San Francisco, y conviene precisar en qué calendario. En Italia, patrono del país, es solemnidad y desplaza al domingo; en los demás lugares es memoria obligatoria y el domingo manda, de modo que aquí se lee el XXVII del tiempo ordinario. El Tránsito fue anoche y la fecha es la que es: ochocientos años de la muerte, 1226-2026. A mediodía, Ángelus y la supplica de Pompeya.
Y el Bollettino de ayer trajo, por fin, el nombre. Lo demás del día lo ordena esa firma: una sede abrucesa que recibe a un cardenal, tres cargos vaticanos que se quedan sin titular, ciento ochenta y siete convocados al encuentro del miércoles con la lista de invitados leída al revés, treinta y ocho despidos en San Giovanni Rotondo y un abogado general de Luxemburgo explicando que dos rayas diagonales sobre una partida de bautismo no bastan. Otro día con más de cuarenta enlaces externos, esto es un sin vivir.
Gambetti a Chieti
El cardenal Mauro Gambetti es arzobispo metropolitano de Chieti-Vasto. Sesenta años, franciscano conventual, ingeniero mecánico de formación, custodio del Sacro Convento de Asís entre 2013 y 2020, cardenal desde noviembre de 2020 y arcipreste de San Pedro desde el 20 de febrero de 2021. Sucede a monseñor Bruno Forte, setenta y siete años, cuya renuncia por límite de edad se aceptó el mismo día. Lo contamos desde el miércoles y ayer lo firmó el Papa. Un dato para quien siguió la indiscreción: la unión in persona episcopi con Lanciano-Ortona, que era la mitad del titular con que nos llegó la noticia el miércoles, no está en el acto. Acertaron el nombre y la sede; la fórmula, no. Lo dejamos escrito porque mañana alguien lo dará por hecho. La prensa italiana lo ha leído toda en la misma clave, y no es sutil: Il Fatto titula que el cardenal «elegido por Bergoglio» deja San Pedro, Il Tempo habla directamente de «la svolta del Papa», y Repubblica, Adnkronos, la Agi, la Rai de Abruzzo y Il Messaggero coinciden en el verbo que importa: deja. Nadie escribe que asciende, más bien desciende.
Y los tres cargos que no tienen titular
Lo que de verdad quedó en el Bollettino es un hueco. Gambetti acumulaba tres cosas: arcipreste de la basílica, presidente de la Fábrica de San Pedro y vicario general de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano. El acto de ayer lo saca de las tres y no nombra sucesor en ninguna. Es la primera vez en mucho tiempo que la basílica, su obra y el vicariato quedan a la vez sin cabeza designada.
El totonomi ya ha empezado, y conviene etiquetarlo como lo que es: conjetura de pasillo. Nico Spuntoni recuerda en Il Giornale los tres nombres que venían circulando —monseñor Guido Marini, el cardenal Parolin y el cardenal Makrickas— y añade que la indiscreción de ahora pone en pole position a monseñor Corrado Sanguineti, obispo de Pavía, con dos datos verificables detrás: una audiencia privada a primeros de septiembre y el conocimiento mutuo desde las celebraciones de Pavía en febrero de 2024. El propio Spuntoni lo deja en condicional: si vedrà. Nosotros sostuvimos el miércoles que la hipótesis Parolin exigía mover a tres y no a dos. El tercero se ha movido y los otros dos siguen donde estaban. La objeción, por tanto, no se ha resuelto: se ha quedado sin el único argumento que la sostenía.
Ninguna línea para los teatinos
El detalle de etiqueta lo ha visto Silere non possum: a la asamblea extraordinaria convocada en la catedral de San Giustino, donde Forte comunicó el nombre, no llegó ningún mensaje del nuevo arzobispo. «Nessuna riga del nuovo pastore da leggere ai fedeli. Silenzio». La costumbre es conocida y universal: el obispo nombrado manda cuatro líneas que se leen en la catedral el mismo día. «I presenti hanno atteso quello che normalmente segue, e che non è mai arrivato». El mismo medio apunta lo que hace singular el traslado: «un arciprete spedito a governare una diocesi residenziale non si era mai visto». Hasta ahora los arciprestes de San Pedro salían del cargo de tres maneras: muriéndose, cumpliendo los límites de edad o siendo elegidos Papa.
La diócesis que recibe, en números
Mientras media Roma mira la silla vacía, nadie mira la sede. Los veintidós años de Forte en Chieti-Vasto, de 2004 a 2026, se cierran así: los sacerdotes pasan de 226 a 178, los diocesanos de 146 a 127, las religiosas de 400 a 201 —la mitad exacta—, las parroquias de 158 a 146. Las entradas en el seminario, por admisión del propio arzobispo, «un paio all’anno». Y unos diez sacerdotes indios sostienen el tinglado, llegados por un convenio de cuarenta años con Tuticorin, en Tamil Nadu.
