Hoy es san Pío de Pietrelcina, el capuchino de los estigmas que levantó un hospital y lo llamó Casa Alivio del Sufrimiento; de sus doscientos cincuenta millones de deuda hablamos el lunes. El Papa vuela a Francia pasado mañana, ha nombrado arzobispo de Puebla y ha aprobado el Premio Ratzinger para un agustino de Notre Dame y Viganò ha vuelto a hablar. Jornada larga, buena lectura.
El hombre de los seminarios vuelve a primera línea
Leone XIV promuove l’arcivescovo Patrón Wong. El lunes el Papa aceptó la renuncia de Víctor Sánchez Espinosa, arzobispo de Puebla desde 2009, y trasladó allí a Jorge Carlos Patrón Wong desde Xalapa. La comparación explica la noticia mejor que cualquier adjetivo: Puebla es la segunda archidiócesis de México por número de fieles, unos 5,6 millones, casi 21.000 kilómetros cuadrados repartidos en 154 municipios, cerca de trescientas parroquias y más de cuatrocientos cincuenta sacerdotes diocesanos; Xalapa tiene 6.137 kilómetros cuadrados, 1,1 millones de bautizados y noventa y una parroquias. Metropolitana desde 1903, la sede poblana arrastra el peso de la vieja diócesis de Tlaxcala-Puebla, de las más antiguas del continente. Tomará posesión el 19 de noviembre, y hasta entonces su predecesor sigue como administrador apostólico. En el mismo paquete, Querétaro recibe al guanajuatense Aguilar Ledesma.
Quién es importa más que adónde va. Nacido en Mérida en 1958, de ascendencia china por parte de madre, fue rector del seminario de Yucatán y presidió las organizaciones de seminarios de México y de América Latina antes de que Francisco lo llamara a Roma en septiembre de 2013 como arzobispo secretario para los Seminarios de la Congregación para el Clero. Fue el primer titular de esa competencia después de que Benedicto XVI se la quitara a Educación Católica en los últimos meses de su pontificado. En ocho años recorrió los seminarios de Argentina, Brasil, Estados Unidos, España, Italia, Portugal, Chile y Filipinas, y en 2016 coordinó la nueva Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis, que sigue rigiendo hoy la formación del clero latino. Quienes lo trataron en aquellos años cuentan que recibía a los seminaristas sin mirar el reloj y que, cuando aparecía un candidato sin medios para pagarse el seminario, echaba mano de su propio bolsillo.
El 8 de diciembre de 2021 Francisco cerró esa etapa por el procedimiento habitual cuando quería apartar a alguien: lo devolvió a México como arzobispo de Xalapa, sede lo bastante honorable para que no pareciera una degradación y lo bastante periférica para sacarlo de la Curia. Se cumple que los más expuestos no eran los que el Papa Francisco detestaba de antiguo, sino los que en una determinada temporada se ganaban su confianza, subían a Roma y podían caer en unas horas. Lo que quedó detrás tampoco es menor: la delegación de Seminarios se absorbió en el trabajo ordinario del secretario del dicasterio, hoy Carlo Roberto Maria Redaelli, con un subsecretario adjunto, el irlandés Eamonn McLaughlin, de modo que nadie tiene ya como tarea principal y exclusiva la formación de los futuros sacerdotes. Con los seminarios en crisis estructural en Europa occidental, América Latina y Estados Unidos, es una economía de puestos con consecuencias.
Premio Ratzinger a un agustino
Torna negli Stati Uniti il Premio Ratzinger. La Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI anunció ayer que el galardón de 2026 es para John C. Cavadini, profesor de Teología en Notre Dame, patrólogo y especialista en san Agustín, que dirigió el McGrath Institute for Church Life durante veintiséis años. Lo eligió el Comité Científico y lo aprobó León XIV, que se lo entregará el 19 de diciembre en el Palacio Apostólico. Es el galardonado número treinta y dos desde 2011 y el tercero de Notre Dame, la institución con más premios. Cavadini explicó su trayectoria citando a Orígenes: quiso ser, como teólogo, un vir ecclesiasticus, un hombre de Iglesia. El anuncio abre además el centenario del nacimiento de Ratzinger, que se cumple en 2027.
