León XIV abre el encuentro sin decir «divorciados», a pocos metros «De Maria numquam satis», Livatino patrono de los magistrados y un obispo en el banquillo, Ouellet y el obispo australiano que entra en prisión, las citas del Tucho cotejadas, nuevo nuncio en Dublín, no es un tribunal sino una cámara de arbitraje, la misa no es una «chitarrata».

León XIV abre el encuentro sin decir «divorciados», a pocos metros «De Maria numquam satis», Livatino patrono de los magistrados y un obispo en el banquillo, Ouellet y el obispo australiano que entra en prisión, las citas del Tucho cotejadas, nuevo nuncio en Dublín, no es un tribunal sino una cámara de arbitraje, la misa no es una «chitarrata».

Jueves de la vigesimoséptima semana. Hoy el Papa preside en San Pedro la misa de apertura del año académico de las universidades pontificias. En Italia causa revuelo el hecho de que hoy comparece ante el tribunal de Enna el obispo de Piazza Armerina, acusado de falso testimonio. En el Aula Pablo VI sigue, a puerta cerrada, el encuentro sobre la familia.

El día tiene una coincidencia que no se puede inventar. La Santa Sede ha declarado al beato Rosario Livatino patrono de los magistrados italianos, por decreto de ayer y un obispo italiano se sienta hoy en el banquillo. Y en Australia un  obispo entró anteayer en prisión por seis años y medio. Tres noticias de justicia en cuarenta y ocho horas, y nadie las relaciona.  Además, el discurso de apertura del Papa ya está publicado, y lo que no dice es tan informativo como lo que dice. Un día enciclopédico  con cincuenta y dos enlaces externos. Agradecemos a los lectores los mensajes positivos sobre el cambio de formato que permite una consulta muy ágil de las fuentes de nuestra información incluidas en el texto. Buena lectura.

Lo que el discurso no dice

El texto del discurso de ayer está en vatican.va y conviene leerlo entero antes de leer las crónicas. Aula Pablo VI, miércoles 7 de octubre, ante los jefes de las Iglesias orientales y los presidentes de conferencias episcopales. La frase que han recogido todos, y es la del Papa: «In molti contesti è emersa una crescente distanza tra il modo in cui vengono vissuti il sesso e l’intimità e la visione cristiana del matrimonio». Y la pregunta con que encuadra el encuentro: «Cosa ci insegna l’esperienza vissuta delle famiglie, un’esperienza dalla quale non abbiamo ancora imparato appieno?».

El bloque más extenso es sobre la fragilidad, y ahí está la formulación que va a dar trabajo: «la fedeltà è essa stessa una grazia da ricevere e un cammino da rinnovare gradualmente, spesso attraverso la prova». Recordó también que la familia ha ocupado siempre un lugar importante en la preocupación pastoral del sucesor de Pedro y de los obispos, y que la Iglesia ha seguido el camino señalado por el Concilio. Y pidió una cosa concreta que nunca está de más, en el Vaticano los muros escuchan: «Chiedo inoltre che tutti noi preserviamo la discrezione e la riservatezza che questo tempo di ascolto e di discernimento richiede».

Ahora lo que no está, que lo hemos comprobado palabra por palabra sobre el texto oficial. No aparecen divorziati. No aparece risposati. No aparece capitolo ottavo. No aparece la nota 351. De la familia de gradualità solo aparece el adverbio, una vez, en la frase sobre la fidelidad. Silere non possum señala esa ausencia desde su propio ángulo y tiene razón en un dato que tenemos que leer de forma muy positiva: los cuatro términos que fundaron los dubia de 2016 —los de Brandmüller, Burke, Caffarra y Meisner— no están en el discurso que abre los ocho días dedicados a ese documento, sin duda muy positivo y nos indica cual es la forma de actuar de nuestro Leo quietus.  Il Giornale, que titula «sexo, divorciados y fragilidad», es encuadre del periódico: los divorciados los pone el diario, no el Papa. Y Messainlatino, que da cuenta de la apertura, tendrá que explicar lo mismo a sus lectores. Un discurso de apertura que evita las cuatro palabras del conflicto es una decisión de redacción, y esta decisión pensamos que es la mayor noticia del día.

