo Nello, amigo y bibliotecario personal de Pablo VI, quien fue su director espiritual. Entre los fieles se encontraban Giovanni Maria, el primogénito de Nello, director emérito del Osservatore Romano , que dirigió durante 11 años, y Paolo, el tercero, medievalista de formación, también bibliotecario y actual viceprefecto de los Archivos Vaticanos. Reconoce que: «Solo mi segundo hijo, Lorenzo, que era funcionario de la Banca Nazionale del Lavoro, se ha descarriado, pero es más fiel que nosotros dos».
Actualmente está escribiendo su próximo libro: «Es una breve historia de la comunicación papal, desde el apóstol Pedro hasta nuestros días». «Hay una hermosa tablilla de Beato Angelico que alude a una especie de oficina de prensa de la época: mientras Pedro predica, el evangelista Marcos toma notas, un colaborador le sostiene las hojas, otro las relee y un tercero las enrolla». Cuando tenía dos años, la familia regresó a Venecia, donde mi padre asistió al Liceo Foscarini. Luego se matriculó en la Universidad Católica, que el padre Agostino Gemelli había fundado recientemente en Milán. Allí entabló amistad con Amintore Fanfani y se graduó en literatura. Fue alumno del poeta Giulio Salvadori, compañero de Gabriele D’Annunzio y mujeriego, que más tarde se convirtió: se hizo terciario franciscano. Fue Salvadori quien revisó la forma literaria del Catecismo de San Pío X. Algo similar me sucedió cuando en 2003 el cardenal Joseph Ratzinger y el arzobispo Tarcisio Bertone me pidieron que revisara el italiano del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica .
¿Cómo llegó la familia Vian a Roma? Mi padre, Nello, fue enviado por el padre Gemelli para especializarse en biblioteconomía en la Biblioteca Vaticana, pero ambos tuvieron roces. Eugène Tisserant, más tarde cardenal, lo contrató en el Vaticano. Al mismo tiempo, Alcide De Gasperi también había encontrado refugio fuera de las murallas leoninas. Era un buen amigo de mi padre; volvían juntos a casa después del trabajo y conversaban largo y tendido. Vivió siempre en «Via di Porta Angelica, a 30 metros de Porta Sant’Anna, la entrada principal al pequeño Estado. Mi madre, Cesarina Ghioldi, de Guanzate, en Como, pero muy orgullosa de haber sido bautizada «boca abajo» según el rito ambrosiano, nos llevaba a jugar a los jardines papales, un pequeño privilegio, porque mi padre era secretario de la Biblioteca Vaticana.

Describe los tiempos dorados de Benedicto XVI.  «El papa Ratzinger, de acuerdo con Bertone, secretario de Estado, a quien conocí cuando era editor de la enciclopedia Treccani porque colaboró ​​con nosotros en las entradas sobre el derecho canónico recientemente renovado». «El objetivo era hacer del periódico una publicación verdaderamente internacional y abrirla al universo femenino. Lucetta Scaraffia, mi colega en Sapienza y amiga, lo logró con creces con el suplemento Donne Chiesa Mondo , que Ratzinger adoraba».  «La única petición que me hizo Bertone: “Al menos escribe Papa con mayúscula”». Todas estas relaciones no sirvieron de nada y lo destituyeron de su cargo directivo de la noche a la mañana. «Tienes razón: ya era de noche cuando Paolo Ruffini, el prefecto de comunicación, llegó al periódico. Pensé que quería hablar sobre el relanzamiento del Osservatore , y de hecho lo comentamos. Pero al final soltó: «He venido a decirles que mañana se nombrará a un nuevo director». Tuve que ser yo quien le preguntara el nombre de mi sustituto, si no, no sé si me lo habría dicho. Volví a dar clases en la Sapienza.  ¿Qué razones tuvo el Papa Francisco para expulsarlo? No lo sé. A su antiguo alumno Jorge Milia, periodista y escritor argentino, le dijo una vez de mí: «Es trabajador, tiene un buen español y no molesta». Deben haberlo convencido de que el cambio era necesario. ¿Acaso el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, no lo defendió? Dos semanas después, me tuvo al teléfono durante una hora. Es una persona atenta y considerada. «No sabía nada», explicó. Angelo Becciu, subsecretario de Estado para Asuntos Generales, me había dicho lo mismo. Les creí a ambos. Se rumorea que Parolin renunciará a su cargo como número dos de la Santa Sede y será enviado a Venecia como patriarca. «Sería la culminación de su carrera y un regreso a su tierra natal. Solo que ya tiene 71 años. Bueno, el Cardenal de Barcelona cumplió 80 en abril y aún sigue en el cargo.»