Forte llegó con cincuenta y cinco años nombrado por Juan Pablo II, cumplió los setenta y cinco en agosto de 2024 y siguió gobernando dos años más a petición de Francisco. En su propio balance de junio: dos visitas pastorales completas, un sínodo diocesano, más de cincuenta debates teológicos, cien mil kilómetros al año. Chieti y Vasto le dieron la ciudadanía honoraria en diciembre de 2025. Y hay una ironía que no hemos puesto nosotros, la ha puesto el calendario. La conferencia episcopal de Abruzzo y Molise dio ayer «un caloroso benvenuto» por boca de su presidente, monseñor Camillo Cibotti, encomendando el ministerio del nuevo pastor a san Francisco, al que la región está «profondamente e spiritualmente legato», confiando en que «il suo esempio nutrirà costantemente la vita del nuovo Pastore». Un franciscano conventual, custodio de Asís durante siete años, encomendado a san Francisco la víspera del octavo centenario de su muerte. Si alguien lo hubiera planeado, no habría salido tan redondo.
Ciento ochenta y siete, y quién no está
Dos precisiones sobre el encuentro del miércoles, que ayer dábamos con la cifra de la Ansa. La Associated Press, por Nicole Winfield, da ciento ochenta y siete participantes y encuadra el objetivo con sobriedad: el Papa quiere saber cómo se ha aplicado Amoris laetitia en cada sitio, no reescribirla, enmendarla ni retirarla, y el texto sigue como está. Giacomo Costa: «no es una continuación del sínodo, es una ocasión para ver dónde estamos», y los organizadores «no quieren llegar a un consenso artificial». Gabriella Gambino: «no podemos prever qué temas saldrán de la reflexión de los obispos».
La segunda precisión es la que de verdad fija posición, y es nuestra casa la que la ha hecho. La nómina que el Papa añadió de su puño y letra a los participantes de oficio incluye a Cupich, McElroy, Tobin, Flores, Hollerich, Cobo, Lacroix, Fernández, Tagle y Pablo Virgilio David. Y no incluye a ninguno de los firmantes de los dubia de 2016 ni de los de 2023 —Burke, Brandmüller, Sarah, Zen—, ni a Müller, ni a Chaput. Ocho días sin orden del día prefijado, pero para fijar posición sobre la nota 351 basta con decidir quién se sienta a la mesa. Una curiosa selección de ‘macarristas’ que no harán otra cosa que distanciar a los fieles de unos obispos cada vez más alejados de la realidad y crear más desafección si cabe. La fe no nos la van a quitar, no es nuestra, la afición será complicada de recuperar con estos semovientes.
El párrafo 99 y quien pidió que se dejara la puerta abierta
El New York Times contó el 29 de septiembre —y de ahí lo han tomado los demás— que Christopher Olah, cofundador de Anthropic, propuso retirar a la empresa del acto de presentación de Magnifica humanitas, el 25 de mayo, después de ver una copia anticipada del texto, y que luego pidió en privado a asesores vaticanos que dejaran «la puerta abierta» a que las máquinas pudieran ser conscientes. Olah habló en aquel acto. Su argumento, citado: «no sabemos si los modelos de inteligencia artificial son conscientes; lo que me importa es que lleguemos a la respuesta correcta».
Lo que la encíclica dice está en dos párrafos y conviene leerlos. El 99: las llamadas inteligencias artificiales «no tienen experiencias, no poseen un cuerpo, no sienten alegría ni dolor, no maduran en las relaciones» y no tienen conciencia moral. El 198 advierte contra los «agentes morales artificiales» que tomen decisiones letales o irreversibles. La posición pública de la empresa es que «no hay consenso científico» sobre si los sistemas actuales o futuros podrían ser conscientes. Ninguna de las dos partes ha respondido a quien ha preguntado estos días.
Dicho con el pudor que exige el conflicto de interés: una empresa que pide a la Santa Sede que no cierre la cuestión de si su producto tiene alma está pidiendo exactamente lo que el párrafo 99 cierra. Y el viernes el Papa lo repitió en una línea, en su cuenta: a los algoritmos les falta la chispa de lo humano, y por eso la Iglesia renueva su alianza con los artistas. El mensaje es del mismo viernes de la audiencia en la Sala del Consistorio. Es la séptima vez en once días. Ya no parece casualidad de agenda.