Ciento ochenta y siete, desglosados

La cifra la veníamos dando redonda y ya tiene desglose oficial, de la rueda de prensa del 2 de octubre: ciento quince de conferencias episcopales —ciento once presidentes y cuatro delegados—, catorce cardenales presidentes de conferencia, dos representantes de obispos sin conferencia, quince de las Iglesias orientales católicas sui iuris, veintidós invitados por el Papa, once organizadores y once parejas o familias, que son veintidós personas, de los cinco continentes. Total, ciento ochenta y siete. Aula Pablo VI, del 7 al 14, a puerta cerrada y con discrección rogada del pontífice.

El primer día no empezó con el Papa: empezó con una meditación. La dio sor Helen Alford, dominica y presidenta de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, y suya es la categoría que luego se le atribuirá al Papa sin que él la usara: «una gradualità nell’esercizio prudenziale degli atti liberi», que afecta al ejercicio prudencial de los actos libres y no a la ley. Pidió además ayudar a los jóvenes a tener el valor de casarse, despertando el deseo antes que la catequesis. Farrell preside y Grech modera, y el día 14 se cierra con documento de síntesis.

El Papa pide reserva; un cardenal da una entrevista

Aquí hay un dato de forma que casi toda la prensa italiana está pasando por alto, y conviene fijarlo. Las declaraciones del cardenal Pablo David, obispo de Kalookan, que circulan como intervención en el encuentro, no son una ponencia: son una entrevista  en Quotidiano Nazionale. El encuentro es a puerta cerrada y el Papa había pedido esa misma mañana discreción y reserva. Lo decimos sin cargar contra el cardenal, que no ha violado ningún secreto al hablar de sus propias ideas; lo decimos porque atribuir sus frases al aula sería falso.

Y sus frases merecen cita, porque son el fondo del asunto y las va a repetir medio mundo. «La concepción de la Iglesia del matrimonio sacramental sigue siendo la de la alianza entre un hombre y una mujer, pero dudaría en decir que eso agote todo lo que podemos reconocer como familia». Pone ejemplos: abuelos que crían nietos, una madre viuda, parientes que acogen huérfanos de la violencia, familias partidas por la emigración. Cita Ubi caritas et amor, Deus ibi est. Y se adelanta a la objeción: «esto no es relativismo moral, es discernimiento». Añade que «Amoris laetitia no modificó la enseñanza de la Iglesia sobre la indisolubilidad» y que quizá parte de la dificultad venga de que los responsables de la Iglesia son principalmente varones celibatarios.

A pocos metros, «De Maria numquam satis»

El detalle que mejor retrata el día lo ha visto Nico Spuntoni: a pocos metros del Aula Pablo VI y a las mismas horas se celebraba un congreso mariano titulado «De Maria numquam satis», con el cardenal Burke entre los ponentes y la nota Mater Populi fidelis y el término «Corredentrice» sobre la mesa. El padre Joseph Hamilton defendió allí la asunción corporal de la Virgen como «el antídoto antropológico por excelencia contra las derivas desencarnadas del transhumanismo y de la inteligencia artificial». Dos asambleas, un cuarto de hora andando, ninguna agenda común. LifeSiteNews dedica un programa a sostener que el Papa cargó el encuentro y publica el aviso de un grupo de sacerdotes según el cual la unidad de la Iglesia depende de que se corrija Amoris laetitia. Korazym, por su parte, titula «el inicio de la transición». El mismo miércoles, tres relatos incompatibles y un solo discurso papal de por medio.

Dos obispos y una sentencia, en cuarenta y ocho horas

El cardenal Marc Ouellet habla por primera vez de la pesadilla que vivió tras las acusaciones falsas de abusos. El expediente, para quien llegue ahora: el Tribunal Superior de Quebec, con el juez Martin Castonguay, publicó su sentencia el 31 de agosto declarando que fue falsamente acusado y condenando por difamación a Paméla Groleau, antigua agente de pastoral, que presentó las acusaciones en agosto de 2022 dentro de una acción colectiva contra la archidiócesis de Quebec. Cien mil dólares por la lesión del derecho al honor. En 2022 el padre Jacques Servais ya había concluido la investigación previa encargada por Francisco: «no existe ningún motivo fundado para abrir una investigación por agresión sexual». El cardenal dijo que las acusaciones se formularon con «una temeridad extrema, equivalente a malicia», y anunció que destinará el dinero a organizaciones que combaten los abusos sexuales contra los pueblos indígenas de Canadá.