Que un Papa agustino premie a otro agustino no es noticia. La noticia es que Cavadini es coautor y director de la serie que en 2022 sostuvo por escrito que Benedicto XVI se equivocó con Summorum Pontificum. Entre septiembre y noviembre de aquel año, en Church Life Journal, la revista del instituto que él mismo dirigía, publicó con Mary Healy y el capuchino Thomas Weinandy cinco entregas sobre los aciertos y los fracasos de la reforma litúrgica posconciliar, con el llamado movimiento de la misa tradicional como blanco declarado y con Traditionis custodes recién cumplido un año. Su tesis: al normalizar la misa tridentina, Benedicto socavó el principio con el que, según él mismo insistía, debe interpretarse el Vaticano II, la hermenéutica de la continuidad. Dicho en corto, que Summorum Pontificum fue un error de Ratzinger contra Ratzinger. La réplica tradicional llegó enseguida, de Joseph Shaw a Peter Kwasniewski, y acabó en un volumen colectivo, Illusions of Reform.
Y conviene decir quién es el premiado, porque su biografía refuerza la tesis en vez de debilitarla. Cavadini no es un progresista de campus: fue Benedicto XVI quien lo nombró miembro de la Comisión Teológica Internacional en noviembre de 2009 y quien lo hizo caballero de San Gregorio Magno a petición del entonces obispo de Fort Wayne-South Bend, que lo elogiaba por haber reclutado teólogos sólidos para Notre Dame; es consultor del Comité para la Doctrina de los obispos estadounidenses desde 2006; entre 1997 y 2010 contrató a especialistas en Newman, Balthasar, Ratzinger, Ireneo y Gregorio Nacianceno, y en 2006 reprendió por escrito al rector de la universidad por su defensa de los Monólogos de la vagina. La propia Fundación ya lo había distinguido en 2018. Nadie puede acusarlo de heterodoxia, y por eso el caso pesa más que si el premiado fuera un jesuita de America.
Lo que Benedicto quiso con aquel motu proprio lo escribió él mismo en la carta a los obispos de 2007: una reconciliación interior, porque lo que fue sagrado para las generaciones anteriores sigue siendo sagrado y grande. Y lo que sintió cuando Francisco lo desmontó lo contó Gänswein a Die Tagespost el día de su muerte: leyó Traditionis custodes con dolor en el corazón, porque había querido que quien tenía su casa en la misa antigua encontrara paz, también paz litúrgica. Esa paz es exactamente lo que la serie de Cavadini declara equivocada. Añádase que el comité científico que propone las candidaturas lo forman hoy cinco nombramientos de León XIV —los cardenales Koch y Fernández Artime, los arzobispos Fisichella y Forte y el obispo de Ratisbona Voderholzer— y que en el consejo de administración está el propio Gänswein, hoy nuncio en Lituania, que este verano volvió a pedir la revisión del motu proprio de Francisco. Se dirá que el premio reconoce la patrística y no la liturgia, que la serie la firmaron tres autores y que argumentan desde la hermenéutica de la continuidad y no contra ella. Todo cierto, y no cambia lo esencial: el 19 de diciembre, en el Palacio Apostólico, León XIV entregará el Premio Ratzinger al hombre que escribió que Ratzinger se equivocó.
«El sistema vaticano no se creó para enriquecer a nadie»
Creemos que es de lo mejor que se ha escrito sobre los sueldos en diez días. Empieza por descartar las dos lecturas fáciles: ni el Papa se ha limitado a levantar una emergencia terminada, ni está borrando el pontificado anterior para devolver privilegios. León XIV no es hombre de cambios radicales ni quiere parecer ruptura, pero tiene un pragmatismo propio que le permite corregir. Y para entender qué corrige hay que explicar cómo está montado el sistema, que es lo que casi nadie hace. Los cinco mil euros al mes de un cardenal de Curia no son un salario en el sentido corriente: dentro van la vivienda, el sueldo de quien le lleva la casa y los viajes oficiales. Se puede considerar más una indemnización ligada al cargo.
