Sábado, santos Cosme y Damián. En Roma tenemos un tiempo excepcional que hace honor a los cálidos otoños romanos. El Papa León está en Francia y el Vaticano espera su regreso, la plaza sigue con el ir y venir de turistas de todo pueblo, raza y nación, los museos siguen haciendo buenos números. Ayer tuvimos una animada cena en un tranquilo rincón del borgo, siempre gente interesante, siempre muchos temas y detalles de interpretación que ayudan tanto a realizar nuestro trabajo diario. Estamos en la segunda jornada en Francia: el programa oficial prevé esta mañana la visita al centro social Maison Bakhita y el encuentro en el Instituto Católico de París con los miembros de la asamblea sinodal, catecúmenos y neófitos; a las tres de la tarde, misa en la plaza de la Concordia; , salida hacia Lourdes, con oración en la gruta de Massabielle. Recogemos antes lo que dejó el viernes en París, que fue mucho, y lo que se publica alrededor. Más de treinta enlaces el día de hoy hacen de nuestra Specola un enorme archivo del día, buena lectura.
«Una justa laicidad no consiste en excluir la religión»
En el Elíseo, ante las autoridades y el cuerpo diplomático, León XIV dio su definición: «una justa laicidad no consiste en excluir la religión de la esfera pública o de la instrucción», y en positivo, «la verdadera laicidad no excluye la dimensión religiosa, sino que sabe al contrario aprovecharla como recurso educativo». De ahí la consecuencia que más se ha citado: «el cristiano comprometido en la vida pública, que actúa a la luz de su propia conciencia iluminada por la fe, no puede ser considerado un prosélito ni una amenaza para la unidad de la patria».
El bloque sobre la vida vino después, y sin nombrar la ley: el derecho a la vida como fundamento de todos los demás derechos, con mención expresa de la maternidad subrogada y de la muerte programada. Se dijo en el país que acaba de aprobar el suicidio asistido, ante el presidente que lo ha respaldado. El texto insiste después en la laicidad como condición para construir la paz juntos, y pide a Francia que sea artífice de paz y de multilateralismo en Europa. Macron respondió con su propia versión del mismo término. Las dos definiciones se parecen lo justo para que cada uno se quede con la suya.
«La más terrible de las obras humanas es la guerra»
Media hora en la Unesco. La frase del titular, en el texto íntegro : «la más terrible de las “obras humanas” es la guerra; porque en ella la ciencia misma se pone al servicio de una voluntad inhumana de destruir y matar». Y el anclaje es el preámbulo de la Constitución de la propia organización, citado literalmente: «puesto que las guerras nacen en el espíritu de los hombres, es en el espíritu de los hombres donde deben levantarse las defensas de la paz».
La definición de paz que siguió es más exigente de lo que suele traducirse: «la paz es verdadera cuando brota de la virtud de la justicia más que de un mero contrato, de una voluntad recta más que de un inestable equilibrio de intereses». No es un llamamiento a firmar tratados, es la afirmación de que los tratados no bastan.
El pasaje sobre inteligencia artificial está construido como paradoja: «mientras se atribuye inteligencia a los sistemas computacionales, nos cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas humanas». Y a continuación la lista de quienes miden de verdad esa dignidad: los niños en el vientre materno y en las zonas de guerra, las personas con discapacidad física o intelectual, los ancianos, los inmigrantes y refugiados, y todos aquellos a los que se excluye por improductivos. Poner a los no nacidos en cabeza de esa enumeración, en la sede de la Unesco, no es un descuido de redacción. La crónica de la agencia se queda con la «inmensa dignidad de cada persona»; el vídeo permite medir el tono, más contenido que los titulares.
Queda una advertencia que conviene no perder entre lo demás: cualquier ciencia corre el riesgo de perder su sentido si se conduce sin ética, y deja entonces de servir a la dignidad humana y de reflejarla. Hay quien ha leído el discurso como el encargo de una nueva misión para la cultura.
Dos días seguidos sobre lo mismo
El jueves, ante la Academia Pontificia de Ciencias reunida en plenaria sobre el futuro de la ciencia, el Papa ya había hablado de inteligencia artificial: reconoció lo que aporta al diagnóstico y a la investigación médica, advirtió del uso para la vigilancia, la manipulación y la discriminación, señaló las armas autónomas sin control humano y añadió un argumento que casi nadie recoge, el consumo de energía y de agua de los modelos avanzados. Veinticuatro horas después, en la Unesco, el mismo asunto con otro vocabulario. Quien quiera saber qué piensa este pontificado sobre la materia ya tiene dos textos y no hace falta interpretarlos.