¿Cómo valoras el papado de Francisco? «En claroscuro. Todo transcurrió con claridad hasta 2018. Luego, Bergoglio se replegó en sí mismo. Tras la muerte de Ratzinger, comenzó a divagar. Al principio, se contuvo porque reconocía la grandeza del Papa alemán y le profesaba devoción, aunque creo que no soportaba la comparación. Le habría bastado con gobernar, pero no lo hizo, al igual que sus dos predecesores no italianos después de 1978. No confiaba en nadie. Se apoyaba en colaboradores excéntricos, por así decirlo. Los utilizaba y luego se distanciaba de ellos. El resultado: un gobierno deficiente.»

Entre ellos se encontraba la lobista Francesca Immacolata Chaouqui, principal acusadora del cardenal Becciu. Le llevó un pastel de cumpleaños a Bergoglio y alardeó en redes sociales de comprar en el centro de aprovisionamiento de alimentos del Vaticano. Figura clave en el escándalo Vatileaks 2, fue condenada en 2016 por el tribunal vaticano a 10 meses de prisión por complicidad en la divulgación de documentos confidenciales de la Santa Sede. «La conocí en el Observatorio a petición de una persona influyente. Quería contactar con Francisco porque, según ella, corría peligro. Le respondí: «Mira, en mi opinión, el Papa no corre ningún peligro y, en cualquier caso, sabe defenderse muy bien». Becciu me reveló que el nombramiento de Chaouqui en Cosea, la comisión que debía reorganizar la estructura económica y administrativa de la Santa Sede, se produjo sin su conocimiento. Este es uno de los aspectos menos claros del gobierno de Bergoglio. La residencia del Papa en Santa Marta significó la desaparición de los filtros institucionales que habían estado vigentes durante siglos en el Palacio Apostólico. Bajo la cúpula, donde abundan los críticos mordaces, corrían rumores: «Quería cerrar la corte y no se dio cuenta de que había abierto un patio».

¿Considera usted culpable a Becciu? «No, definitivamente inocente.» Su destitución, una verdadera prueba, es un enigma que mezcla rasgos de personalidad y celos. Fue el propio Francisco quien le dijo, tras revocarle sus prerrogativas cardenales basándose en una investigación de L’ Espresso que, al ser contrastada, resultó ser una invención: «Hay alguien que quiere perjudicarte». Pero este asunto también involucra una peculiaridad de Bergoglio: su deseo de demostrar que no le importaba nadie. A esto se suma su deseo de restar importancia a la Secretaría de Estado. No es ningún secreto que detestaba la Curia. El caso Becciu sirvió para este propósito. ¿Cómo terminará? Se trata de un embrollo legal complejo y muy criticado, como bien señaló el cardenal español Julián Herranz, jurista experto y riguroso, en su libro Dos Papas, dedicado a Benedicto XVI y Francisco. Mi mentor, Manlio Simonetti, que lo había visto todo en la universidad, solía decirme: «La única forma de arruinar un examen competitivo es un error de procedimiento». ¿Entonces? En el Vaticano jamás se repudiará a un pontífice fallecido. León XIV, en marcado contraste con su predecesor, dejó claro desde el principio que «los papas mueren, pero la Curia permanece», restaurando así la confianza. Y nombró a Paolo Rudelli, un diplomático de primera categoría de Bérgamo, como subsecretario de Estado.
Tienes mucha fe en León XIV, ¿o me equivoco? «No se equivoca. Es el primer papa no italiano en gobernar. Y lo está haciendo muy bien, con calma pero con decisión. Se ha topado con un terreno minado y lo está despejando con la cautela necesaria.» ¿Lo has conocido alguna vez? «En Trujillo, durante el viaje de Francisco a Chile y Perú. Y me lo encontraba a menudo cuando visitaba la biblioteca agustina en Roma, cuando era prior general de la orden.» ¿Acaso el hecho de que el Vaticano la despidiera de ella socavó su fe? «Absolutamente no. Conozco la casa. Y como los cuervos de Dumbo , puedo cantar: ‘He visto lo suficiente para contarlo, pero los elefantes nunca volaron'».

Los obispos norteamericanos y Trump.

En un largo artículo publicado en la revista America de los jesuitas.  «En el contexto de la participación de la Iglesia en la política estadounidense, lo que «la Iglesia dice» suele significar que un obispo, generalmente el presidente del comité o subcomité pertinente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, escribió una carta dirigida a un grupo de funcionarios públicos, que luego se publicó en el sitio web de la Conferencia y se compartió con los periodistas a través de un comunicado de prensa».  «Cuando esto sucede, el hecho de que un obispo, o la Conferencia Episcopal, haya expresado una opinión política en nombre de la Iglesia, suele generar frustración. ¿Por qué los obispos no se pronunciaron con mayor firmeza? ¿O con mayor claridad? ¿O con más valentía? ¿O sobre aquel otro tema que deberían haber abordado?».