El patrimonio inmobiliario alquilado, parte de él a empleados por debajo del precio de mercado; piso de servicio gratuito para el prelado llamado a Roma, que no ha pedido el encargo; el supermercado Annona y el centro comercial de la vieja estación para que los sueldos modestos cundan; y la ausencia de impuestos, que hace que se cobre en neto y que las gasolineras vaticanas sean baratas, aunque solo para empleados, de modo que no hay competencia desleal con Italia. Bajo el Papa Francisco esas facilidades fueron desapareciendo: el patrimonio pasó a producir renta, parte de la gestión se externalizó, el supermercado acabó en manos de una cadena italiana y los cardenales, además del recorte, empezaron a pagar alquileres de mercado. Todo ello con mucho impacto mediático y un efecto de fondo: convertir a los vértices de la Iglesia en chivo expiatorio de todos los males. Por ahora no hay revolución y estamos seguros de que no la habrá. El Governatorato sigue externalizando sus concursos en Consip, la APSA sigue acumulando inmuebles y Marx sigue coordinando el Consejo para la Economía, ahora en su tercer mandato. León XIV no ha formado todavía su equipo, sirvió dos años en la Curia y allí todos lo trataron con corrección personal, que es la peor situación posible para remover a nadie. Por ahora corrige la perspectiva, supera algunas decisiones populistas y deja lo demás donde estaba.
Viganò: cambia el rostro, no la agenda
Mons. Viganò su Leone XIV: cambia il volto, non l’agenda. «Prevost rende presentabile ciò che Bergoglio ha scardinato». Circulan ya en italiano los extractos de la entrevista de Gaetano Masciullo para LifeSiteNews, y la tesis está entera en el titular: Bergoglio descuajó el Papado con violencia y Prevost le da forma institucional, ordenada, casi tranquilizadora. Lo que ha cambiado, escribe, no es la velocidad sino el rostro: «Bergoglio gritaba, y quien grita despierta; Prevost sonríe, y quien sonríe adormece». Acusa al Papa de potenciar la agenda en todos los frentes y de no haber promovido a un solo hombre de doctrina segura ni removido a un solo enemigo de la fe. Y añade el reproche más elaborado, el del gobierno por delegación: el tirano antiguo firmaba sus edictos y cargaba con el odio; el tirano sinodal hace deliberar a otros y queda por encima, árbitro y nunca imputado.
Viganò cita lo que publicamos el 18 de agosto: que en el encuentro de Cusco del 13 de agosto, presentado por Vatican News como preparación del viaje papal a Perú, se abrió con un «pago a la tierra», reparto de hojas de coca y ejercicios de respiración, y que entre los oferentes estaba mons. Jordi Bertomeu, oficial del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y comisario pontificio para el Sodalicio, junto al obispo auxiliar de Cusco, Lizardo Estrada, secretario general del CELAM, y al obispo de Iquitos, Miguel Ángel Cadenas. Lo recogieron después LifeSiteNews y la Fraternidad San Pío X. Viganò saca de ahí su conclusión: con Bergoglio la Pachamama entró en los jardines vaticanos; con Prevost, en el dicasterio que debería condenarla. La crónica oficial de Vatican News, la que enmarcó el acto en los preparativos del viaje, no contó cómo empezó, y un mes después nadie lo ha desmentido.
Ocho diócesis, siete hipótesis
La Chiesa scozzese potrebbe avere meno diocesi. El 20 de septiembre la Conferencia Episcopal Escocesa hizo públicas las siete hipótesis de reorganización sobre las que va a volver a consultar a sacerdotes y laicos: seis prevén fusionar dos o más diócesis y la séptima mantiene las ocho actuales compartiendo personal, servicios y recursos. Hoy hay dos archidiócesis, Glasgow y St Andrews y Edimburgo, y seis diócesis: Aberdeen, Argyll and the Isles, Dunkeld, Galloway, Motherwell y Paisley. Las combinaciones que siguen sobre la mesa son Argyll con Paisley, Argyll con Glasgow, Paisley con Galloway, Galloway con Motherwell, St Andrews y Edimburgo con Dunkeld, y una tercera vía que juntaría Motherwell, Paisley y Galloway. Aberdeen no aparece en ninguna.
El dato que conviene retener es de dónde viene todo esto: los obispos explicaron en marzo que la reflexión se abrió «a petición de la Santa Sede», que pidió evaluar si la organización en ocho diócesis sigue siendo adecuada. Los motivos que ellos mismos enumeran son tres y no son teológicos: menos sacerdotes, cambios en la práctica religiosa y presión creciente sobre los recursos. La consulta de primavera preguntaba dónde funciona ya la misión, qué obstáculos la frenan y si las ocho circunscripciones siguen valiendo. Los obispos afinaron la lista en su encuentro anual de septiembre, celebrado, por cierto, en el Royal Scots College de Salamanca. El obispo de Argyll and the Isles, Brian McGee, una de las sedes más expuestas, ha puesto la Pascua de 2027 como plazo para las respuestas y ha insistido en que no hay nada decidido y en que los cambios podrían tardar años.