En el avión
Señalamos solo el detalle más comentado, a la ida, preguntado por el bloqueo de prensa de la Casa Blanca, respondió que aquí son todos bienvenidos. Es una frase de pasillo y por eso ha circulado entera.
Los catecúmenos y la última hija
El encuentro de esta mañana en el Instituto Católico incluye a catecúmenos y neófitos, y no es casualidad que el dato francés esté circulando justo ahora: Repubblica cuenta el aumento de bautizos de adultos y lo atribuye a influencers, misioneros de calle y una generación que llega sin mediación parroquial.
Conviene leerlo junto a Come la Francia è diventata figlia ultima della Chiesa, el ensayo de Édouard Coquet: de 1848 a 1904 Francia mantiene con el papado una relación singular, con zuavos pontificios y dinero para el Papa amenazado; la separación de 1905 la descabalga; después de 1945 el país deja de ser fuente de influencia intelectual en Roma y pasa a ser motivo de preocupación pastoral. El catolicismo americano ocupó el hueco, con su dinero y sus misioneros. De Primogénita a última hija: los bautizos de adultos son una buena noticia, no una restauración.
Metz, dos días antes de Metz
Metz es el lunes 28 —encuentro interreligioso y coloquio sobre las raíces europeas de la paz y la unidad—, pero Marco Politi ha escrito ya la lectura política de la etapa: el contraste entre la Santa Sede y Bruselas sobre el rearme, con las dos frases papales que lo sostienen, «no se llame “defensa” a un rearme que aumenta las tensiones y la inseguridad» y «que se detenga la carrera de armamentos, que se reduzcan simultánea y recíprocamente los armamentos ya existentes». Lo anotamos con una advertencia: el aplauso europeísta a esas frases viene de los mismos que no citan una línea del bloque sobre la vida del discurso del Elíseo. Silere non possum lo cuenta como quinto viaje internacional del pontificado; la Rai y Sky con seguimiento continuo.
Gallagher y el Muro
En la recepción por el Día de la Unidad alemana en la embajada de Alemania ante la Santa Sede, el secretario para las Relaciones con los Estados dijo que recordar noviembre de 1989 es dar testimonio de la victoria del bien sobre el mal, «porque el mal divide y el bien une», y pidió emplear hoy esa misma fuerza: «pienso en particular en los escombros de Ucrania, asolada por una guerra que debe terminar». La efeméride no es la noticia. La noticia es el uso: la diplomacia vaticana lleva meses citando 1989 como precedente de mediación discreta y eficaz, precisamente cuando se le reprocha no estar mediando nada.
Baton Rouge, al Dicasterio para los Obispos
La investigación sobre el obispo de Baton Rouge, Michael Duca, ha sido remitida al Dicasterio para los Obispos. No se le investiga por hechos propios, sino por cómo gestionó las acusaciones contra el padre Charbel Jamhoury —conducta sexual inapropiada con un adulto—: la denuncia entró y el sacerdote fue retirado del ministerio el 8 de febrero de 2026, cuatro meses después. La instrucción la ha llevado el arzobispo de Nueva Orleans, James Checchio, que lo confirmó a la televisión local el 22 de septiembre. Los cuatro meses son el dato. El procedimiento de Vos estis lux mundi funciona: se investiga al obispo, la instrucción la firma un metropolitano y el expediente sube a Roma. Lo que el procedimiento no resuelve es qué pasa mientras tanto, ni quién responde del tiempo transcurrido entre la denuncia y la retirada del acusado.
Trescientos mil francos y una mesa
El 21 de septiembre, en el monasterio de Fischingen (Turgovia), la Conferencia Episcopal Suiza dedicó parte de su 353.ª asamblea ordinaria a recibir a tres asociaciones de víctimas —IGM!kU, SAPEC y GAVA, una por región lingüística— para revisar lo hecho desde el estudio piloto de la Universidad de Zúrich de 2023. Las asociaciones pidieron una colaboración «más fuerte y más duradera». Los obispos aprobaron la undécima dotación del fondo de indemnización, trescientos mil francos, para mantener su liquidez hasta final de año. Once dotaciones sucesivas describen bien el modelo: el fondo se recarga cuando se agota, y la cuantía la fija quien paga.