Esa última línea hay que leerla con la noticia de ayer. Christopher Saunders, setenta y seis años, obispo de Broome de 1996 a 2021, fue condenado por el Tribunal de Distrito de Australia Occidental a seis años y medio de prisión, con cuatro años y medio sin posibilidad de condicional computados desde el 12 de agosto, cuando quedó en custodia: podrá pedirla en febrero de 2031, a los ochenta y uno. Doce delitos de agresión indecente y uno de penetración sexual, tras tres semanas de juicio con jurado; absuelto de otros seis cargos. Dos víctimas, dos jóvenes aborígenes; de la principal, los hechos empiezan cuando tenía dieciséis años y terminan cuando tenía diecinueve. Los hechos van de 2008 a 2019. El juez Martin Flynn dijo que había «despreciado la dignidad» de los dos. El expediente canónico está en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe desde 2023, por Vos estis lux mundi, suspendido hasta que terminara el penal.

Una corrección de dato, porque importa y ya está circulando mal. Algunos medios italianos titulan «dos niños aborígenes» y hablan del «horror sobre los niños». No fueron niños: fueron dos jóvenes, uno de ellos menor de edad al comienzo de los hechos. La gravedad no necesita que se le añada nada, y el dato exacto es el que sostiene una condena en apelación. El recuento lo recoge también Rete L’Abuso, que además publica otra cifra del día: mil denuncias de abusos en las diócesis de Massachusetts desde 1968.

Livatino, patrono de los magistrados

El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha declarado por decreto de ayer al beato Rosario Livatino patrono de los magistrados italianos, a petición del comité promotor y con el respaldo que la Conferencia Episcopal Italiana expresó en su 82ª Asamblea General, en mayo. La noticia la dan los medios sicilianos con el decreto delante. El cardenal Zuppi: «Il giudice Livatino si è distinto quale autentico uomo di legge e fedele servitore dello Stato».

Livatino nació en Canicattì el 3 de octubre de 1952 y lo mataron el 21 de septiembre de 1990, a los treinta y siete años, en la carretera estatal 640 entre Canicattì y Agrigento, cuando iba al tribunal sin escolta. Lo asesinaron sicarios de la Stidda agrigentina. Era giudice a latere. El Papa Francisco aprobó el decreto de martirio en diciembre de 2020 y lo beatificó el cardenal Semeraro en la catedral de Agrigento el 9 de mayo de 2021. Memoria el 29 de octubre. Es el primer magistrado beatificado de la historia de la Iglesia en los tiempos modernos.

Y ahora la fecha. El decreto lleva fecha de ayer, 7 de octubre. Hoy, 8 de octubre, un obispo italiano comparece ante el tribunal de Enna acusado de falso testimonio en el procedimiento contra un sacerdote condenado en firme por violencia sexual sobre menores; la denuncia la presentó una de las víctimas. Diecisiete días antes, ese obispo fue nombrado miembro de la comisión doctrinal de su conferencia episcopal. La Iglesia italiana le da un patrono a los magistrados la víspera de que uno de sus obispos se siente delante de uno, hay muy poco que añadir: las dos fechas están en el mismo calendario.

Fernández en Madrid, con las citas cotejadas

Circula una versión del discurso que el prefecto de la Doctrina de la Fe dio el 30 de septiembre en la Universidad Pontificia Comillas, y conviene cotejarla, porque el texto completo está publicado y tres de las citas que corren no son exactas. Lo que dice literalmente: que la encíclica propone «superar la teoría de la guerra justa», con referencia al número 192; que la justificación de las guerras «acaba justificando todo lo que hemos visto y seguimos viendo en Gaza, Líbano, Ucrania y otros lugares»; y, sobre Gaza, «la insoportable e injustificable masacre».

Las correcciones. Es «injustificable», no «injustificada»: no es lo mismo decir que una masacre carece de justificación que decir que no puede tenerla. La enumeración reza «No importa si nació aquí o allá, si es negro, si está preso, si es gay o discapacitado», precedida de la dignidad que hay que proteger «desde su gestación hasta el último segundo de su vida». Y la expresión «dignidad infinita» no está en el discurso: lo que dice el texto es que al Papa Francisco le gustaba llamar «infinita» a la dignidad humana, que es una atribución y no una tesis propia. El dato de ambiente lo dimos el 1 de octubre: numerosos asientos vacíos, algo demasiado llamativo, más que el contenido de texto.