La propuesta final irá a Roma y la resolverá el Dicasterio para los Obispos, así que el mapa que salga puede no coincidir con ninguno de los seis publicados. Anotamos lo que hay debajo, que es lo mismo que hemos visto esta semana en Alemania con los obispos que se van antes de tiempo y en Fresno con los planes de pensiones: fusionar diócesis es la manera educada de reconocer que no hay clero, ni fieles, ni dinero para sostener la estructura heredada. Escocia tiene el mérito de decirlo en voz alta, con la lista encima de la mesa y el plazo puesto.
Del palacio Luis XV a la cárcel de Devoto
Visita del papa León XIV en Argentina: el deslumbrante palacio en el que se hospedará. El Papa dormirá en la Nunciatura Apostólica de la avenida Alvear, en Recoleta, que ocupa el Palacio Fernández Anchorena y que dirige el nuncio Michael Wallace Banach. La casa la proyectó en 1907 el arquitecto francés Édouard Le Monnier como hôtel particulier de estilo Luis XV para el matrimonio Fernández Anchorena, que nunca llegó a habitarla pero compró en boutiques parisinas hasta el último mueble. En 1922 fue residencia presidencial alquilada por Marcelo T. de Alvear, que llegó a la jefatura del Estado sin casa en el país, y por su mujer, la cantante lírica Regina Pacini. La compró después la benefactora Adelia Harilaos de Olmos para donarla a la Iglesia; la nunciatura se instaló allí en 1952 y el edificio es Monumento Histórico Nacional desde 2002. Ya alojó a Juan Pablo II en 1982 y en 1987.
La agenda argentina, del 8 al 11 de noviembre, empieza el lunes 9 con misa en el Monumento de los Españoles, en Palermo, y sigue en el Cottolengo Don Orione de Claypole; el martes 10, Córdoba por la mañana y encuentro con jóvenes en Buenos Aires por la tarde; el miércoles 11, la cárcel de Devoto y misa en la basílica de Luján. Añádase lo que contábamos ayer: Milei decreta un giorno festivo in occasione della visita del Papa, el mayor dispositivo de seguridad de la historia del país y un acuerdo entre fuerzas políticas que la secretaria general de la Presidencia ha celebrado como cosa «de todos los argentinos». Retengamos el trayecto: del salón Luis XV donde dormirá a la cárcel de Devoto hay veinte kilómetros y dos días. Y quien no hizo nunca ese viaje, aunque nació a unas cuadras, fue el Papa argentino.
«Prefiero no responder»
Chiesa in uscita (di testa) / 44, de Aldo Maria Valli, y el hallazgo es de los que valen una entrega entera. Los obispos argentinos han abierto el registro de voluntarios para la visita, y en el formulario, en la casilla del sexo, ofrecen tres respuestas: mujer, varón y «prefiero no responder». Valli hace la pregunta pertinente: que esa idea esté extendida en muchos ambientes se sabe, pero ¿por qué tiene que comportarse así una conferencia episcopal católica? Y la contesta bien: la capitulación ante el pensamiento dominante no llega primero por los documentos y los análisis, llega por decisiones en apariencia banales. Con esa casilla, escribe, es como si los obispos enseñaran desde su cátedra que el sexo es cuestión de identificación personal, desligada de la creación. Y remata preguntando si los pastores siguen creyendo en el Génesis, con esas mismas tres opciones; sospecha que ganaría la tercera. Añadimos lo único que falta: el formulario es suyo y se corrige en dos minutos. Que siga ahí a siete semanas del viaje es la noticia.
Becciu, seis años después
Caso Becciu, sei anni dopo si torna al punto di partenza: il test del giusto processo per Leone XIV e il nuovo passaggio decisivo. El calendario ya lo dimos el domingo: el plazo para depositar los escritos venció el lunes y la vista es el 29 de octubre. Lo que esta pieza añade es el encuadre: tras la nulidad relativa declarada en marzo por el Tribunal de Apelación, el proceso vuelve al punto de partida y lo que se juega no es solo la suerte del cardenal, sino si la justicia vaticana es capaz de garantizar un proceso con todas las garantías. Seis años y dos instancias después, esa sigue siendo la pregunta.