«Durante el último año y medio, impulsados ​​por el inicio del pontificado de León XIV y el segundo mandato presidencial de Donald J. Trump, los obispos están utilizando su voz de maneras novedosas y se les escucha con mayor atención, abordando una gama más amplia de temas,  especialmente en lo que respecta a las expulsiones masivas y la guerra en Irán».  «Consideradas individualmente, las diversas intervenciones de los obispos descritas anteriormente podrían considerarse una práctica habitual. Sin embargo, vistas como un patrón recurrente, señalan una nueva disposición, tanto por parte de los obispos individualmente como de quienes actúan a través de la Conferencia Episcopal, a pronunciarse y actuar para asegurar que la enseñanza de la Iglesia se escuche con claridad, y a responder directamente a los intentos de los políticos de minimizar o ignorar la voz moral de la Iglesia en temas como la inmigración y la guerra». Los jesuitas están contentos porque: «Antes de este cambio reciente, la percepción pública del compromiso político de la Iglesia era que se centraba en el aborto, que los obispos describieron en 2019, y de nuevo en 2023, como «nuestra prioridad absoluta» en las cartas introductorias de su documento de orientación para el voto, » Formando conciencias para una ciudadanía fiel» . «Este año, los obispos celebrarán su asamblea plenaria habitual de noviembre, poco después de las elecciones de mitad de mandato. En 2027, si se mantiene la tradición, esta reunión incluirá un debate sobre la introducción del documento «Ciudadanía Fiel» como preparación para el ciclo electoral presidencial de 2028″. 

Otro milagro mariano.

Dominic Auricchio, de trece años y alumno de octavo grado en la escuela Holy Trinity de Westfield, Nueva Jersey, afirma que la Virgen María le transmitió este mensaje de consuelo en mayo de 2023, antes de que su tumor cerebral se redujera drásticamente. Según una entrevista publicada por el New York Post el sábado pasado, Dominic afirma que la Virgen María se le apareció en su habitación: “Iba vestida tal como nos la imaginamos… y me dijo que todo estaría bien”.  Dominic llevaba tiempo sufriendo dolores de cabeza cuando, en diciembre de 2022, una resonancia magnética reveló una gran masa en su cerebro. Su madre, María, explicó que tanto la familia como los médicos se mostraban reacios a operarlo debido a la ubicación de la masa y a la necesidad de realizar una incisión en el hueso.

En mayo siguiente, Dominic contó que tuvo una visión de la Virgen. Un mes después, su familia recibió los resultados de otra resonancia magnética. «No hay motivo para seguir adelante con la cirugía», recordó María que les dijeron los médicos. Añadió que las resonancias magnéticas posteriores muestran lo que parece ser solo «una pequeña anomalía», sin una explicación médica para el cambio. Dominic, un niño piadoso, se mantuvo fiel a su fe católica tras su diagnóstico y  rezaba sin parar. «Él simplemente decía: ‘Soy demasiado joven para morir’… con mucha naturalidad y calma», dijo María.

La recuperación, aparentemente milagrosa, ha reforzado las aspiraciones vocacionales de Dominic y lo ha llevado a hablar de una experiencia mística anterior. Cuenta que, cuando tenía cuatro años, tuvo un sueño en el que Dios le dijo que se hiciera sacerdote. “Tuve un sueño y Dios se me apareció. Me dijo que fuera sacerdote, y entonces fui al dormitorio de mi madre… era de madrugada… y desde entonces he querido ser sacerdote”. Actualmente, Dominic participa activamente en la Iglesia como monaguillo y voluntario para un feligrés autista de su parroquia. En su video , Dominic también brindó más detalles sobre la aparición de la Virgen. “Una noche, me desperté y le dije a mi mamá que había una mujer en mi habitación. Vestía de azul y llevaba algo que le cubría la cabeza. Mi mamá me preguntó si era la Santísima Virgen, y le dije que sí. Le dije que María me había dicho que no me preocupara, que todo iba a estar bien. Y eso es algo que siempre trato de recordar. Dios siempre está conmigo y confío en él cada día”. «El sacerdocio es una vida de servicio, sacrificio y alegría, centrada en Jesús. Confío en que Dios me guía paso a paso. Y espero responder a su llamado algún día».

La católica Irlanda se queda sin católicos.