Treinta y ocho de ochenta y nueve en San Giovanni Rotondo
La Fondazione San Pio da Pietrelcina ha abierto despido para treinta y ocho de sus ochenta y nueve empleados en el santuario de San Giovanni Rotondo: sacristanes y personal de acogida y vigilancia. La fundación alega dos cosas, y la primera es la que hay que subrayar: «el impacto económico derivado del aumento de los costes de personal por la renovación del convenio colectivo de sacristanes 2026-2029», unido a «una presunta contracción de los flujos de peregrinos». Varias tiendas del recinto ya han cerrado.
Filcams y Fisascat Cisl, por Pierluigi Di Stasio y Antonio Farino, han expresado «la más firme y total oposición» y se reservan la movilización. Los trabajadores escribieron al Papa el 1 de octubre. Anotamos el detalle contable porque es el que explica el resto: un santuario que vive de ofrendas y de souvenirs ha visto que el convenio nuevo de sus sacristanes le sube la nómina y ha decidido tener menos sacristanes. La «presunta contracción» de peregrinos la pone la propia fundación en condicional. El coste del convenio, no.
Dos rayas diagonales no bastan
El abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha presentado sus conclusiones en el asunto C-12/25, sobre si un bautizado que abandona la Iglesia puede exigir que se borren sus datos del registro de bautismos. Laila Medina sostiene que el reglamento general de protección de datos se aplica a los libros parroquiales, que son archivos estructurados; que si el interesado se opone formalmente la Iglesia solo puede seguir tratándolos acreditando «motivos legítimos imperiosos»; y que la práctica de la anotación marginal —«due linee diagonali sulla registrazione»— no cumple: si se ordena la supresión, el dato ha de quedar ilegible.
Los tres planos, porque aquí se van a mezclar en cuanto esto corra. Lo que hay es la opinión de un abogado general, del 1 de octubre, tras la vista del 30 de junio ante la Gran Sala: no es la sentencia, y el Tribunal no está obligado a seguirla. Lo que se infiere razonablemente es que, si la sigue, las curias diocesanas tendrán que decidir caso por caso entre acreditar motivos imperiosos o tachar hasta la ilegibilidad, con la puerta del «archivo en interés público» abierta y estrecha. Conjetura es todo lo demás, incluido el titular inevitable sobre el fin de los libros sacramentales.
Amberes pone fecha: otoño de 2028
Johan Bonny, obispo de Amberes, anuncia en Herder Korrespondenz que cuenta con ordenar hombres casados para 2028 ante la escasez de clero en las diócesis flamencas, y precisa que llevó la propuesta a Roma en junio y que la acogida fue buena. Lo cuenta Matteo Matzuzzi. «No quiero hacer una campaña pública, pero como obispo debo»; el número de vocaciones locales «es insuficiente»; y confía en que al final del proceso sinodal, en el otoño de 2028, haya solución. Guárdese la fecha. Quien quiera saber para qué sirve un proceso sinodal sin orden del día tiene aquí un obispo que ya ha calculado el calendario y ha puesto su propuesta dentro.
Francia: el sistema y la palabra, otra vez
Lorenzo Prezzi repasa en Settimana News el viaje francés y confirma lo que señalábamos el 29 de septiembre: el Papa no pronuncia «abusos sistémicos» y prefiere otra formulación —«algunas organizaciones dentro de la Iglesia que, a veces, por así decir, han actuado de modo abusivo como sistema»—. El inventario que aporta Prezzi: una hora y cincuenta y siete minutos con siete víctimas; doscientas catorce firmas en la carta abierta sobre el abuso espiritual; el juicio de Jean-Marc Sauvé, que presidió la Ciase; la nueva Iniave sustituyendo a la Inirr desde el 1 de septiembre; y el caso Rupnik, sin resolver. La frase que cierra el asunto no es del Papa, es de una víctima. Jérôme Goullement recuerda que el Papa reconoció que «lo que les permite prosperar es el carácter sistémico». Reconocer el adjetivo y no decir el sustantivo es una decisión de redacción, y en esta materia la redacción es el fondo.
«El distintivo más bello»
El Papa celebró ayer misa para la Gendarmería vaticana en la gruta de Lourdes de los Jardines, por la fiesta de san Miguel y con el juramento de quince agentes nuevos. «Que vuestro distintivo más bello sea un corazón que sabe custodiar». Habló de una autoridad que camina junto a la humildad, de la fuerza que se hace mansedumbre y de la vigilancia que nace de la confianza, y tuvo un párrafo para las familias de los gendarmes y el peso que no se ve. Dicho a un cuerpo que vigila, entre otras cosas, la basílica que esa misma mañana se quedaba sin arcipreste.