Roma: los curas contra el genocidio
Medio Oriente, a Roma la marcia dei «Preti contro il genocidio». Un grupo de sacerdotes italianos convoca una marcha en Roma por la guerra en Gaza bajo esa pancarta. La palabra que eligen es la que divide: la Santa Sede ha evitado usarla oficialmente y se ha atenido a pedir alto el fuego, acceso humanitario y liberación de los rehenes. Ayer mismo contábamos que en la parroquia de la Sagrada Familia quedan ciento seis católicos. Quien quiera medir la distancia entre la plaza y la Franja tiene ahí los dos datos.
Sinodalidad de barrio
Cardenal Grech: la sinodalidad puede tener éxito incluso en el consejo parroquial y Knop: la Iglesia como sociedad basada en clases es anacrónica y antibíblica. Dos piezas del mismo bloque y en la misma dirección. El secretario general del Sínodo baja la propuesta al consejo parroquial, que es donde se verá si funciona; la teóloga alemana Julia Knop sube la apuesta y declara anacrónica y antibíblica una Iglesia articulada en estados. Entre el consejo parroquial y la abolición de la distinción entre clérigos y laicos hay bastante trecho, y es exactamente el trecho que Delpini señalaba el fin de semana al preguntar si el camino no sería una empresa fallida.
Nostra aetate, memoria selectiva
Nostra aetate, sessant’anni dopo: una memoria selettiva. Sigue la discusión sobre la nota que Roma publicó el día 16, y el reproche de esta pieza es de método: que la conmemoración recuerde unas cosas y calle otras. Es la tercera lectura crítica que recogemos en una semana, después de la de Valli sobre el relativismo y la de Il Foglio sobre Ratisbona, citado una vez, en el número 24, sin nombrarlo. Un documento que necesita tres correcciones de contexto en siete días tiene un problema de redacción o de destinatario.
Una sura en la misa de Lovaina
Chiesa in uscita (di testa) / 43, también de Valli, que aporta el detalle que le faltaba a la noticia que ayer recogimos de pasada. Ocurrió en la misa de apertura del curso académico de la Universidad Católica de Lovaina: un joven subió al ambón y recitó en árabe un pasaje de la sura Ash-Shu’ara, «Los poetas», capítulo 26, versículos 69 y 70: «Y cuéntales la historia de Abraham, cuando preguntó a su padre y a su pueblo: ¿qué adoráis?». El vídeo, con miles de visualizaciones, lo difundió el grupo estudiantil KVHV Leuven.
La celebró el jesuita Jacques Haers, profesor de la Facultad de Teología y Estudios Religiosos y antiguo director del Centro para las Teologías de la Liberación. La homilía la predicó Martijn Steegen, capellán jefe y director de la parroquia universitaria, que es laico y casado, vestido con una prenda parecida a la clerical y acompañado en el altar por dos mujeres vestidas de modo análogo; el canon 767 reserva la homilía al sacerdote y al diácono. En primera fila estaba el arzobispo Luc Terlinden. Y varios estudiantes han precisado que no es la primera vez: el año pasado, en esa misma misa, también se recitaron oraciones islámicas, con la diferencia de que entonces no había cámaras.
El comunicado de los estudiantes que grabaron el vídeo está mejor razonado que muchos análisis: defienden su universidad como lugar de diálogo, intercambio de ideas y crítica religiosa, pero «ese llamado diálogo no tiene sitio durante la Santa Eucaristía». Es, palabra por palabra, la distinción que la nota vaticana del día 16 decía defender. Un apunte final que da que pensar: al parecer estaba previsto incluir también un texto hebreo y se descartó a última hora.
«Eso es lo que creen algunos; yo no tengo por qué creerlo»
Young Catholics protest Fr. James Martin with Rosary rally in Chicago, firma Jordan Blake, y también aquí el texto completo añade lo que faltaba a la nota de ayer. La concentración fue el 4 de septiembre en el centro de Chicago, organizada por TFP Student Action como rosario de reparación, mientras el jesuita James Martin intervenía en la iglesia de Old St. Patrick; la víspera había habido otra ante la Universidad Loyola, con una pancarta rota y altercados que recogió el propio periódico estudiantil. Rezaron varios rosarios, repartieron propaganda y corearon «un hombre, una mujer, como Dios nos hizo». Al pasar Martin por delante le dijeron que rezaban por su conversión y que dejara de causar escándalo y confusión entre los fieles.