Pawłowski a Dublín

El Bollettino de ayer nombra nuncio apostólico en Irlanda a monseñor Jan Romeo Pawłowski, arzobispo titular de Sejny, hasta ahora nuncio en Grecia. Lo recoge la Sala de Prensa y lo distribuye el SIR. Nacido en Biskupiec en 1960, ordenado en Gniezno en 1985, doctor en derecho canónico, en el servicio diplomático desde 1991 —Congo, Sudáfrica, Chad, Tailandia, Brasil y Francia—, nuncio en Congo y Gabón desde 2009 y, desde 2015, en la Secretaría de Estado como delegado para las representaciones pontificias, con la Sección Tercera y el personal diplomático a su cargo. Nuncio en Grecia desde diciembre de 2022.

El puesto estaba vacante desde el 11 de julio, cuando se aceptó la renuncia de monseñor Luis Mariano Montemayor conforme al artículo 20 §2 del reglamento de las representaciones pontificias. El Irish Times apunta lo que de verdad hay sobre la mesa en Dublín: la reducción de diócesis, con Achonry unida a Elphin en 2025 y Killala a Tuam a principios de 2026. El nuevo nuncio no va a Irlanda a hacer vida social.

La belleza, los Patrons y el millón de dólares de 2018

Antes de la audiencia general, el Papa recibió en la Auletta del Aula Pablo VI a un grupo de Patrons of the Arts in the Vatican Museums llegado de Luisiana, y les habló en inglés. Citó a Pablo VI: «Questo mondo nel quale viviamo ha bisogno di bellezza per non sprofondare nella disperazione». Y añadió que en una época dominada por la técnica, donde la eficiencia y el beneficio suelen tener la precedencia, importa cultivar un espíritu de contemplación, porque «la contemplazione offre una straordinaria opportunità per incontrare il Dio che è Bellezza».

El discurso no da una cifra ni un proyecto, y aquí es donde nos gusta mirar.  El contexto lo aporta Silere non possum: la sección de Luisiana se registró en 1985, hoy tiene medio centenar de inscritos, cada sección elige qué restauraciones financia con las cuotas de sus miembros, y a cambio los donantes obtienen visitas reservadas, acceso a los laboratorios de restauración y, de vez en cuando, una audiencia con el Papa. La única cifra económica disponible es de 2018 y la dio el padre Kevin Lixey: unos dos mil benefactores, mil seiscientos de ellos norteamericanos, aportando en total alrededor de un millón de dólares al año. Lo damos con la fecha por delante: tiene ocho años y nadie la ha actualizado. Mecenazgo privado para restaurar patrimonio público de la Iglesia, con contraprestaciones de acceso. No decimos que sea  irregular; es que simplemente no está publicado.

Kinto en el Vaticano, y las cifras que no hay

El grupo Toyota entra, a través de su filial de movilidad Kinto, en el plan del Governatorato «Conversione Ecologica 2030», suministrando coches y vehículos comerciales de cero o bajas emisiones y poniendo la gama Toyota y Lexus a disposición de los empleados del Governatorato en alquiler a medio y largo plazo. Las primeras unidades se entregaron el 30 de septiembre, con los dos secretarios generales del Estado de la Ciudad del Vaticano, monseñor Emilio Nappa y el abogado Giuseppe Puglisi-Alibrandi, y el director general de Kinto Italia, Vincent Van Acker. Lo que no hay en ninguna de las crónicas: cuántos vehículos, por cuánto dinero, durante cuántos años y quién firmó. Cuatro datos y ninguno publicado. Es un acuerdo de suministro entre un Estado y una multinacional, y lo único que se ha comunicado es la fotografía de la entrega. Lo anotamos en la carpeta de siempre y nos parece una mala costumbre del Vaticano.

«La elección es nuestra»

El arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente de la Santa Sede en Ginebra, intervino el 5 de octubre en una conferencia de la FAO y la misión vaticana sobre el impacto de la inteligencia artificial en los sistemas agroalimentarios. Las cifras que puso delante, citando al Papa en la FAO en octubre de 2025: seiscientos setenta y tres millones de personas se acuestan sin comer y dos mil trescientos millones no pueden costearse una dieta nutricionalmente adecuada. Sus frases: «le tecnologie digitali, inclusa l’IA, possono fornire uno strumento potente», pero «la fame non sarà sconfitta dall’intelligenza da sola, sia essa umana o artificiale», y «la scelta è nostra e non può essere delegata alle macchine».