Ciento cincuenta años del Teutónico
El Papa recibió también a la comunidad del Pontificio Colegio Teutónico de Santa María in Campo Santo, pegado a la basílica, en el ciento cincuenta aniversario de su fundación: 1876, en plena Kulturkampf, cuando la casa fue refugio de sacerdotes perseguidos por Bismarck y centro de arqueología cristiana. Lo llamó «un lugar seguro de formación» y añadió que «la unidad es un elemento esencial para la credibilidad del testimonio». Las dos citas, pronunciadas a cien metros de la basílica, el mismo sábado en que se publicaba el traslado de su arcipreste.
Una persona de cada siete
La intención de oración de octubre es la salud mental, y el Papa la ha presentado en un videomensaje de la Red Mundial de Oración. «Una persona de cada siete en el mundo convive hoy con un trastorno mental». Pide que la Iglesia sea cada vez más una «casa abierta», capaz de escuchar sin juzgar, y pide perdón por las veces en que la comunidad «ha apartado la mirada» del que sufre, alimentando el estigma. El dato que acompaña: más de mil millones de personas afectadas según la Organización Mundial de la Salud y un 2 % de los presupuestos sanitarios dedicado a esto. Ese 2 % es la cifra que debería salir en los titulares y no sale en ninguno.
Ochocientos años, y para qué
Paolo Pileri pregunta en Altreconomia si a quien celebra los ochocientos años de la muerte de Francisco le interesa de verdad su ecología integral, o si el centenario va a ser liturgia civil. Su frase: «san Francesco è un tipo pericoloso: nessun partito gli darebbe la tessera». Pileri es profesor de ordenación del territorio en el Politécnico de Milán y la pieza es un argumento, no un informe: pone la agricultura intensiva, los centros de datos desregulados y un 2-4 % de suelo agrícola perdido en Italia por la transición especulativa, y admite que lo demás es discusión sobre si Francisco estaría con los activistas de hoy.
Y en Bologna, el centenario se celebra en un teatro: Andrea Adriatico dirige a Eva Robin’s en Francesco. Cantico per creature, ayer y hoy en Teatri di Vita. La actriz lo cuenta como un diálogo sobre san Francisco en el que revive su propia espiritualidad. Lo recogemos sin el adjetivo que algún lector espera: alguien ha montado una obra sobre el Cántico de las creaturas y lo ha hecho en el año en que tocaba.
Otro documento sobre Nostra aetate
Quinta entrega nuestra sobre el asunto. Chiesa e postconcilio glosa Un cammino di speranza. Sessant’anni di dialogo e di fratellanza interreligiosa alla luce della Dichiarazione conciliare Nostra aetate, firmado por tres dicasterios, y se queda con dos expresiones del texto: «una vera trasformazione delle mentalità» y «la logica dell’incontro e del dialogo vicendevole come via». La lectura del blog es la que anuncia su título, indiferentismo y «mutazione genetica», y es una lectura, no una constatación. Lo que sigue sin respuesta, y lo preguntamos por cuarta vez, es qué se hace con el anuncio. No es una objeción de escuela: un documento de tres dicasterios sobre sesenta años de diálogo puede permitirse un párrafo sobre la misión.
Alessandria despide al obispo del Tesla
La catedral de Alessandria ha despedido esta semana a monseñor Guido Gallese. El expediente, para quien llegue ahora: el Papa aceptó su renuncia el 11 de septiembre después de una visita apostólica, con el coche eléctrico, el kitesurf y las cuentas de la diócesis en el centro de la polémica. Nació en marzo de 1962: se va a los sesenta y cuatro, once años antes del límite. Un obispo que cae por el capítulo de gastos no es noticia menor en el año en que la comisión canónica propone, entre otras cosas, gestión económica pública y transparente en todas las diócesis.
San Juan Damasceno, y lo que dijo después
Aldo Maria Valli dedica la quincuagésima segunda «Chiesa in uscita di testa» a un artículo de Oliver Wintzek, sacerdote y profesor de dogmática y teología fundamental en la Hochschule católica de Maguncia. El texto se publicó en katholisch.de, el portal de la Conferencia Episcopal Alemana, el 11 de septiembre, y argumenta tres cosas: que san Juan Damasceno no clasificó el islam como una religión nueva sino como una herejía cristiana, «una forma alternativa del cristianismo bizantino»; que el Corán menciona a «Jesús, hijo de María» un centenar de veces, de modo que lo que hay son debates cristológicos y no ideología política; y que el 12 de septiembre, fiesta del Nombre de María instituida por Kahlenberg y el fin del sitio de Viena en 1683, sirve para repensar a Jesús junto a los «hermanos mayores» judíos y los «hermanos menores» musulmanes. Kahlenberg, escribe, es bereits Geschichte. Y cita a Wolfgang Schäuble en 2006 para dar por establecido que el islam es parte de Alemania y de Europa.