Lo verdaderamente noticioso no es la protesta, que es previsible, ni la respuesta de un transeúnte con un cartel sobre Jesús y las personas trans, que también lo es. Es lo que dijo una mujer que se presentó como lectora y agente de pastoral de su parroquia: conoce el Catecismo y rechaza lo que enseña sobre los actos homosexuales. «Eso es lo que creen algunos; yo no tengo por qué creerlo». Un voluntario le preguntó si entonces no acepta lo que enseña la Iglesia. No consta la respuesta. Ahí está el problema, y no en la acera: la doctrina distingue entre tratar a las personas con respeto, compasión y delicadeza, que es obligatorio, y aprobar los actos, que no es posible. Quien ejerce un ministerio en una parroquia y rechaza la segunda mitad no está discrepando en privado: está catequizando.
«No me pregunten los nombres de las parroquias»
Sfilata di moda islamica in una chiesa anglicana. Presto anche da noi, vedrete…, de Benedetta De Vito en Stilum Curiae. Parte de una pasarela de moda islámica celebrada en un templo anglicano y la convierte en síntoma: una serie de ensayos de ecumenismo pro islam encaminados, sostiene, a juntar todas las religiones del libro y construir una religión única y masónica, para la que le sirve incluso la esfera de vidrio verde que ayer recogíamos aquí. Cita una ceremonia budista en una iglesia del norte de Italia y versículos del Corán en una catedral, y contrapone dos hechos que efectivamente hemos contado: a los lefebvrianos se les negó la entrada en la basílica de Asís y en San Pedro han rezado musulmanes.
El problema del texto lo confiesa la propia autora: «no me pregunten los nombres de las parroquias, porque no los recuerdo». Con eso, lo que quedaba en pie como denuncia se convierte en impresión. Y hay más que no vamos a reproducir: el juego de palabras con el apellido de la arzobispa de Canterbury y la afirmación de que el rey de Inglaterra es musulmán desde hace años, que carece de todo fundamento. Lo que sí merece recogerse es su declaración de principio, porque explica a mucha gente que escribe estos días: se niega a llamarse tradicionalista, dice ser solo católica romana, y sostiene que los modernistas son los que han dejado de serlo. El material de la denuncia existe; la manera de presentarlo es la que la vuelve inservible.
Ni siquiera la visita a la tumba de Pedro
Pope Leo ignores audience request from traditionalist Summorum Pontificum pilgrims, firma Gaetano Masciullo en LifeSiteNews, y añade tres cosas a lo que contamos el domingo. La primera es la secuencia completa de la petición: la carta, entregada en mano por el obispo Schneider en diciembre, pedía dos cosas, San Pedro para la misa pontifical y una audiencia privada; no hubo respuesta a ninguna; tras insistir llegó una negativa de las oficinas administrativas de la basílica, solo sobre la misa; a la tercera, con copia a la Secretaría de Estado, se confirmó la denegación, aclarando que valía «para este año»; sobre la audiencia, silencio. La segunda es que ahora se les ha comunicado que hasta la visita devocional a la tumba del Apóstol, que hacen todos los años, requiere autorización de la Secretaría de Estado, y no la tienen.
La tercera es una hemeroteca que vale por todo el artículo. En septiembre del año pasado, en la entrevista con Elise Ann Allen, el Papa dijo que aún no había tenido ocasión de sentarse de verdad con un grupo de personas que defienden el rito tridentino, que habría una oportunidad pronto y que seguro habría ocasiones. Y añadió que ese asunto quizá, con la sinodalidad, habría que hablarlo sentados. Doce meses después, la oportunidad era esta. Una fuente italiana citada por el medio sostiene que la agenda del Papa está en manos del regente de la Prefectura de la Casa Pontificia, Leonardo Sapienza, y que hasta cardenales se quejan de no conseguir audiencia; los organizadores, por su parte, sospechan que la inesperada relevancia de la peregrinación del año pasado incomodó a alguien en la Curia. Ninguna de las dos explicaciones está documentada. La primera sí: lo dicho en la entrevista y lo ocurrido después.