Los datos más recientes muestran que el número de niños bautizados según el rito católico ha disminuido drásticamente en la última década. Recopiladas por el Instituto Iona , las cifras revelan que en la diócesis de Dublín, los bautismos cayeron hasta un 40 % entre 2015 y 2025. Excluyendo Dublín, el descenso en el resto del país fue del 26 %. Durante el mismo período, los nacimientos registrados en la República de Irlanda disminuyeron de 65.909 en 2015 a 54.125 en 2025, lo que representa una reducción de casi el 18%. En el mismo período, la tasa de natalidad en Irlanda del Norte disminuyó un 21%.

El presidente del Instituto Iona, Tom Finegan, afirmó que, dada la rápida disminución de la tasa de natalidad y la creciente secularización, las cifras de bautismos no resultan sorprendentes. «Teniendo en cuenta que los nacimientos han disminuido casi un 20 % en la última década y que cada vez más personas eligen «sin religión» en el censo, no esperábamos otra cosa que una fuerte caída en el número de bautismos».

Sarah y la crisis de la razón.

Renée Mirkes en The Catholic Thing retoma el  El discurso del cardenal Robert Sarah ante el Parlamento Europeo este verano puso de manifiesto un problema fundamental en el discurso bioético contemporáneo: la creciente brecha entre el lenguaje y la realidad.  Sarah advierte que esta inestabilidad lingüística constituye una «crisis de logos o razón», una ruptura en la relación entre las palabras y las realidades que designan.  La tesis de Sarah se basa en tres principios filosóficos profundamente arraigados en la tradición intelectual católica. En primer lugar, el lenguaje debe corresponder a la realidad, el lenguaje no es un instrumento neutral, sino un instrumento de verdad. Las palabras están destinadas a revelar la realidad, no a ocultarla. Cuando el discurso médico recurre a eufemismos o terminología ambigua, resulta difícil identificar la naturaleza moral de las acciones médicas.

En segundo lugar, la razón es el fundamento del juicio ético . La crítica de Sarah presupone una concepción clásica y cristiana de la razón como facultad capaz de discernir la verdad. El juicio ético depende directamente de la capacidad de la razón para comprender la naturaleza de la persona humana y los bienes propios de su plena realización.  En tercer lugar, la dignidad humana es objetiva e intrínseca,  no depende de la «autonomía», la utilidad ni el consenso político. Proviene de la naturaleza de la persona humana como imago Dei , un ser creado a imagen de Dios.

Las consecuencias de ignorar estos principios son particularmente graves en la bioética, donde, como argumenta Sarah, están en juego la vida humana, la corporalidad y la dignidad. Sarah demuestra cómo el subterfugio verbal —términos como «muerte asistida», «muerte digna» y «elección compasiva»— oculta la realidad de matar intencionalmente a un paciente. Este cambio lingüístico redefine la muerte de un ser humano como «cuidado». La crisis del logos, o de la razón, es la crisis de toda nuestra civilización.

La falta de sastres eclesiásticos.

Y vamos terminado. No es importante, o sí , lo cierto es que la decadencia se nota hasta las entretelas. Sastres los sigue habiendo muy buenos, el Papa León nos lo muestra a diario, pero indudablemente hay menos y se nota mucho.  El mamífero  masculino, dejamos de lado otros ‘géneros’,  suele contar con un toque natural de abandono en su forma de presentarse y suele delegar está incómoda preocupación en las señoras que lo rodean, sean estas madres, hermanas o de otros negociados. En el mundo clerical el nivel ha caído a muy bajos niveles, todos los días vemos la información poblada  de ejemplos de adefesios  sin fin. El hábito, religioso o clerical, tiene la ventaja de eliminar la preocupación por una necesidad natural de vestirse que queda dignamente resuelta. Cuando saltamos a niveles altos la forma de presentarse puede reflejar muchas cosas más, quedando la pereza o el abandono en un segundo plano. Estamos ante un modo estudiado del «qué me pongo» para no parecer como, o para ser más simpático, o para ser más moderno. Hoy traemos un mal ejemplo cardenalicio con el cardenal Roberto Repole en Lourdes, nuestra imagen de hoy. Vamos a ser buenos y pensar que al pobre cardenal se le perdió la maleta y se quedó con lo puesto. Hoy todos llevamos una cámara fotográfica en el bolsillo y somos muy dados a documentar en exceso las curiosidades, mucho más si son cardenalicias. Hasta el último párroco sabe que una imagen suya puede aparecer en cualquier sitio y en cualquier momento, los hay cuidadosos, otros menos.

«¡Ay cuando los hombres hablen bien de vosotros…!»

Buena lectura.

 

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