Valli responde con las fechas: Juan Damasceno vivió entre 675 y 749 en Damasco, bajo los omeyas, y lo que escribió sobre los dogmas islámicos fue una refutación, señaladamente de la negación de la divinidad de Cristo. Kath.net plantea la misma objeción en forma de pregunta: ¿es el islam «una forma alternativa del cristianismo bizantino»?
Aquí conviene ser exactos, porque las dos partes tienen media razón y eso es lo interesante. Damasceno trata en efecto del islam dentro de De haeresibus, el catálogo de herejías de su Fuente del conocimiento: en ese sentido la clasificación de Wintzek es textualmente defendible. La discusión no está en el epígrafe, está en el contenido del capítulo, que es una refutación en regla. Citar a un Padre por la casilla en que archivó un asunto y no por lo que escribió dentro de la casilla es una operación lícita en un artículo de prensa y arriesgada en un portal episcopal. Cuarta vez esta semana que volvemos a la misma pregunta —Augsburgo, la Nota sobre Nostra aetate, el documento de los tres dicasterios y ahora Maguncia—: nadie discute el diálogo; lo que no aparece en ninguno de los cuatro textos es qué se hace con el anuncio.
Dos modelos latinoamericanos, y un Papa que viene de allí
Beatrice Parisi repasa en Mondo Internazionale la evolución de la influencia vaticana en América Latina, desde el patronato regio colonial —donde la Santa Sede tenía poco que organizar porque organizaba la Corona— hasta hoy. Los hitos que selecciona son los útiles: la fundación en Roma del Colegio Pío Latinoamericano en 1858, para atar las iglesias locales a la Sede; el documento de la Comisión Teológica Internacional de 1976, Promozione umana e salvezza cristiana; y la mediación de Juan Pablo II en el conflicto del Beagle, encomendada al cardenal Antonio Samoré y cerrada con el Tratado de Paz y Amistad de 1984, que es cuando la autoridad moral del Papa se reconoce también como capacidad diplomática.
Lo que de verdad hay que retener son los dos modelos que la pieza pone uno al lado del otro para los años de las dictaduras. En Argentina, monseñor Adolfo Tortolo mantuvo relación de colaboración con las autoridades militares. En Chile, la Iglesia protegió a las víctimas de la represión con asistencia jurídica, económica y social. Misma década, misma doctrina, mismo continente, dos conductas opuestas. La diferencia no la explica el magisterio: la explican los obispos.
Y aquí ponemos lo nuestro, que es inferencia y la marcamos como tal: es la primera vez que la pregunta de aquellos años se le plantea a un Papa que no la estudió, sino que trabajó allí. León XIV pasó su vida ministerial en el Perú y el primer viaje del pontificado va en noviembre a Chiclayo, su diócesis. De los dos modelos que describe Parisi, el segundo exige decir quién abusó y quién lo encubrió. Es exactamente lo que está pendiente en los expedientes peruanos.
Una introducción general, y lo que eso dice
La Escuela de Pensamiento Católico Melchor Cano abre un curso de introducción a la Sagrada Escritura, obra de la Asociación Benéfica Familia de San José. Lo da el padre Gabriel Calvo Zarraute, que ya se encargó allí del de historia antigua de la Iglesia. El programa es el clásico: revelación, inspiración, verdad de la Escritura, canon, crítica textual, hermenéutica, métodos exegéticos, geografía, instituciones de Israel y fiestas. Lo anotamos por lo que la propia escuela dice de sí misma: esto es «lo que tradicionalmente se llama una introducción general».
Más lecturas
Y vamos terminando. Audiencia al presidente de Montenegro, Jakov Milatović, con Parolin y Gallagher en la Secretaría de Estado: integración de los Balcanes occidentales en la Unión Europea y la guerra de Ucrania. The Athletic dedica una pieza al Papa, los White Sox, los Guardians y un sacerdote hincha.
El miércoles abre el encuentro sobre la familia con ciento ochenta y siete convocados. El jueves, misa en San Pedro para las universidades pontificias y juicio en Enna. Y en algún momento, el nombre del que se siente en la cátedra de la basílica. Hasta entonces, la Fábrica la lleva quien la lleve y los sacros palacios no dirán quién es.
Buen domingo.
«Arrendará la viña a otros labradores» (Mt 21, 41).