La misa no es una «chitarrata», y lo dice el Papa

Don Giuseppe Russo publica en el blog de Sabino Paciolla un repaso de la música sacra según el Concilio, continuación de otro titulado «Guitarras, panderetas y micrófonos: la misa no es un concierto». Su tesis está construida con los números delante: Sacrosanctum Concilium 112, «la música sacra será tanto más santa cuanto más estrechamente esté unida a la acción litúrgica»; el 30, sobre el silencio sagrado «a su debido tiempo»; el 116, el canto gregoriano como propio de la liturgia romana; el 120, el órgano de tubos en gran honor y los demás instrumentos admitidos si convienen al uso sagrado. Añade los tres criterios de Pío X en Tra le sollecitudini, de 1903: santidad, bondad de las formas y universalidad.

Sus formulaciones son buenas y van sin adjetivos: «el silencio no es un vacío que haya que llenar»; la pregunta que hay que hacerse ante cualquier pieza es «¿adónde conduce la atención?»; la música litúrgica debe «no atraer hacia sí, sino conducir más allá de sí misma»; «el centro es Cristo». Y una precisión que desarma la objeción habitual: participar incluye escuchar y callar, no solamente cantar o hacer algo. El problema, escribe, no es la guitarra: es cualquier ejecución que lleve la atención a los ejecutantes.

Lo que convierte esto en algo más que una queja de sacristía es que el Papa dedicó a este asunto la catequesis de la audiencia general del 19 de agosto, dentro de su serie sobre los documentos del Concilio, y citó ocho números de Sacrosanctum Concilium: 28, 30, 112, 114, 115, 119, 120 y 121. Sus frases: «la musica, infatti, è parte dell’azione liturgica e non mera decorazione della celebrazione»; «il Concilio attribuisce poi grande valore al canto gregoriano»; y la forma del canto «dev’essere al tempo stesso nobile e semplice». La prensa católica italiana lo tituló entonces como «no mera decoración» y el asunto se olvidó en una semana. De modo que quien discuta hoy el artículo de Russo está discutiendo, en realidad, una catequesis papal de hace siete semanas.

Mutsaerts: «vete a otra parte»

El obispo neerlandés Rob Mutsaerts dijo el 3 de octubre, en una entrevista tras su intervención en la Catholic Identity Conference, que quien tenga en su parroquia una misa del Novus Ordo celebrada sin reverencia debe buscar otra liturgia en vez de intentar arreglar la suya. Sus palabras: «si hay una mala misa del Novus Ordo, no se puede mejorar a esos sacerdotes, me temo; así que váyase a cualquier otro sitio». Y: «yo antes pensaba “apoya tu propia parroquia”; ya no lo digo, porque allí podrías perder la fe». Sobre la sinodalidad: «llevamos ocho años, ¿y se ven los frutos? Yo no». En agosto había dirigido una carta abierta al Papa con la misma pregunta. El medio que lo entrevista precisa que él celebra únicamente el Novus Ordo.

El consejo tiene un problema que no es de doctrina sino de competencias, y conviene decirlo con cuidado, porque la descripción del estado de cosas puede ser exacta y el remedio equivocado al mismo tiempo. Un laico no nombra ni remueve a su párroco. El que sí puede es un obispo. Recomendar a los fieles que se marchen traslada el problema a quien no tiene ninguna herramienta para resolverlo, y deja intacta la parroquia desastrosa.  Que un obispo diga en público que a ciertos sacerdotes «no se les puede mejorar» es muy triste y denota la resignación ante hecho graves, incluso gravísimos. Los fieles tienen derechos y quien debe no se los garantiza, algo falla en la Iglesia y es muy grave.

El argumento que descalifica al que objeta

El padre James Martin escribió el 6 de octubre en X, compartiendo la captura de una disculpa que le envió un antiguo crítico de su pastoral con personas homosexuales: «a menudo, los que están más llenos de rabia son los que luchan con su propia sexualidad». Añadió que recibe cada vez más mensajes de ese tipo. No aportó ningún dato que sostenga la generalización. El medio que lo recoge dice que «parecía» llamar a sus críticos homosexuales encubiertos, pero esa expresión no está en el mensaje.  La maniobra tiene nombre y es antigua: en vez de responder a la objeción, se desprecia al objetante. Quien la usa se ahorra el argumento y además se queda con el diagnóstico del contrario, que es un premio doble. Nosotros no entramos en la sexualidad de nadie, ni de él ni de sus críticos, porque no es asunto de un blog y porque no se puede documentar. Lo que sí se documenta es la estructura del argumento, y es la misma en los dos bandos.