«La liturgia no es obra nuestra»
Il Dicastero vaticano mette in guardia dall’inculturazione della liturgia, en UCCR, que recupera por vía de una agencia polaca la intervención de mons. Aurelio García Macías, subsecretario del Dicasterio para el Culto Divino, ante los obispos recién nombrados en territorios de misión, y que ya contamos el 10 de septiembre. El detalle que ahora se añade es el que mejor define la posición. Los obispos, dijo, no están para hacer de «policías de la liturgia», sino para promover lo que es realmente útil y frenar lo que todavía no está maduro. No basta con introducir un canto tradicional o una danza local para que un elemento cultural se vuelva litúrgico: no debe entrar por su impacto visual, sino solo si sirve de verdad al misterio que se celebra. Y la frase que resume todo: «la liturgia no es obra nuestra», porque quien actúa en ella es Cristo.
No es un rechazo de la inculturación, y conviene subrayarlo porque el titular se presta. Bien aplicada, sirve a la evangelización y permite que la gente descubra que Cristo «no es un extranjero para ellos»; Sacrosanctum Concilium admite diversidades legítimas y adaptaciones a las culturas, sobre todo en tierras de misión, salvaguardando la unidad sustancial del rito romano, y para los cambios de mayor calado pide atención, prudencia y el consentimiento de la Santa Sede. Lo que se rechaza es el sincretismo y la folclorización. Llega, además, pocos días después de que el propio Papa defendiera la reforma litúrgica conciliar advirtiendo a la vez contra los abusos cometidos en su nombre. Que el aviso se reponga en circulación esta semana, con el «pago a la tierra» de Cusco en el debate y el viaje a Perú a siete semanas, no parece casualidad.
Torreciudad: las reglas duran lo que el pontificado
A Torreciudad si litiga ancora sulla statua della Vergine. La Oficina de Comunicación del Opus Dei en España publicó el 3 de septiembre sus «Precisiones de la Prelatura sobre Torreciudad», primera réplica articulada al comunicado con que el 31 de agosto el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Javier Pérez Pueyo, anunció que renunciaría antes que firmar un acuerdo que deje la talla románica de Nuestra Señora de los Ángeles en el santuario. Salió el mismo día en que El País publicó las fotografías de dos cartas manuscritas de Francisco al obispo. Conviene recordar de qué se discute: una talla de madera de álamo del siglo XI, a veinte kilómetros de Barbastro, en la ermita a la que los padres de Escrivá lo llevaron de niño tras una enfermedad dada por perdida, y un santuario levantado por iniciativa suya entre 1970 y 1975, consagrado el 7 de julio de aquel año, que recibe unos doscientos mil visitantes.
La base jurídica son dos documentos. Una escritura pública del 24 de septiembre de 1962, inscrita en el Registro de Benabarre, por la que el obispo Jaime Flores cedió a perpetuidad al Opus Dei el dominio útil de la ermita y de la imagen, un censo enfitéutico con canon simbólico, a cambio de restaurarlas, promover su culto y garantizar el acceso de los peregrinos. Y un acuerdo del 8 de septiembre de 1966 por el que el Patronato construiría y financiaría el nuevo santuario a condición de que la imagen recibiera culto en él y de que ermita y templo formaran un único complejo cercado. Las negociaciones para actualizarlos empezaron en 2020 y se rompieron en julio de 2023, cuando el obispo destituyó al rector, sacerdote del Opus Dei, y nombró a un diocesano. La Prelatura recurrió a Roma; la diócesis citó al Opus Dei ante el juez de Barbastro para anular el censo de 1962 y la Prelatura no compareció. El 9 de octubre de 2024, a petición del obispo, Francisco nombró comisario pontificio plenipotenciario al decano de la Rota, Alejandro Arellano Cedillo. Dos años después no hay decisión.
El obispo ha reducido sus pretensiones a una: que la imagen quede en la ermita, «su casa milenaria». Renuncia a compensación económica, al gobierno del templo nuevo, a sus bienes y a sus sociedades, y pide a León XIV que reconozca Torreciudad como santuario internacional dependiente de la Santa Sede. Sostiene que el comisario se ha convertido en «una especie de mediación» en vez de hacer justicia, cita las palabras de Francisco —«¡No cedás!», «Ángel, ¿bajaron ya la Virgen?», las «intrigas mafiosas»— y se compara con el anciano Eleazar de los Macabeos. La Prelatura responde por puntos y nombra al obispo una sola vez, para rechazar una acusación: la propiedad de la imagen nunca ha estado en discusión, es de la diócesis; lo que se discute es el alcance de los derechos de uso, custodia y colocación. La talla, dice, no salió de Torreciudad: se colocó con autorización documentada a pocos metros, dentro del complejo previsto en 1966 y aceptado por el mismo obispo que firmó lo de 1962, y niega que la talla fuera apropiada clandestinamente. Y añade el argumento pastoral: entrada gratuita desde 1975, más de diez millones de peregrinos en cincuenta años, rampas y ascensores que la ermita no puede ofrecer.