Sheen, al día siguiente
Beatificado el jueves en San Luis, el arzobispo Fulton Sheen llega el viernes a las páginas de opinión por dos vías distintas. Catholic World Report vuelve sobre lo que Sheen identificó como el error fundamental del comunismo, que no era económico. Y Raymond de Souza, en el National Catholic Register, lo propone como intercesor fiable para este tiempo, patrono de misiones y predicadores, y apoya el argumento en el punto que las hagiografías suelen pasar por alto: cómo soportó el pleito con el cardenal Spellman. Un beato que sufrió a la institución y no la abandonó es un patrón incómodo para todos los bandos.
Estocolmo esconde un decreto
La diócesis de Estocolmo guardó cuatro meses un decreto romano que le daba la razón a un sacerdote al que había suspendido. El Dicasterio para el Clero declaró el 5 de mayo de 2026 que la suspensión del padre Tobias Unnerstål, párroco de Cristo Rey en Gotemburgo desde 2007, era inválida por irregularidades procesales graves; el cardenal Anders Arborelius la había impuesto el 10 de noviembre de 2024. Ni se comunicó al clero ni se restituyeron los atrasos. Preguntada a finales de agosto por la periodista Diane Montagna, la portavoz diocesana explicó que esperar a que concluyeran todas las apelaciones parecía «más apropiado», versión que la propia carta del cardenal del 30 de agosto no sostiene. Que Roma anule una suspensión por defecto de forma es corriente. Que la diócesis sancionada decida cuándo se enteran los fieles de que ha perdido es el problema, y no tiene remedio canónico mientras la notificación dependa de quien pierde.
Hackensack, sin explicación
La misa tradicional queda suspendida «hasta nuevo aviso» en Holy Trinity de Hackensack, archidiócesis de Newark. Lo anunció la hoja parroquial del domingo 22 de septiembre sin motivo alguno; el párroco se limitó a señalar que la archidiócesis del cardenal Joseph Tobin está revisando cómo y dónde se celebra. El truco, que es el procedimiento habitual desde 2021: no se prohíbe, se pausa, y la pausa no necesita fundamentación porque formalmente no es un acto.
El del pago a la Pachamama explica la sinodalidad
Lizardo Estrada Herrera, agustino y secretario general del CELAM, figuraba en el programa de la plenaria de los obispos canadienses celebrada del 21 al 25 de septiembre en Montreal para exponer la experiencia sinodal latinoamericana. Es el mismo obispo que en agosto participó en el «pago a la tierra» de Cusco en el que un oficial de Doctrina de la Fe, Jordi Bertomeu, depositó la coca, y al que León XIV nombró arzobispo coadjutor del Cusco el 29 de agosto, once días después. Lo contamos el miércoles. La secuencia completa —ceremonia, ascenso, ponencia sobre sinodalidad— es una definición operativa del término más exacta que cualquier documento.
La lista que sirve a los dos bandos
New Ways Ministry, el grupo estadounidense que Juan Pablo II condenó en 1999, ha publicado una cronología del historial de León XIV en materia LGBT, y LifeSite la reproduce para sostener lo contrario: donde unos ven avances, otros ven claudicaciones. Los dos usan el mismo inventario de audiencias, nombramientos y respuestas de avión. Anotamos el hecho, no el inventario: cuando el balance de un pontificado se establece por acumulación de gestos, la interpretación la escribe quien lleva la cuenta.
Otras lecturas
Y vamos terminando, Silere non possum reconstruye el origen del caso de Alessandria: Guido Gallese llegó en 2012, en uno de los últimos nombramientos episcopales italianos de Benedicto XVI antes de la renuncia, sacerdote genovés en una diócesis con un clero acostumbrado a contestar. El resto del relato está tras el muro de pago, así que lo dejamos aquí: interesa el punto de partida, porque catorce años después la visita y la crisis se explican también por cómo se hizo aquella elección. Sabino Paciolla ha abierto etiqueta propia para el «espíritu del Concilio» y va acumulando material. El criterio de selección es el de la casa, pero como archivo temático resulta cómodo. Todo apunta a que disfrutaremos de otro buen día romano, seguimos observando el viaje a Francia sin que nos distraiga de los sacros palacios. Parecen en letargo, nunca es así, y hay que estar siempre atentos.
Buen sábado.
«Pero ellos no comprendían este lenguaje…» (Lc 9, 45).