No es un tribunal: es una cámara de arbitraje

Massimo Balsamo describe lo que se presenta como el primer tribunal de la sharía en Italia, y conviene empezar por la figura jurídica, porque es donde está la noticia y donde se va a equivocar todo el mundo. Lo que ha abierto, en via Armistizio 13 de Padua, es la Camera Arbitrale Islamica Italiana, constituida como «asociación no reconocida» al amparo de los artículos 36 y siguientes del Código Civil italiano. Su colegio se llama a sí mismo Tribunale Sciaraitico, pero no es un tribunal: es un órgano de arbitraje privado, y la diferencia no es semántica.

Lo que dicen sus propios documentos, que es lo único que hay —el autor advierte que describen un proyecto y sus reglas, y que no se conoce ningún caso resuelto—. El artículo 3 de su reglamento establece que las decisiones aplican normas de la sharía y que «para las situaciones y las cuestiones no reguladas por la sharía se aplica el derecho italiano». Los laudos en equidad son obligatorios para litigios por debajo de cinco mil euros. Y el artículo 30 prevé que una decisión pueda remitirse, con autorización, a las asociaciones islámicas de la zona de la parte perdedora y publicarse a costa de ésta.

Ahí están las dos cosas que importan, y ninguna necesita alarma. La primera es la inversión del orden de las fuentes: en un arbitraje ordinario se aplica el derecho italiano y, si las partes lo pactan, se decide en equidad; aquí el criterio primero es religioso y el derecho del Estado queda como residual. La segunda es el límite que el propio artículo del reglamento no puede saltar: el artículo 806 del Código de Procedimiento Civil excluye del arbitraje los derechos indisponibles, y ahí entra todo el estado civil de las personas. Es decir, lo que más preocupa —matrimonio, repudio, filiación— es justamente lo que un arbitraje no puede decidir con efectos civiles. Lo que puede hacer, y es otra cosa, es producir una decisión con autoridad moral sobre quien se sometió a ella.

Y una comparación que hacemos nosotros y marcamos como nuestra, porque es la que explica por qué este asunto nos interesa. La Iglesia sí tiene tribunales con jurisdicción propia, y sus sentencias de nulidad matrimonial tienen efectos en el ordenamiento italiano por vía concordataria, no por voluntad de las partes. Entre una jurisdicción confesional reconocida por un tratado entre Estados y una cámara arbitral que se nombra tribunal a sí misma hay toda la distancia del derecho público al derecho privado. Quien quiera discutir si el segundo modelo debe existir hará bien en no confundirlo con el primero.

Más lecturas

Y vamos terminando, no  nos debemos  alargar más, recordando algunas noticias más del día. Aldo Maria Valli recupera imágenes y palabras de Pío XII de octubre de 1958, pocos días antes de morir. y otra pieza sobre el fundamento de la imitación de Cristo en la teología de su humanidad. El Osservatore habla de «raíces comunes de una misma visión». Appunti se ocupa de las universidades telemáticas y los periódicos, que es más vaticano de lo que parece si uno recuerda cuántas pontificias hay en Roma. FaroDiRoma escribe sobre la República de China y su vínculo único con el Vaticano. La causa de canonización de un capellán irlandés de la Primera Guerra Mundial entra en fase romana. Una mujer canadiense fue aprobada para la eutanasia, según LifeSiteNews, porque ya no podía cocinar la cena del domingo: lo recogemos tal como lo cuenta ese medio y sin una palabra más, porque el expediente no lo hemos visto. El mismo día, en Astaná, el secretariado del Congreso de Líderes de las Religiones Mundiales y Tradicionales trabajaba en un código ético para el uso de la inteligencia artificial en contextos religiosos. Korazym recuerda Lepanto cuatrocientos cincuenta y cinco años después, que era lo de ayer. Y la Fraternidad de San Pío X vuelve sobre León XIV y la Confesión de Augsburgo, quinta entrega.

El día 14 se cierra el encuentro con un esperado documento. El 27, Asís. El 24 de noviembre tendremos el diario de Francisco. Hay muchas diócesis esperando obispo, cada vez más, casi doscientos obispos prorrogados, pero la basílica de San Pedro es todo un símbolo y lo vemos a diario y lleva seis días vacante: Leo quietus.

Buen jueves.

«Pedid y se os dará» (Lc 11, 9).

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