Lo que hace valiosa la pieza no es el pleito, es lo que revela. Los acuerdos de 1962 y 1966 existen, están inscritos en un registro público y llevan la firma de un obispo de Barbastro; que sigan valiendo o no es exactamente la clase de pregunta que el derecho sabe resolver, y más cuando el obispado sostiene que nunca se le entregó el documento original de la cesión. En vez de eso llevamos seis años de cartas privadas, audiencias en la plaza de San Pedro, promesas de traslado y un comisario plenipotenciario nombrado en dos semanas, de modo que el desenlace depende del Papa de turno; las partes lo saben, y por eso el obispo ha necesitado sacar los manuscritos de Francisco en El País. Hay además una coincidencia que vale por todo el análisis: quien presidió el tribunal de apelación que en marzo revocó la sentencia del palacio de Londres, dictada al amparo de los rescriptos de Francisco, es el mismo Arellano al que Francisco había enviado a Torreciudad. No es un problema de personas. Es que las reglas, en la Iglesia de estos años, duran lo que el pontificado que las quiso.
Guareschi sin el Cristo del altar
Cristo è il grande assente nel Guareschi «dimezzato» di Rai1. La cadena pública italiana ha estrenado Giovannino Guareschi. Non muoio neanche se mi ammazzano, dirigida por Andrea Porporati, sobre la década que va del regreso de los campos nazis a la entrada en la cárcel por la condena de difamación contra De Gasperi. En esos años el escritor de la Bassa creó las dos sagas que lo hicieron el autor italiano más traducido del mundo: la de don Camilo y Peppone y la familiar, con su mujer convertida en Margherita y sus hijos en Albertino y la Pasionaria. Y faltan las dos cosas que lo explican: los dos años de internamiento y la fe.
Lo de la fe no es descuido, es decisión, y el director lo ha admitido: mostrarla habría podido no gustar a los espectadores no creyentes. De ahí que en la película no aparezca, ni mencionado, el tercer protagonista de Mondo Piccolo junto a Peppone y don Camilo, que es el Cristo del altar. Sin eso no se entiende nada, ni siquiera su anticomunismo, que no era ideológico sino consecuencia de que el marxismo se proclamara enemigo de Cristo. Tampoco se entiende la frase que da título a la película: «no me muero ni aunque me maten» no era bravata, era fe en un Dios que no murió aunque lo mataran en una cruz. Volvió del campo en octubre de 1945 pesando cuarenta kilos y se dejó aquellos bigotazos para disimular la cara. La objeción de fondo del artículo es la que importa: para la cultura dominante, de izquierda y de derecha, el cristianismo es divisivo y por tanto se aparta. Adaptado a Guareschi, eso significa contar la vida de un gran cristiano quitándole lo de cristiano.
Otras lecturas
Cierran la jornada varias piezas breves. Belgian bishop is preparing married men for the priesthood: will Leo stop him?, segunda entrega del caso belga que recogimos el lunes, ahora con la pregunta dirigida a Roma. L’intelligenza artificiale secondo Xi Jinping y IA, l’eurodeputata si lamenta: «La Chiesa è arrivata prima della politica», dos caras del mismo asunto, y la segunda es un elogio involuntario. Y en agenda: el congreso del Dicasterio para la Cultura y la Educación sobre el pacto educativo, el curso nacional de ecología integral para parroquias, la formación continua en ecumenismo del Angelicum, la presentación el 29 de la muestra «religiones celestes» de los Museos Vaticanos y Rímini, que va a ver al Papa.
Buen día de san Pío de Pietrelcina.
«No llevéis nada para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero» (Lc 9, 3).
Buen día de san Pío de Pietrelcina.
«No llevéis nada para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero» (Lc 9, 3).